La cobardía de Feijóo

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Feijóo en el Congreso
24/10/2026 - 17:40 h
Filósofo

“Mi primer objetivo es que Sánchez se vaya”, dijo Feijóo cuando Aimar Bretos (Cadena SER) le preguntó si pactaría con Vox. El fin justifica los medios: blanquear a la extrema derecha. Todos sabemos que si Sánchez no pierde, él no gobernará, pero es una falta de respeto a la ciudadanía y una insólita exhibición de sus limitaciones que Feijóo desvíe permanentemente la pelota y, en vez de explicar qué quiere hacer y por qué lo quiere hacer, lo confíe todo al desgaste del presidente.

La falta de ideas y propuestas, la limitación de su discurso a la descalificación permanente del adversario es en el fondo una manera de protegerse de sus propios límites, que le han llevado a tener que responder a la pregunta más incómoda: ¿gobernará con Vox? Su respuesta es de un cinismo infantil: “Gobernaré con Vox si me lo mandan los españoles. Yo soy un demócrata”. Una manera cobarde de quitarse la responsabilidad de encima. La realidad es más simple: Vox le está comiendo terreno y lo más probable es que el PP solo no sume. De ahí el giro de los últimos días, perfectamente previsible en la medida en que el PP ya es socio de Vox en cuatro autonomías. Y Feijóo ya hace tiempo que va haciendo concesiones. La última, la promesa de eliminar el ministerio de Igualdad.

Si Feijóo pensaba que podría salvar la incomodidad de depender de Abascal, ha hecho todo lo posible para que eso no pasara. Su incapacidad de dar sentido a un proyecto liberal conservador como alternativa a los socialistas, limitando su discurso a la descalificación del adversario –Sánchez traidor y corrupto– ha dejado un espacio que Vox ha ocupado sin ningún complejo incorporando y desplegando sin tapujos el discurso neofascista que emerge por toda Europa. Y Feijóo ya ha dado el paso reconociendo a Vox como socio y sumándose al giro autoritario, en un momento en que las derechas están perdiendo la memoria democrática. Por ejemplo, en Francia, donde Le Pen es la mejor situada para capitalizar el fracaso de Macron.

La experiencia del franquismo parecía que podía servir de vacuna, pero la derecha española viene de ahí. Y Vox ha encontrado en Feijóo el socio ideal para marcarle el paso. Y así ya tenemos el autoritarismo posdemocrático a las puertas del poder. Y mientras tanto Sánchez se divertía en La revuelta.

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