Una frase para una taza
En el fútbol, jugar al ataque es lo que gana y lo que nos gusta. Pero en la política es al revés. Lo que te hace ganar puntos es la defensa, porque el ataque es antipático. Pedro Sánchez en la tele pública se defendió del término perro (qué regalazo que le ha hecho la derecha, Dios mío) como se han defendido (cogiendo el término y dándole la vuelta con orgullo) colectivos con mala prensa. Se le llama reapropiación lingüística. En Cataluña el programa más visto de la televisión se llama Polònia, en referencia al término polacos. Todos sabemos que queer quería significar, despectivamente, rarito pero que ahora se usa con orgullo, y lo mismo ocurre con el término bollera.
En este sentido, Pedro Sánchez (Perro Sanche) salió a defenderse con la complicidad del presentador. Todos los políticos tienen un buen equipo de guionistas y Pedro Sánchez cuenta con los mejores. Antes de las frases célebres las llamábamos frases lapidarias. Hoy, que ya somos todos modernos, nadie sabe qué es una frase lapidaria, pero en cambio todo el mundo podría entender que Sánchez soltó una frase de taza. Una de esas frases que uno escribe en la taza del café (una taza cónica, delate show). Que cobren mucho, mucho, por favor, que cobren un dineral, los guionistas –a ver si van a ser Los Javis– que a la pregunta “¿Cómo lleva las críticas?” le hicieron contestar: “Se acuerdan de mi madre... Pero yo también me acuerdo de las suyas... Cuando les subo las pensiones”.
Que salgan a saludar, por favor. Tienen todos mis respetos.