En estas horas de temperaturas insoportables, en las que estamos encadenando olas de calor e incendios forestales, se hace más evidente que nunca que si no queremos sucumbir a la angustia vital será mejor aceptar que la emergencia ha devenido la nueva normalidad. Y que tan importante como los kits de supervivencia es aceptar psicológicamente esta realidad. Pienso que ayudaría:
–No dar nunca los planes por seguros y encajar las cancelaciones con madurez. Toca la moral, pero no deja de ser un problema de mundo desarrollado y en paz.
–Repensar el calendario y los destinos de las vacaciones. Igualmente, reajustar tanto como se pueda la agenda de obligaciones. Con este calor no siempre se puede hacer vida normal.
–Aceptar la fuerza de los fenómenos atmosféricos y los desastres asociados, como los incendios. Tienen un potencial devastador tan grande que incluso los Bomberos de la Generalitat, que han desarrollado modelos de predicción muy precisos, han tenido que cambiar las estrategias de combate del fuego.
–Visualizar el malestar de ser una víctima y pararse a pensar en cómo reaccionaríamos nosotros y nuestra familia en caso de evacuación o de confinamiento. La calma que salva vidas (y que no pone las cosas más difíciles) se entrena.
–No destinar energías a discutir con los negacionistas del cambio climático.
–Recordar formas económicas de refrescarse de los padres, basadas en el sentido común y el ahorro.
Todos estos puntos se resumen en dos: no agobiarse y admitir que vivimos en un clima de extremos que ha cambiado el mundo de nuestra infancia, de manera que nada es como antes.