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"En Setcases, la silla del alcalde está maldita"

Tercera moción de censura en ocho años en este municipio del Ripollès

Ayuntamiento de Setcases
31/03/2025
3 min
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BarcelonaEn Setcases, el juego de las sillas no es cosa de los niños, sino de los políticos. En ocho años, ha habido tres mociones de censura para relevar al alcalde, y las tres, paradójicamente, las han promovido concejales del mismo partido que el alcalde. Este lunes se ha consumado la tercera. Tres de los cinco ediles de una lista vinculada a ERC, el único partido en el consistorio, han decidido echar al alcalde por "desavenencias" y "falta de comunicación y transparencia" a la hora de tomar decisiones.

Los impulsores de la moción han sido Francesc Marcer –el nuevo alcalde–, Silvia Bassagañas y Cristina Gardell, que han hecho valer su mayoría para destronar a Joan Casadevall, que sólo ha contado con el apoyo de la concejala de Cultura, Núria Vila, y que se ha negado a ceder la vara de '. Los ediles díscolos han admitido que la gota que ha colmado el vaso ha sido el proyecto del nuevo POUM porque consideran que el hasta ahora alcalde ha promovido el proyecto sin tener suficiente consenso en el consistorio. "Decidimos pararle temporalmente para poderle revisar con la idea de no perjudicar a ningún vecino del pueblo, pero luego el alcalde, por decreto, lo salió adelante", ha denunciado Marcer, en declaraciones a los medios tras el pleno.

El nuevo alcalde de Setcases, Francesc Marcer, en el pleno de este lunes

Algunos vecinos no esconden su sorpresa, pese al constante baile de sillas. "Tengo 88 años y eso nunca lo había visto: ahora ya se pelean los del mismo partido", lamenta Josep Descamps. Este carpintero jubilado no se muerde la lengua a la hora de cargar contra los relevos: "No sé qué cojones joden, hoy lo ponen y mañana lo sacan", dice, y subraya que, a su juicio, el alcalde de ahora lo estaba haciendo bien. "Es una vergüenza, cada dos tres por tres los cambian", concluye indignado.

Algunos se lo toman con humor. Es el caso de Marc Peiris, que regenta Ca la Núria, una de las dos boticas que hay en este pequeño pueblo que no llega a los 200 habitantes, junto a una carnicería. "La silla del alcalde está maldita, deberían tirarla al fuego", afirma riendo. Una maldición que achaca a que los distintos alcaldes adoptan acuerdos sin buscar el consenso: "No sé qué tiene esta silla, pero los alcaldes tiran por el derecho con decretos de alcaldía creyendo que tienen el control unilateral del ayuntamiento". En un pueblo donde viven menos de cien personas todo el año, hay quien prefiere no buscarse problemas: "Ni me va ni me viene, entiendo que si le echan es que no lo hará demasiado bien", se limita a decir una vecina, incómoda con este nuevo terremoto político.

Los tres últimos alcaldes no han terminado el mandato

Los desacuerdos entre cargos electos han sido una constante en los últimos años en Setcases, hasta el punto de que ninguno de los tres últimos alcaldes ha podido terminar su mandato. Y como si fuera el día de la marmota, los concejales que han desbancado al alcalde de turno le han acusado de gobernar sin escuchar su opinión. En todo este serial, los protagonistas siempre son los mismos, que se van presentando por distintos partidos, ya veces salen bien parados ya veces no.

El alcalde y la concejala que ahora echan del gobierno impulsaron en enero del 2022, año y medio antes del final del anterior mandato, una moción de censura también contra su compañera de filas, la republicana Anna Vila. Y entonces, Casadevall, que era el número 2 de la candidatura, fue elegido alcalde con el apoyo del concejal socialista en la oposición, Carlos Fernández. El también socialista Francesc Marcer, que ahora se ha presentado por ERC y será el nuevo alcalde, se abstuvo, mientras que la alcaldesa, Anna Vila, lógicamente, votó en contra.

Joan Casadevall (a la izquierda) recibiendo la vara de alcalde.

Anna Vila había ganado las elecciones del 2019 con ERC, pero dos años antes ya había logrado la alcaldía. Lo había hecho, entonces desde las filas socialistas, con una moción, precisamente, contra Carlos Fernández, entonces alcalde, que se vengaría cinco años más tarde uniéndose con los dos concejales de ERC para echarla. La gestión "opaca e individualista" fue también el motivo que argumentaron para el relevo. La moción prosperó con los votos de Anna Vila y de otro concejal socialista, Santi Molas, y de Joan Casadevall, el alcalde saliente de ahora que entonces encabezaba la lista de CiU. Un tercer concejal de la lista del PSC, Miquel Giménez, fue el único que votó en contra porque el hasta entonces alcalde no se presentó en el pleno y se marcharía del pueblo indignado con su destitución.

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