La justicia española pide pausa de hidratación
El Tribunal Constitucional comenzará a mirar de nuevo la amnistía dentro de dos meses, el 22 de septiembre, porque en total, ¿qué son sesenta días en la vida de una persona que espera justicia, exiliada o inhabilitada, desde hace casi nueve años? Ya no vendrá de aquí.
Por la parte que le toca (y nunca mejor dicho), el Tribunal de Cuentas ha abierto un período de diez días para que las partes (entre ellas, Societat Civil Catalana) presenten alegaciones y se pueda demostrar, o no, que sí que se gastaron fondos europeos con el 1-O, porque ya se ve que casi una década no es tiempo suficiente para estar seguros. Y, además, ¿qué sabrá Luxemburgo de si quedaron afectados los intereses económicos de la Unión?
Y de la Audiencia Nacional y la aplicación de la amnistía a los CDR nada se sabe, como si fuera el quinto cielo de Sisa, y por eso las defensas han tenido que recordar al tribunal que el TJUE ya ha respondido a la pregunta que precisamente le hizo la Audiencia Nacional sobre la aplicación de la amnistía a acusados de terrorismo.
La justicia española ha pedido una pausa de hidratación, que viene agosto y hace demasiado calor para tomar en consideración la sentencia europea, y después pedirá la revisión al VAR, donde ya están tiradas las líneas torcidas que demostrarán que la amnistía está en fuera de juego, la mires desde el ángulo que la mires. Que renegaría de la “normalización” que proclama la ley de amnistía estaba cantado, aunque eso significara ignorar el Congreso, el Tribunal Constitucional y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.