Una maleta de mano en un compartimento de equipaje de un avión.
08/08/2026 - 18:01 h.
Economista, Universitat Pompeu Fabra
2 min

Siempre me sorprende que un vuelo Barcelona-Milán pueda costar 16 euros en temporada baja. Después llega el resto de la información: el vuelo es a las seis de la madrugada, solo puedes llevar un bolso pequeño, y si quieres elegir asiento se paga aparte. Cuando has añadido la maleta de cabina, has contestado que no, que no quieres seguro, que tampoco necesitas coche de alquiler, ni ninguna noche de hotel y que estás segura, segurísima, que tampoco quieres elegir un asiento… el precio base ha subido a 30 euros porque en aquel momento hay mucha demanda. Y te toca volver al buscador inicial porque la otra compañía, que estaba a 25 euros, quizás sale más a cuenta.Finalmente, el Parlamento Europeo ha conseguido poner un poco de orden. Dentro de poco más de un año, el precio que aparezca por defecto en el buscador deberá incluir la maleta de cabina. Además, la bolsa que se coloca debajo del asiento debe seguir siendo gratuita; el argumento es de sentido común: poca gente coge un avión para ir y volver el mismo día.Ha sido un camino largo con muchos casos juzgados en los tribunales donde, de fondo, han competido el derecho de las compañías aéreas de poder fijar con libertad sus servicios contra los derechos del consumidor. ¿Qué deben incluir, sí o sí, estos 16 euros? Pues, aparte de la maleta, algunas cosas más: ya no se podrá cobrar por imprimir la tarjeta de embarque, ni por corregir un error tipográfico en el nombre. Y se acaba la cláusula que, si no coges el vuelo de ida, te pueden anular la vuelta. También se añade una mirada social más amplia: no se permite separar a las familias en la asignación de asientos cuando hay menores de catorce años, personas con discapacidad o movilidad reducida, o mujeres embarazadas. Y también se regulan las compensaciones por retrasos.En 2014, el Tribunal de Justicia de la UE ya había dictaminado, en un caso contra Vueling, que el equipaje de mano es un elemento indispensable del transporte y que, por lo tanto, no se debe pagar como un suplemento. Diez años después, en noviembre de 2024, el ministerio de Consumo español multó a cinco compañías de bajo coste con 179 millones de euros por estas prácticas: 107 a Ryanair, 39 a Vueling. Ryanair lo llevó a los tribunales, un juzgado suspendió las multas, y la Comisión Europea acabó abriendo un expediente contra España porque interpretó que iba contra la libertad de precios. Este caso aún debe resolverse, pero la nueva norma ayudará en disputas futuras.La sensación de inseguridad con el precio final de las compañías low cost se reducirá. Lo que no cambia son los algoritmos de precios dinámicos. Los precios continuarán variando según la demanda, el número de billetes comprados simultáneamente, el día de la semana, la hora del vuelo, y también según las veces que has buscado aquel vuelo o el lugar desde donde te conectas. Podremos comparar mejor, pero continuará el misterio de saber exactamente por qué el mismo asiento vale 16 euros o vale 30. Eso sí, ambos tendrán la maleta incluida.

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