El inspector del caso Gürtel denuncia una operación para torpedear la investigación de la financiación del PP
Asegura que cuando el PP entró al gobierno español incrementaron las presiones
MadridEl calendario judicial es muy intenso esta semana en Madrid: desde las declaraciones de la familia Pujol hasta los acusados del caso Koldo, pasando por la Kitchen, que juzga el uso del ministerio del Interior por parte del PP para espiar a su extesorero e impedir que afloraran pruebas de la financiación irregular del partido, que finalmente se acabó sentenciando en el caso Gürtel e implicó la moción de censura contra Mariano Rajoy. Este miércoles y jueves se ha producido la declaración de un testigo clave: Manuel Morocho, que es inspector de la UDEF de la Policía Nacional y fue el investigador principal del caso Gürtel. El testigo ha asegurado que había una "estrategia" para "desmantelar" la unidad que investigó los papeles de Bárcenas, que incluyen la contabilidad B del PP. Según recoge Europa Press, ha expuesto al tribunal que no se habrían podido entregar al juez determinados informes relativos al caso porque no había "capacidad" para hacerlo, además de relatar presiones que se incrementaron a partir de 2011, cuando el PP "entra en el gobierno y coge la batuta de la policía".
Ya el miércoles, al inicio de su declaración, Morocho detalló la existencia de una operación policial "sin autorización judicial" sobre Bárcenas y su entorno y ratificó que recibió presiones para no incluir el nombre del presidente español Mariano Rajoy en un informe sobre los papeles del extesorero. Este jueves ha ido más allá y ha dicho que se "desmanteló el grupo" que se encargaba de estas investigaciones. "Fue una estrategia buscada", ha afirmado, y ha incidido en que algunos agentes de la unidad recibieron ofertas de trabajo "mejores", con más buen sueldo y singularizadas. Ha admitido que no pudo retener a nadie. En concreto, ha dicho que el grupo tenía once policías en 2013 y que al cabo de un año solo quedaban cinco. Según su relato, es por este motivo que hubo determinados informes sobre la pieza judicial de los papeles de Bárcenas que no se pudieron acabar y entregar al juez.
"Autocensura" dentro del grupo investigador
Según Morocho, dentro del grupo que estaba investigando los hechos se instaló una especie de "autocensura" a la hora de redactar los informes: "Se tuvieron que hacer cambios, modificaciones y alteraciones", ha dicho, además de poner elementos sustanciales de la investigación en los anexos porque no se quería que figuraran. Por eso, ha reconocido que tuvo que buscar una estrategia para que el juez tuviera conocimiento de lo que estaba pasando.
De hecho, según recoge Efe, el juez que investigaba el caso, Pablo Ruz, se vio obligado a tomar precauciones en esta investigación: adoptó medidas como trabajar con un portátil externo para evitar "fugas de información" o hablar fuera de su despacho sobre cuestiones delicadas y críticas con la investigación. El mismo Morocho ha asegurado que tuvo "seguimientos y vigilancias": "Se investigó si mi conducta era ética o no, y si hubieran encontrado algo me habrían chantajeado", ha explicitado. En todo caso, ha dejado claro que el objetivo principal tanto de él como de los jueces era que la investigación avanzara, aunque fuera con dificultades.
Seguimientos a la mujer de Bárcenas
Por otra parte, el inspector de la UDEF también ha explicado que algunos de sus superiores le propusieron hacer seguimientos a Rosalía Iglesias, la mujer de Bárcenas, después de que el extesorero del PP entrara en prisión. Ahora bien, ha negado que tuviera que ver con localizar fuentes patrimoniales o testaferros del dirigente del PP, ya que esto, ha dicho, ya se estaba haciendo. Hay que tener en cuenta que uno de los argumentos de las defensas de los acusados del caso Kitchen es precisamente que buscaban cuántos dinero se había embolsado, a pesar de que el objetivo según la Fiscalía era el contrario: saber qué sabía sobre la financiación del partido para que no pudiera hablar.