Una foto con Ayuso para recordar a los muertos en Adamuz

La catedral de la Almudena ha acogido una misa auspiciada por la presidenta madrileña

Pedro Rollán, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida entran en la catedral de la Almudena
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MadridCuatro días después del accidente de tren que causó 45 muertos en Adamuz, Isabel Díaz Ayuso solicitó a la archidiócesis de Madrid que organizara una misa en la catedral de la Almudena –que también acogió la misa por la dana de la Comunidad Valenciana– en memoria de las víctimas. Y los prolegómenos, rodeada de los suyos, se les ha hecho a medida. A falta de once minutos por las siete de la tarde, la presidenta de Madrid llegaba caminando por la plaza del Armería acompañada del presidente del Senado, Pedro Rollán, y del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. Ella en el centro. Aunque, por protocolo, la preeminencia debía ser del presidente de la Cámara Alta, la cuarta autoridad del Estado. Después de subir las escaleras, justo debajo de la puerta principal, un señor se acerca a Ayuso, le da la mano y le pide una foto. Primero uno selfie, pero lo acaba haciendo una mujer del equipo de la presidenta madrileña. Ella se despide del repentino espontáneo con una media sonrisa, tímida por las circunstancias, pero bien reconocible, y con un guiño.

Una vez dentro de la catedral, el silencio que resuena en las altas paredes contrasta con los exabruptos y el ruido político que, a 750 metros, ha acompañado durante todo el día la comparecencia del ministro Óscar Puente en el Senado. Ayuso y compañía entran con parsimonia por el pasillo central. Son los protagonistas. La presidenta madrileña, que sigue en medio, saluda a ambos lados. Llegan a primera fila y permanecen diez minutos de pie hasta que arranca la misa. Justo antes de empezar, una mujer le saluda. Están unos segundos cogidas de las manos. Ella vivía en Ópera con una de las víctimas de Adamuz y le ha querido agradecer que "lucha por los bienes comunes". En conversación con el ARA, se queja de la "frivolidad" y la "degradación moral" de la clase política.

El obispo de Madrid, José Cobo, aprovecha su discurso para hacer un homenaje a las víctimas y sacar pecho del papel de la Iglesia: "Hoy no viene a ofrecer respuestas rápidas, sino a compartir el peso del duelo. No hay que marcharse cuando el sufrimiento incomoda", proclamaba. ¿Una crítica velada en la clase política? Y reconoce que el accidente ha hecho que la gente se sienta "débil" porque recuerda que "somos frágiles". Una sensación compartida entre los asistentes. "Era el transporte en el que más confiábamos", lamenta al ARA Yolanda, que reconoce que ahora tiene más miedo a coger el tren. "Deberán convencernos muy bien para que volvamos a tener confianza", añade María José.

"Sólo la verdad nos ayudará a curar la herida"

Un rato antes, Huelva acoge una misa funeral presidida por los reyes de España. Se celebra en el Palacio de Deportes Carolina Marín con más de 4.000 personas y 300 familiares de las víctimas de la tragedia. También hay supervivientes del accidente, como un hombre con cabestrillo y la cabeza vendada que se sienta en primera fila. Del gobierno español, han ido María Jesús Montero, Luis Planas y Ángel Víctor Torres. Y, a su lado, Alberto Núñez Feijóo. Pero no estaban ni Pedro Sánchez ni Óscar Puente. Para el líder del PP, la ausencia del presidente español responde a un "problema de conciencia" por haber realizado un mantenimiento "negligente" de las vías. Durante el acto, Liliana Sáenz, hija de una de las víctimas, hace un ruego: "Lucharemos para que se sepa la verdad, sólo la verdad nos ayudará a curar esta herida. Lucharemos para que no haya otro tren".

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