Misc 09/02/2021

El análisis de Antoni Bassas: '¿Quién es más desleal?'

¿Quién es más desleal, el que señala un problema o el que disimula y mira hacia otro lado?

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Pablo Iglesias
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Esta noche hay debate de candidatos en TV3, mientras la Generalitat anuncia que el 98,99% de mesas tienen los miembros suficientes para constituirse normalmente, a pesar de las 25.000 alegaciones presentadas para no ir. Por lo tanto, a cinco días de las elecciones, parece que se celebrarán, eso sí, con las cautelas sanitarias que se han promulgado.

Mientras tanto, una buena noticia: Catalunya ya pone las tres vacunas. Después de dos semanas dedicadas básicamente a poner segundas dosis, Catalunya “vuelve a arrancar con fuerza” la administración de primeras dosis, porque llegarán 26.000 en total, de Pfizer, de Moderna y de AstraZeneca. Esto permitirá inmunizar a farmacéuticos, auxiliares de farmacia, fisioterapeutas, logopedas, podólogos o nutricionistas, y también bomberos, mossos d'esquadra, agentes de Protección Civil y funcionarios de prisiones. 

Mientras tanto, hoy es noticia en los diarios españoles la entrevista que ayer publicó el ARA a Pablo Iglesias, con un fragmento destacado:

Pablo Iglesias: "No hay una situación de normalidad democrática en España cuando, de los líderes de los dos partidos que gobiernan Catalunya, uno está en la prisión y el otro en Bruselas". Eso de que nada menos que un vicepresidente del gobierno español afirme que en España no hay una situación de normalidad democrática debido a los presos políticos ha sido visto como una “deslealtad democrática”. Y de hecho, la parte socialista del gobierno español ya ha contestado con el habitual argumento de que España es una democracia plena.

En Madrid llueve sobre mojado, porque aparte de Iglesias se encuentran con que este grande paladín de España en el mundo que es Josep Borrell, este jefe de la diplomacia europea que se pelea con todo el mundo, ha vuelto escaldado de un viaje a Moscú donde el ministro de Exteriores ruso le pidió que la UE no diera lecciones sobre opositores encarcelados cuando en España había políticos catalanes en la prisión por haber organizado un referéndum. 

Me apresuro a decir que en materia de protección de derechos y libertades no hay color entre la UE y Rusia, y que ahora mismo centenares de millones de personas de todo el mundo desearían tener un pasaporte europeo como tenemos nosotros.

Pero esto no significa que no tengamos que estar muy atentos a los abusos que los estados, todos, democráticos o no, tienen tendencia a cometer en materia de derechos y libertades, también dentro de la Unión Europea.

Ayer, en Bruselas, un portavoz de Borrell dijo: “En la UE, los estados miembros tienen garantías de que los derechos de la población se protegen porque tenemos un sistema de funcionamiento de estado de derecho e independencia judicial”. Amigo mío, esto es sobre el papel.

En el caso de España, podría recordarle a ese senador del PP que recordaba que poniendo a Marchena de presidente del Supremo los populares se aseguraban el control de la sala segunda del Tribunal Supremo desde atrás.

O el caso del conseller de Cultura Lluís Puig. Ahora hace un mes, la justicia belga denegó por segunda vez su extradición porque el juez cree que “hay un riesgo grave de violación de la presunción de inocencia” en España. 

¿Hablamos de los jóvenes de Altsasu? ¿Y qué decimos de Tamara Carrasco, que fue acusada de terrorismo, confinada en su municipio y finalmente, al cabo de más de dos años, absuelta y para casa? ¿Hablamos de Cuixart y Sànchez?

¿O del rapero Pablo Hasél? Saben qué pasa esta noche? Que el gobierno español ha anunciado que preparar un cambio en el Código Penal para que los delitos como los de Pablo Hasél no impliquen condenas de prisión. Horas antes se había difundido un manifiesto firmado por Serrat, Trueba o Almodóvar en contra del encarcelamiento del rapero.

La democracia española que interpreta la Constitución es un vestido que se le ha quedado pequeño a la sociedad. Lo hemos visto con los presos políticos (acusados de rebelión y condenados por sedición, a pesar de que no hay ni rastro de ninguno de los dos delitos en los hechos), con los exiliados, con los activistas políticos, pero también con los artistas o con la opacidad de la Corona. ¿Quién es más desleal, el que señala un problema o el que disimula y mira hacia otro lado?

Nuestro reconocimiento para los que trabajan en primera línea, un recuerdo para los que sufren, para los presos políticos, para los exiliados, y que tengamos un buen día.

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