Cada casa, un mundo

Un piso hundido y oscuro que se vuelve diáfano y claro

A29 Unstable (Mataró). MACH Arquitectura

A29 Unstable, en Mataró.
31/01/2025
4 min
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Las nuevas líneas son tan sencillas como alegres y también son muy gráficas. Este primer piso de Mataró que ahora se ve diáfano, luminoso y optimista antes era una vivienda que sufría, y mucho, el hecho de estar hundido, además de la falta de luz natural a la que contribuía una distribución del espacio compartimentado en múltiples habitaciones pequeñas. Con la reforma proyectada y dirigida por el equipo de MACH –un estudio con sede en Barcelona y Madrid fundado por los arquitectos Laia Gelonch y Marc Subirana–, la vivienda se ha transformado absolutamente, ha pasado de la noche a la mañana.

Los arquitectos de MACH se pusieron como principal reto de la reforma generar un espacio diáfano.

De hecho, el estado precedente de los 70 metros cuadrados de este piso hundido debe entenderse en el contexto geográfico que sitúa el ensanche de Mataró entre la colina de Cerdanyola y la playa del Verador, y entre antiguas rieras y torrentes . Pero también debe entenderse en el contexto de una época en la que en la zona los edificios a menudo eran fruto de la autoconstrucción, con una precariedad y una improvisación que solían ir seguidas de transformaciones continuas e igualmente poco o nada planificadas.

Situado entre medianeras y con una planta muy alargada y mejor estrecha, los arquitectos de MACH se pusieron como reto principal de la reforma generar un espacio diáfano para, una vez se hubieran eliminado buena parte de las paredes divisorias, poder abrir una entrada de luz natural lo más generosa posible. Así, derribando los tabiques que separaban la sala de la cocina y del comedor, después de sustituir el muro más grueso por una jácena, consiguieron hacer un espacio unitario para estar, cocinar y comer que se ha convertido en el corazón desde el que late la casa.

La parte exterior de la vivienda.
El acceso a las escaleras.

Dos intervenciones esenciales

Hay una serie de intervenciones en la reforma de este piso que son destacables, pero hay dos que resultan esenciales. Seguramente la principal, como subrayan desde MACH, es haber derribado el muro de la antigua fachada posterior y sustituirlo por un inmenso ventanal de vidrio dividido en una especie de cruz –un perfil que sobresale formando un estante que invita a poner -unas plantas–. Es esta vidriera la responsable de que la casa sea muy luminosa, además de facilitar una ventilación que antes era prácticamente nula.

La otra decisión fue crear en el centro de la casa un núcleo que, revestido de madera, reúne la entrada de la casa, los servicios y el espacio para el almacenamiento. Con un intencionado contraste con la claridad del gran espacio que es la cocina-sala-comedor, este núcleo central remarca la oscuridad con el color azul oscuro en el que está totalmente pintado. Mejor dicho: lo que hace esta oscuridad es remarcar la nueva luminosidad de las dos piezas principales de la vivienda, también la de los dormitorios, que se ubican al otro lado del núcleo central y se abren en la fachada de la calle.

Los arquitectos remarcan la importancia de las líneas limpias y de las tonalidades luminosas.
Los arquitectos remarcan la importancia de las líneas limpias y de las tonalidades luminosas.

Ahora bien, si la apertura del ventanal de la sala y la creación de un núcleo de servicios en el centro como elemento para una nueva y más provechosa distribución del piso son intervenciones esenciales, no lo es menos la creación de la prenda estrella de la vivienda: una inmensa isla con el sobre de hormigón hecho in situ que está literalmente colgada en uno de sus extremos de la gran jácena del techo. Nos cuentan que al propietario del le gusta cocinar y compartirlo. Por eso, en esta isla hay espacio para los fogones, pero también para realizar las funciones de obrador y de mesa comedor.

Y, entre todo, la importancia de las líneas limpias, de las tonalidades luminosas –el acero para los muebles de cocina, la madera clarísima de los armarios que hacen de telón de fondo de este espacio, el blanco de las paredes y del techo de vigas–, pero también la alegría de un rojo que subraya las intervenciones y piezas más importantes y recuerda que ahora la casa tiene una nueva vida.

La planta de la vivienda.
Abrir vistas al patio propio

La operación de asear el patio que impulsaron los arquitectos del estudio MACH respondía a un objetivo que iba mucho más allá de ganar un espacio para estar en el exterior del piso. En una vivienda como esta, un primer piso hundido sin vistas, potenciar el alicatado de cerámica esmaltada, hacer una barandilla y una escalera transparentes, arreglar las ventanas del estudio del piso inferior para darle luz y reflejarse en ella , subrayar en rojo las líneas de fuerza, además de colocar plantas, es una estrategia para dar una panorámica visual a la vivienda. Así, este piso sin vistas ha ganado una mirada luminosa hacia el exterior. Y ese patio que estaba lleno de trastos y algún viejo depósito hoy es un espacio para estar, pero sobre todo es un agente que coge la luz y la hace entrar en la casa, además de aportarle un verde que es vida.

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