Política 03/05/2021

Borràs no moverá ficha hasta tener "la certeza" de que Aragonès será investido

Budó no ve con buenos ojos que Junts se pueda quedar fuera del ejecutivo: "Tenemos que estar en el Govern la próxima legislatura"

ARA
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La presidenta del Parlamento , Laura Borràs, el día de Sant Jordi.

BarcelonaSegún la presidenta del Parlament, Laura Borràs, la situación actual es igual a la de hace casi un mes y medio, cuando Pere Aragonès se sometió a dos sesiones de investidura fallidas. La clave del futuro Govern sigue estando en las negociaciones entre Junts y ERC, y mientras no lleguen a buen puerto no se abrirá una nueva ronda de contactos con los grupos y no habrá un nuevo pleno de investidura. Así, Salvador Illa no podrá hacer realidad sus intenciones de presentarse, un hecho en el que sigue insistiendo. En una entrevista a la ACN, Borràs ha advertido de que ni propondrá a Illa ni, de momento, a Aragonès: mientras que el líder socialista no es un candidato "viable", no convocará un nuevo debate en el que se pueda presentar Aragonès hasta que tenga "certezas" de que la investidura no será fallida. Y este, de hecho, es el mal mayor que quiere evitar Borràs: "El país no está para hacer investidures fallidas y, por lo tanto, cuando se haga será porque tiene que ser exitosa".

Por eso mismo, Borràs descarta a Salvador Illa de la carrera para ser president incluso antes de iniciar la ronda de contactos. "No se trata de querer ser candidato sino de tener la viabilidad de serlo", ha replicado Borràs, argumentando que el dirigente socialista sigue teniendo una mayoría de votos en contra. De momento, pues, la presidenta del Parlament no tiene prisa para iniciar una nueva ronda de consultas con los grupos. Según Borràs, esto es formalmente el "trámite" que da paso a la investidura, pero ha querido dejar claro que el hecho de que no haya habido una segunda ronda no quiere decir que no conozca el estado de las negociaciones. Y es que, según ha explicado, de manera informal se ve con representantes de los partidos prácticamente cada día. En este sentido, puesto que está informada de cómo evolucionan las conversaciones, ha avanzado que es probable que la próxima ronda de consultas sea telefónica.

Budó no quiere que Junts se quede fuera del Govern

El sábado venció el ultimátum del 1 de mayo de los republicanos hacia Junts –un hecho que Borràs tildó de "presión" que puede hacer "descarrilar" el acuerdo– y las dos reuniones en una semana en Lledoners no han bastado para desencallar el pacto. La estrategia independentista, ligada al papel del Consell per la República, y ahora también el reparto de las conselleries representan los dos grandes obstáculos de unas negociaciones que transcurren al mismo tiempo que la cuenta atrás electoral avanza: quedan solo 23 días para la fecha tope. Ante esto, Aragonès ya afirmó al ARA que tendrán que buscar "vías alternativas con Junts". Y por eso, tal como explicaba este diario el sábado, los republicanos se guardan la carta de ofrecer a Junts que, ante la falta de sintonía y para no demorar más la configuración del nuevo gobierno, se avengan a apoyar un ejecutivo monocolor de ERC. Además, la puerta quedaría abierta por si JxCat, más adelante, quiere sumarse. El viernes la CUP ya bendijo la idea que, de hecho, surgió de JxCat cuando su secretario general, Jordi Sànchez, la puso sobre la mesa en una entrevista a La Vanguardia.

Dentro de Junts, sin embargo, hay voces que no ven con buenos ojos quedarse fuera del ejecutivo. Y la última ha sido Meritxell Budó, consellera de Presidencia, en declaraciones a Radio 4. "Tenemos que estar en el Govern la próxima legislatura", ha afirmado de manera tajante, y ha argumentado que Junts es un partido con "vocación de gobierno" y se presentó el 14-F con la voluntad de gobernar. Así pues, Budó ha priorizado que los equipos negociadores se tomen "el tiempo necesario" y puedan trabajar sin "ruido mediático" para llegar a un acuerdo. De momento, la consellera no se hace suyos los ultimátums de ERC y ha dicho que solo una fecha marca el ritmo del pacto: el 26 de mayo, cuando, si no hay acuerdo, se tendría que volver a las urnas.

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