¡Eureka!

¿Quién está detrás del Hotel Vela? La historia de los Marriott, la familia que sólo tenía un bar

La multinacional estadounidense es líder absoluto del sector hotelero en todo el mundo

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Marriotte.

BarcelonaCuando Dwight D. Eisenhower llegó a la granja familiar de los Marriott y se bajó del coche, constató que en aquel rinconcito de Virginia no sólo hacía un día gris y lluvioso: también se había instalado el frío. Definitivamente, era una mala noticia para el presidente estadounidense, que había quedado para cazar codornices con John Willard Marriott, el dueño de Hot Shoppe, una de las cadenas de comida rápida más importante de Estados Unidos. De una zancada saltó al porche, del porche al recibidor y del recibidor en la sala de estar. Con una chimenea destellando en medio de la estancia, él y el anfitrión se sentaron para analizar la situación. ¿Valía la pena adentrarse en el bosque? ¿O era mejor quedarse en casa? Mientras lo discutían, Bill, el hijo del magnate que aquel 1954 había cumplido los 22 años, pasó por el comedor. El presidente le saludó, le explicó la situación y le preguntó: "Y tú, ¿qué piensas?".

Esta escena se quedó clavada en la mente del joven de por vida. Sacó una lección: por mucho que se sea la persona más poderosa del mundo, es vital escuchar opiniones diversas y llegar a un consenso. Hoy, la anécdota aparece en un montón de libros sobre liderazgo empresarial, junto a la brillante carrera que firmó Bill Marriott cuando tomó las riendas del negocio que le legó su padre. De una cadena de hamburgueserías supo levantar un imperio hotelero de lujo: los hoteles Marriott. Actualmente, es la primera cadena hotelera mundial: tiene un millón y medio de habitaciones en más de 8.500 hoteles y en 2023 facturó 10.754 millones de euros, cinco veces más que sus rivales directos: IHG, Hilton, Wyndham y Choice. La proeza es aún más abismal si se tiene en cuenta que su progenitor encontró la suerte en el mundo de la comida rápida a raíz de fundar un simple bar de cervezas.

La primera bocanada de éxito

En 1927, tres años antes de que naciera Bill, John Willard Marriott y Alice Sheets Marriott, su esposa, juntaron los ahorros para fundar A&W Root Beer. Lo concibieron como un bar en el que los habitantes de Washington pudieran ir a sofocar el calor de los veranos tomando una buena cerveza. La bebida dorada funcionó. Poco a poco fueron incorporando nuevos productos a la carta y cambiaron el nombre al local. Así nació el primer Hot Shoppes, la cadena de comida rápida que acabaría conquistando Estados Unidos.

Al año, ya tenían tres establecimientos. Uno, pensado para pedir comida desde el coche. El salto adelante lo dio en 1937, cuando se convirtió en suministrador oficial de la comida que varias compañías aéreas ofrecían durante sus vuelos. En la década de 1940, se expandió gestionando las cafeterías de diversas instituciones públicas estadounidenses, universidades y hospitales.

De las hamburguesas a los hoteles

El paso que consolidó la familia en el Olimpo de los magnates lo dio John Willard, en 1957. Tres años después de la visita de Eisenhower a la granja, decidió explorar una nueva vía de negocios: la hotelera. Al frente de la división colocó a su hijo Bill, a quien confió su expansión. Primero, mandó construir un hotel junto a uno de los locales de comida rápida de la familia. Triunfó. En 1959 abrió un segundo establecimiento. "Eran los años por excelencia del turismo de masas", recuerda Josep Maria Espinet, profesor de la Universidad de Girona (UdG), especializado en economía del turismo. Los vuelos se habían abaratado y poder volar ya no sólo era cosa de las élites. Diez años más tarde, la cadena ya tenía 11 hoteles en Estados Unidos.

"La familia Marriott supo identificar y aprovechar las oportunidades de los primeros años de expansión turística", constata el experto. Aprovechando la experiencia que había acumulado la compañía suministrando el catering de aerolíneas, internacionalizar el negocio le fue fácil. En 1969 aterrizó en México y en 1975 abrió su primer establecimiento en Europa, en Ámsterdam. Desde entonces, la marca no ha parado de crecer. Hoy, tiene ya 21 filiales. "Cada una, para un segmento concreto de cliente", dice Espinet. En Barcelona, tiene el lujoso W Barcelona –el Hotel Vela–, pero también otros más económicos, bajo la marca AC.

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