CRÓNICA
Política 17/03/2021

¿Cómo se transforma el Estado para que se siente a negociar?

Òmnium organiza un debate sobre la amnistía y la autodeterminación con todo el espectro soberanista

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El debate organizado por Omnium

BarcelonaQuedan lejos los actos que las entidades independentistas organizaban antes del 1-O del 2017 en los que se respiraba una euforia y una autoconfianza sin límites. Hoy en día la represión marca la agenda y Òmnium, que tiene a su presidente, Jordi Cuixart, encarcelado desde hace 3 años y cinco meses, ha empujado para que la amnistía ocupe un lugar preeminente en la reivindicación de todo el espectro soberanista. Por eso el mismo día que en Madrid se presentaba un proyecto de ley con escasas posibilidades de éxito, en Barcelona la entidad organizaba un debate alrededor de esta cuestión y la autodeterminación con primeras espadas como el exdiputado de los comunes Xavier Domènech, la ex consellera y exmiembro de la mesa del Parlament por ERC Anna Simó, el ex conseller socialista Antoni Castells, la exdiputada de la CUP Natàlia Sànchez y el sociólogo Salvador Cardús. El debate, conducido por la directora del ARA, Esther Vera, huyó de los triunfalismos de tiempos pasados y entró en el fondo del debate actual del independentismo: ¿cómo se transforma el Estado para forzarlo a una negociación?

En este punto, el más escéptico y pesimista fue Cardús: "No habrá ni amnistía ni indultos, porque si lo hacen [el gobierno PSOE-UP] no durarán ni media hora en el gobierno". Salvador Cardús se mostró contundente en su análisis también sobre la autodeterminación: "No podemos hacer castillos en el aire ni volver a los 80 y pensar que si somos simpáticos se podrá negociar algo". En este sentido se mostró favorable a la "desobediencia", pero admitió que "ahora no hay ningún liderazgo político que apueste claramente por la desobediencia".

En cambio, Domènech no lo veía tan negro. "Yo creo que los indultos sí los pueden dar porque el coste político ya lo han asumido en diferido", afirmó. El historiador abogó por aprovechar las tensiones internas del PSOE y defendió que "el sistema político español está en prefase de implosión" tanto por el hundimiento de la "arquitectura territorial" como por la negativa a reformar la Constitución. "Una Constitución que no se reforma implosiona", dijo, y se atrevió a poner el horizonte temporal de una década.

Cambio de estrategia

Antoni Castells también hizo bandera del realismo para reclamar un cambio de objetivo político y de estrategia. "Esta batalla la ganará quien haga una profesión de fe pactista más grande", dijo antes de dar una de las claves que él considera básicas, el europeísmo: "Nos conviene más poder para Bruselas y menos para Madrid". Respecto al escepticismo de Cardús, Castells fue claro: "¿Es que podemos hacer otra cosa? ¿Verdad que no nos enfrentaremos por la fuerza? Nosotros, con España, tenemos que pactar, incluso la independencia. Lo que ya no podemos aspirar es a cambiar España porque ellos no quieren cambiar", sentenció.

Natàlia Sànchez defendió que había que sacar aprendizajes del 1-O, y uno de ellos es el impacto de la represión, "que ha afectado más al independentismo que costes ha tenido para el estado español a nivel internacional". "La prisión y el exilio no tienen que ser un límite", insistió la exdiputada de la CUP. Por su parte, Anna Simó también buscó el equilibrio entre el realismo y el necesario optimismo: "El Estado se ha tenido que movilizar al 100% para frenarnos, y hace solo 20 o 30 años los independentistas éramos cuatro gatos", destacó. Para Simó, una de las claves es no dividirse debido a la represión y elegir muy bien el campo de juego: "Ellos nos esperaban identitarios, esencialistas y nos han tenido defensores de derechos", resumió enlazando con las palabras de Jordi Cuixart que Marcel Mauri leyó al principio: "No permitimos que el corto plazo y las batallas de parte desenfoquen todo lo que nos hemos ganado".

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