26/11/2021

¿Es Jusapol el sindicato de Vox?

4 min
Las imágenes y las palabras a veces traicionan.

A los mandos policiales fachas, si les llamas fachas se ofenden y te acusan de insultar a toda la policía. No se confundan; el problema nunca es la policía en sí, una institución imprescindible, sino que se normalice el predominio en la misma de aquellos que desprecian los derechos civiles de los ciudadanos, al tiempo que glorifican el autoritarismo y el abuso de poder.

Yo no padezco ningún tipo de complejo progre hacia los uniformes y la fuerza pública. Recuerdo cuando llamé al portavoz de la Asociación Unificada de la Guardia Civil para que colgara temporalmente su uniforme y se presentara a las elecciones por Podemos. Hoy sigue en el Congreso, dando la cara por los trabajadores del metal de su Cádiz y por los profesionales de las Fuerzas Armadas y de las FSE. Nunca me ha gustado ese clasismo que entiende que el trabajo policial es impropio de gente de izquierdas o esa candidez según la cual si eres de izquierdas no puedes opositar para ser juez o policía.

Admito que no me gustan los polis que se parecen a Starsky y Hutch o a Torrente, ni tampoco me gusta Cops (la serie que Paramount Network tuvo que suspender en 2020 ante el rechazo social que generaba después del asesinato de George Floyd) pero admiro a los policías que se parecen a Lester Freamon, a Kira Greggs y hasta a Jimmy McNulty. Los hay y he conocido a unos cuantos.

Y sí, pienso que en Jusapol mandan policías fachas parapetados en la reivindicación de la igualdad salarial. Basta leer los grupos de WhatsApp de Jusapol dados a conocer por diferentes investigaciones periodísticas para apreciar el sesgo ultra. En sus declaraciones públicas no solo encontramos justificaciones de todas y cada una de las intervenciones policiales abusivas acreditadas con vídeos, sino también pronunciamientos abiertamente contrarios a los derechos civiles. Les parece fatal, en particular, que la prensa y los ciudadanos puedan grabar en vídeo las actuaciones de las UIP. No comprendo por qué habría de preocuparle a un antidisturbios que actúa conforme al reglamento el hecho de ser grabado.

Pienso que el proclamado apoliticismo de Jusapol es una tomadura de pelo. Si tan apolíticos dicen que son, quizá no deberían dejarse querer tanto por la ultraderecha con la que se manifiestan. La cerrazón sectaria de los portavoces de Jusapol les llevó a calificar como “basura” la premiada serie de Rodrigo Sorogoyen Antidisturbios, una serie que, paradójicamente, lo que consigue es hacer que el espectador empatice con las difíciles situaciones de presión y los dramas humanos que provoca el trabajo de las Unidades de Intervención Policial entre sus propios miembros.

Jusapol se quejaba el otro día de unas declaraciones mías en la radio (y eso que yo ya no soy nadie), en las que opinaba que hay un sesgo ideológico evidente en las intervenciones de los antidisturbios. Aquí les paso unos cuantos datos, solo de Madrid, para que juzguen ustedes mismos. Cacerolada contra el gobierno español a Núñez de Balboa (uno de los barrios más pudientes de Madrid) en mayo de 2020: a pesar de que la protesta interrumpió ilegalmente el tráfico, en un contexto de restricciones por la pandemia, las UIP ni aparecieron. Concentración de asociaciones vecinales, el 18 de septiembre de 2020, contra los confinamientos selectivos que afectaban a los barrios trabajadores: hubo cargas, manifestantes heridos y detenciones en Vallecas. Homenaje a la División Azul el 13 de febrero, en la que se hizo ostentación de simbología nazi y se llegó a decir, desde la tribuna de oradores que “el judío siempre es culpable”: no solo los antidisturbios no intervinieron, sino que, según Interior, “los agentes de la Policía Nacional no registraron incidencias y no se denunció a ningún asistente”. Manifestación en defensa de la sanidad pública el 28 de febrero, se presentaron provocadores del grupo neonazi Bastión frontal: hubo un solo detenido, un sindicalista de la CGT que había invitado a los neonazis a marcharse. Manifestación neonazi en Chueca el 1 de abril en la que, entre otras lindezas; se coreaba “Fuera maricas de nuestros barrios”: no hubo cargas ni detenciones… Y así podríamos poner decenas de ejemplos en todo el Estado hasta llegar a Cádiz estos días. No es que vea yo el sesgo ideológico, es que es imposible no verlo.

Frente a la sede de Podemos hay una academia que prepara a futuros policías. Una mañana, mientras Isa Serra hacía unas declaraciones a la entrada, un grupo de los chavales de la academia se acercaron. Uno de los chicos comentó que estaba de acuerdo con lo que decía Isa. Otro le contestó: ya se te pasará la tontería cuando entres en el cuerpo. Este es el primero de los problemas: que los policías demócratas y progresistas, que los hay, lo tienen siempre muy difícil para asomar la cabeza con los mandos y el ambiente dominante. El segundo problema es que el Ministerio del Interior no hace lo que debería hacer. El PSOE casi nunca ha hecho lo que debía y podía hacer en lo que respecta a las FCSE. Esto me lo han dicho muchos policías progresistas y es, por otra parte, evidente.

Enric Juliana escribía el otro día que no sabía si la tanqueta que sacaron las UIP en Cádiz era un gesto de autoridad de Marlaska hacia los trabajadores o un gesto de autoridad de las UIP hacia el gobierno español. Este sábado se manifiesta Jusapol. Esperemos que no se salten los cordones policiales como hicieron ante el Congreso ante la pasividad de sus compañeros; esperemos que la concentración sea un ejemplo del civismo que cabe suponer de funcionarios públicos dedicados a servir y proteger; esperemos no oír allí ni insultos ni discursos ultras; esperemos que no se hagan fotos abrazados a los jefes de VOX; esperemos que no trasladen la imagen de ser el sindicato policial de la ultraderecha. Una cosa sí les aseguro: el sábado no veremos tanquetas.

Pablo Iglesias es doctor en ciencias políticas por la Universidad Complutense de Madrid, ex secretario general de Podemos y ex vicepresidente segundo del gobierno español
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