Déjame decirte

Ceuta no marca el final de Sánchez

La bancada del PSOE aplaude mientras la ministra de Defensa, Margarita Robles, está sentada durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados, el 3 de septiembre de 2026, en Madrid
05/09/2026 - 18:01 h.
4 min

MadridLa crisis migratoria de Ceuta supone una grave complicación más para un gobierno fatigado, ya sin aliados permanentes, pero dirigido por un presidente decidido a continuar y terminar la legislatura. Cada vez parece más inverosímil la hipótesis de un milagro que permita a los socialistas rehacer el año que viene alianzas y proyectos para una nueva etapa en el poder. El debate del jueves en el Congreso puso de manifiesto la soledad de Pedro Sánchez, criticado por el conjunto de las fuerzas parlamentarias. Pero una vez más consiguió permanecer en pie, sin caer exhausto sobre la lona. Feijóo intenta golpear cada vez con más fuerza al líder socialista y tumbarlo definitivamente. Ya no hay ningún tipo de respeto ni consideración entre ambos. Y a pesar de ello siempre queda en el ambiente la sensación de que el presidente del PP tendrá que continuar esperando, porque sus golpes –que serían bien contundentes contra otros oponentes– no hacen mucho efecto en Sánchez, que no muestra síntomas de buscar otra salida que la de jugárselo todo a una carta cuando sea que convoque las próximas elecciones generales.

Un presidente magullado y un líder de la oposición que no encuentra el momento de doblegarlo. Esta es la imagen con la que me quedé como balance destacado del debate. Feijóo tiene muchos motivos para ser optimista. Las encuestas le van muy bien, y el gobierno español ha dado estas últimas semanas una fuerte impresión de estar superado por las circunstancias, incapaz de encontrar un discurso coherente sobre los motivos y antecedentes de la crisis migratoria de Ceuta, y sobre lo que había que hacer para recuperar la normalidad en esta ciudad autónoma. Marruecos no es un vecino fiable, pero la pelea entre el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la titular de Defensa, Margarita Robles, ha generado una confusión que deberían haber evitado. Si el gobierno español cree que nada prueba, por ahora, que Marruecos preparara y dirigiera lo que el mismo Sánchez describió como “violación y ataque a la integridad territorial de España”, tiene poco sentido que dos ministros discutan sobre el contenido y la relevancia de los informes existentes en relación con el aumento de los intentos de cruzar irregularmente la frontera durante los días precedentes a la llegada de más de 70.000 inmigrantes a Ceuta el 31 de julio.

Sin haber logrado conciliar las posiciones de los ministros enfrentados, Sánchez tuvo que hacer uso de su autoridad para exponer en el debate cuál se debe entender que es la versión oficial sobre los hechos. El presidente español sigue diciendo que no tiene constancia de que Marruecos provocara la llegada masiva de inmigrantes, pero ahora ha añadido una cláusula de cautela. Lo hizo para advertir que actuará si finalmente se pone de manifiesto que esta implicación existió. No puede decir otra cosa. Pero lo que es relevante es que ya no excluya la hipótesis de la intervención del régimen marroquí. En todo caso, esta advertencia es más bien preventiva, porque en paralelo dijo que había dado la orden de hacer públicos todos los informes de los que ha dispuesto el ejecutivo español sobre antecedentes y consecuencias de la mencionada llegada masiva.

Todo el banco azul del hemiciclo aplaudió esta decisión, pero con la significativa abstención de Margarita Robles, que se quedó sentada en su escaño, con un gesto de circunstancias consistente al pasarse una mano por el cabello. Creo que es improbable que haya un informe que advierta con datos de una supuesta operación preparada por Marruecos, o que cualquier otro pusiera en conocimiento del gobierno español la inminencia de un ataque a la “integridad territorial” de España. Sánchez dio algunas cifras que limitaban el aviso a la existencia de un aumento de las llegadas de inmigrantes nadando a finales de julio, sin que esta apreciación pudiera dar pie a pensar en una entrada masiva. Será difícil que nos encontremos con un análisis policial o de los servicios de inteligencia en el que se concrete a partir de cuántas personas se puede hablar de llegada en masa. Al final es lo que dijo el ministro de Justicia, Félix Bolaños, cuando explicó que “no hubo ninguna información previa de la magnitud del asalto”, porque cualquier intento de cuantificar la movilización que se estaba produciendo se habría quedado en un ejercicio especulativo.

Acusaciones cruzadas sin fundamentar

En definitiva, el gobierno español no caerá por esta crisis migratoria, a pesar de sus responsabilidades, por la ineficiencia puesta de manifiesto por no haber organizado una estructura preventiva capaz de elaborar informes útiles para la policía, dado que ya habían ocurrido hechos similares muy graves en 2021. Y también por la insuficiencia de la respuesta dada para garantizar la seguridad y los derechos de la población de Ceuta. El argumento de Sánchez durante el debate, defendiendo que todo habría sido mucho peor con un gobierno del PP y Vox, no es excusa. Es cierto que Feijóo se arriesga mucho pactando con Vox, pero es obvio que esta hipótesis, por muy verosímil que sea, no reduce la responsabilidad del gobierno.

Además, es muy grave que para defender la tesis de la existencia de una supuesta complicidad de Sánchez con el régimen marroquí tanto Feijóo como Abascal utilizaran la idea de que el gobierno de Rabat tiene informes sobre el presidente español muy comprometedores, ya que habían intervenido su teléfono en el pasado. De acuerdo con esta teoría, el líder socialista defiende a Marruecos porque es víctima de un chantaje. Es una acusación que no se puede hacer sin pruebas. Los procedimientos de análisis deductivo tienen límites. Es igualmente obvio que si algún día se comprobara que existió esta situación humillante, la responsabilidad del líder socialista sería inmensa. Pero antes de imputar a un presidente por “traición” –como hizo Abascal– hay que basarse en hechos, no en especulaciones.

El trasfondo de todo esto es el deseo del PP y Vox de ver a Sánchez involucrado en algún procedimiento penal. Feijóo también fue explícito cuando dijo que el presidente español respondería “ante la justicia” en relación con la crisis migratoria de Ceuta. Pero de momento no hay nada en qué basarse, ni siquiera el informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (Cenif), que habla de la “total permisividad” de la policía de Marruecos durante la llegada masiva. Claro que Sánchez también ve las manos de Rusia e Israel en esta crisis, pero lo tendría que demostrar poniendo más datos sobre la mesa.

 

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