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El abrazo del oso de Oriol Junqueras a los críticos de ERC

Junqueras, Aragonés, Jordán y Rufián en el mitin de apertura.
28/12/2024
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BarcelonaMientras se peleaban día sí día también, las dos principales candidaturas a la presidencia de ERC popularizaron el verbo 'recosir', que prometían poner en práctica en cuanto la militancia hubiera elegido presidente. Ha llegado el momento de utilizarlo, pero por lo que realmente había sido diseñado: el abrazo del oso con el que el ganador, en este caso Oriol Junqueras, podría intentar acabar con la oposición interna.

En una guerra civil como la que ha vivido ERC en los últimos meses se hacía muy difícil pensar que no habría cadáveres políticos por el camino. El primero ha sido el de la hasta esta semana portavoz parlamentaria, Marta Vilalta, muy ligada a la ex secretaria general Marta Rovira. Si hubiera sido por Junqueras, de hecho, Vilalta ni siquiera habría formado parte de las listas en las elecciones de mayo. Con su victoria en el congreso republicano, Junqueras ha terminado ya de una plomada, además, con todos los dirigentes que consideraba hostiles –algunos de los cuales se presentaban con la candidatura rival– y ahora tiene una ejecutiva a su medida. También ha prescindido del responsable de las investigaciones internas de ERC -con la de la estructura B como la más paradigmática-. Pero para recosir a Junqueras necesita gestos de generosidad. La militancia no aceptaría un ogro sediento de venganza, la imagen que algunos sectores le atribuyen incluso desde antes de que la crisis interna se trasladara a la arena pública.

El abrazo del oso junquerista ya ha empezado a ejecutarse. Junqueras ha ofrecido seguir de presidente del grupo de Esquerra en el Parlament a Josep Maria Jové, aunque formara parte de la lista de Nueva Izquierda Nacional encabezada por Xavier Godàs. "Ya no hay candidaturas, ahora sólo hay un partido", ha ido repitiendo Junqueras después del congreso. Y eso que Jové, antiguo colaborador suyo en la conselleria de Economia, era uno de los integrantes del Pan con Tomate, el ya famoso grupo de Signal, a través del cual Junqueras ha explicado que Marta Rovira, Sergi Sabrià y otros dirigentes republicanos destacados –Jové y Vilalta entre ellos– habían tomado el control del partido a sus espaldas. presidente de Esquerra nunca le ha situado entre los supuestos promotores de la insurrección. y Madrid

Si Jové acepta, los referentes en el Parlament serían Ester Capella –aliada de Junqueras– y él y en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián –aliado de Junqueras– y Teresa Jordà, que debía ser la vicepresidenta de Godàs. Es decir, la misma jugada en Barcelona y en Madrid. Jové y Jordà pueden estar tentados de aceptar porque, al menos de momento, Nueva Izquierda Nacional pretende seguir articulada con la vista fijada en los congresos territoriales del partido –y en cualquier posible resbalón de la nueva dirección–, a pesar de saber que la fotografía en el junto a Junqueras le ayudará a él en la imagen de partido recosito que desea ofrecer. Como también la de Carme Forcadell, otra partidaria del cambio, que entra en el consejo nacional de la mano del nuevo presidente.

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