Exprópiese

Nicolás Maduro en un acto.
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Lo ocurrido en Venezuela es difícil de asimilar. Estados Unidos ha lanzado una operación militar sobre Caracas para capturar al presidente Nicolás Maduro y su esposa. Es una intervención sólo comparable a la captura de Manuel Noriega en Panamá en 1989.

Recordarán aquellas imágenes de Hugo Chávez en sus primeros años, en los que caminando por Caracas, señalaba edificios y decretaba con una mezcla de capricho y autoridad: "Este edificio, exprópiese; ese otro, exprópiese". Era un poder sin freno que desnudaba a empresarios, emprendedores y profesionales de sus bienes y de sus vidas laborales.

Miles de venezolanos de clase media y alta, empresarios que habían levantado negocios, bufetes, comercios, clínicas, fábricas o pequeñas empresas en un país que había sido próspero, vieron cómo sus empresas eran incautadas, sus bienes requisados ​​y sus proyectos destruidos. Fueron expulsados. Muchos se reubicaron en Estados Unidos, en España, en Colombia o en Chile, y llevaron con ellos talento, redes y recursos, mientras la economía venezolana se hundía.

El país, que ahora depende casi en exclusiva de sus recursos petrolíferos y de las remesas, ha visto cómo su PIB per cápita caía dramáticamente durante la última década hasta situarse entre los países más pobres del mundo, con menos de tres mil dólares por habitante y año.

La pobreza y el deterioro social son abrumadores después de años de mala gestión, escasez de medicamentos y alimentos y derrumbamiento de los servicios básicos. El petróleo ha sido insuficiente para sostener una economía que antes de la revolución bolivariana era diversificada y competitiva. La producción se desplomó, la inversión privada se marchó y la confianza internacional se evaporó.

Durante la Guerra Fría, las operaciones militares estadounidenses se justificaban en aras de la democracia y la libertad. Liberalismo contra socialismo. Hoy ya no es así. No existe ningún discurso ideológico. A Trump le da igual si restituye la democracia en Venezuela. Lo que quiere es su petróleo.

Y así, como en los años de Chávez cada edificio y cada fábrica eran sentenciados con un "exprópiese", hoy se decreta y se ejecuta:

"Exprópiese ese presidente".

Me parece bastante evidente que todo está ya bastante acordado con aquellos que han traicionado a Maduro. Las declaraciones de Trump evidenciaron que existían conversaciones y acuerdos previos con el gobierno actual antes de la captura. Si no, ¿cómo es posible que Trump expresara ya que la vicepresidenta es quien debe liderar esta nueva etapa? ¿Creen que Trump señala a un sucesor sin estar seguro de que lo tiene a su lado?

A Maduro le han vendido los suyos porque no quería irse. Así que, simplemente, los propios bolivarianos han ordenado:

"Exprópiese".

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