Los partidarios del trumpismo y del movimiento MAGA (aquí mismo no nos faltan) lo tienen cada día un poco más complicado para mantener su postura. Según ellos, tanto Trump como los jóvenes leones de su gobierno (Hegseth, Rubio, Vance) representan una élite avanzada, que de ninguna manera puede ser reducida a las críticas y las caricaturas de izquierdistas y progres, siempre despistados y caducos. Estos capitostes de la nueva derecha americana han seguido, con éxito académico, severos planes de estudios en universidades prestigiosas; manejan información que los ciudadanos comunes no podemos ni soñar; tienen una visión geopolítica amplia y sofisticada, y siguen un plan bien diseñado para acabar con el viejo orden surgido de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría para instaurar uno nuevo. Así de grandes, de ambiciosas y de impresionantes son las metas a las que se proponen llegar los nuevos líderes del mundo, que además son unos tíos irónicos, divertidos, cool y políticamente incorrectos. Este es el dibujo que, a grandes rasgos, hacen sus defensores. Les pasa que, como siempre que alguien plantea una verdadera revolución y da la vuelta de verdad al orden establecido, muchos no lo saben comprender.La realidad, sin embargo, parece ser otra. La última expresión diplomática del actual presidente de los EE. UU. es un tuit dirigido al régimen iraní con estas palabras textuales: “Abrid el maldito estrecho, cabrones sonados, o viviréis en el infierno (...) Alabado sea Alá”. Insultos tabernarios, copiando el estilo del patriota recientemente fallecido Chuck Norris, seguidos de una alusión religiosa que debe querer ser irónica pero que solo llega a ser grosera. No parece la comunicación de un presidente de los EE. UU. con una visión vanguardista del tablero geopolítico, ni siquiera parecen frases dichas por una persona cabal. Por su parte, el secretario de la administración Trump que llaman de la Guerra, Pete Hegseth, supuestamente un intelectual que combina una refinada formación universitaria con sólidos conocimientos militares, es alguien que insiste en salir en público describiendo imágenes apocalípticas de fuego y destrucción caídos del cielo sobre Irán: lo dice con estas palabras, y con las pupilas notoriamente dilatadas. Tanto él como su comandante en jefe (Trump) son incapaces de reconocer lo que sabe todo el mundo: que entraron en guerra con Irán arrastrados por Israel, entre otros motivos porque tanto a Trump como a Netanyahu les servía de cortina de humo: por el repugnante escándalo Epstein en el caso del americano, por el genocidio en Palestina en el caso del israelí.Este martes vence el ultimátum para que Irán abra el estrecho de Ormuz, que estrangula la economía mundial como consecuencia de la turpitud de la absurda y sanguinaria pareja Trump/Netanyahu. Falta ver si toda esta retórica de infiernos que se desatan y hogueras que caen del cielo se traduce en una orden militar concreta. Podría pasar (ha habido avisos en este sentido) que los militares norteamericanos desobedezcan la orden presidencial. Si es una orden ilegal o anticonstitucional, tienen el deber de hacerlo.