La prosa de las guerras se escribe con números. 555 muertes en dos días y medio de ataques a Irán por parte de Israel y EEUU, según datos de la Media Luna Roja. Dentro de este tendido de cadáveres se encuentra el ayatolá Jamenei (un tirano que merecía ese fin) y buena parte de los dirigentes de su régimen, pero la mayoría son civiles, entre ellos una gran cantidad de niños, como las 85 niñas que murieron al ser bombardeada una escuela de primaria en la ciudad de Minab. "En las guerras muere gente. Estas cosas pasan", aseveró Trump, mientras emitía sus mensajes de propaganda de la operación Furia Épica (los nombres de las intervenciones militares americanas en otros países siempre son tan pomposos como ridículos, y dan por hacer una antología). Es lo mismo que ya dijo cuando recibió al príncipe heredero de Arabia Saudí, Bin Salman, responsable del asesinato del periodista Jamal Khashoggi: "Estas cosas pasan", comentó Trump.
En Gaza, el ejército de Israel admitió haber alcanzado la cifra de 70.000 personas fallecidas durante su ofensiva. De esa cantidad, al menos 20.000 son niños muertos. El comportamiento por parte de las tropas israelíes insiste en la tortura y la violación como instrumentos de dominio, y el supuesto acuerdo de paz presentado por Trump el pasado mes de octubre —con los líderes occidentales haciéndole la garra-gara— ha sido una simple excusa para que EEUU e Israel puedan seguir destruyendo el país sin tener que aguantar.
En Ucrania, según el Centro para Estudios Estratégicos Internacionales, han muerto 1,2 millones de soldados rusos y unos 600.000 soldados ucranianos, además de unos 15.000 civiles, entre ellos más de 800 niños. Ha habido además millones de ucranianos que han huido del país, con el consiguiente descenso de la natalidad y el impacto sobre la demografía del país. En Venezuela, la invasión de principios de año dejó unos ochenta muertos, según datos ofrecidos por el diario The New York Times.
Según dijo el propio Trump en su discurso sobre el estado de la Unión, Venezuela (todavía bajo el chavismo, pero sin Maduro) ha abastecido a 80 millones de barriles de petróleo en EEUU. Sobre Gaza, ya anunció que piensa construir uno resort turístico, y el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, definió a Gaza como "un gran negocio inmobiliario" y "una mina de oro". Ucrania tiene enormes reservas de minerales y tierras raras, además de su producción de cereales y otros productos agrícolas. En cuanto a Irán, según datos de la OPEP, posee reservas de crudo estimadas en 208.000 millones de barriles (las terceras del mundo, sólo por detrás de Venezuela y Arabia Saudí) y es clave para el control del estrecho de Ormuz, por donde pasa entre una cuarta y una quinta parte de la producción. Se llaman botines de guerra, y son los motivos que, para la mayoría de dirigentes del mundo (Europa ha hecho lo de siempre y corre a Irán al ritmo que le marca EEUU), justifican las masacres de inocentes en todo el mundo.