Mercados financieros

La bolsa, un buen indicador pero no suficiente

El palacio de la Bolsa de Madrid.
01/01/2026
2 min

Si la bolsa es el termómetro que indica el estado de salud de una economía, en el caso de la española no habría motivo de queja. Pese al contexto político, muy polarizado, parece que por ahora no ha acabado de impactar en la actividad. Otra cosa es, al margen de la macroeconomía, la falta de presupuestos por tercer año consecutivo tanto en el Estado como en Cataluña.

La bolsa, en la que las familias participan menos que en etapas de grandes privatizaciones, va por su camino. Los datos son espectaculares, con una revalorización de casi el 50% en un solo año, el mayor avance de los últimos treinta y dos años. El Ibex, que reúne a las compañías de mayor capitalización del mercado español, presenta unos registros que superan a la mayoría de los parqués de los países desarrollados.

Los analistas consideran que en el nuevo año podría continuar la escalada de los índices, dada la evolución de la economía española, una de las más dinámicas del mundo desarrollado. Contribuyen a las subidas la evolución de los bancos, que tienen un gran peso en el Ibex y que mantienen unos grandes resultados, con unos balances sólidos y que, además, se benefician de la demanda de crédito y de unos datos de morosidad muy alejados de los que iniciaron la crisis de 2008.

Las perspectivas de mayor gasto en defensa y seguridad y las energías renovables, que en Europa viven un momento más plácido que en EEUU por las políticas de la administración Trump, ayudan a ello. Uno de los beneficiarios fue Indra, con su giro hacia la defensa. Otro elemento es el potencial de la inteligencia artificial, a pesar de las gigantescas inversiones que requiere y los riesgos de burbuja que puede estallar.

En cualquier caso, los parqués sólo reflejan una parte de la realidad. Y en el caso español, la de grandes compañías con mucha actividad en el exterior. Por primera vez existen cinco empresas (cuatro del Ibex y una del mercado continuo) que superan el valor de 100.000 millones de euros (Inditex, Santander, Iberdrola, BBVA y Airbus), y suponen casi la mitad (más de 700.000 millones de euros) del valor de todas las compañías de la bolsa.

Esta realidad no afecta a las pymes, que constituyen el grueso de la economía española y de la catalana, y que viven más alejadas de la bolsa. Y que además tienen problemas específicos que requieren atención. También, como entre los ciudadanos, parecen crecer las desigualdades entre unas pocas compañías con grandes ganancias y una mayoría a las que les cuesta mucho más salir adelante.

La euforia de la bolsa, que suele sobrerreaccionar tanto ante noticias y rumores positivos como negativos, no debería cegarnos: una gran proporción de los titulares de acciones son inversores institucionales, fondos y otras sociedades financieras, y la mayoría extranjeros, que detectan un gran potencial de beneficio.

De entrada, el mercado debería ser más amplio, con más opciones para elegir y con compañías de diferentes tamaños. Ya se han empezado iniciativas en esta línea, como la creación de índices de empresas en crecimiento y otras, pero se necesitan más, y que las familias también puedan beneficiarse.

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