Juanma Moreno, el liberal tranquilo que soñaba con Pedro Sánchez
El presidente andaluz se enfrenta al reto de revalidar una mayoría sin Vox tras el escándalo de los cribados de cáncer de mama
BarcelonaEl presidente de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, puede presumir de haber conquistado para el PP uno de los bastiones históricos del PSOE desde el restablecimiento de la democracia. Lo hizo en 2018, cuando llegó a la presidencia de la mano de un pacto de gobierno con Cs y el apoyo externo de Vox a pesar de no haber ganado las elecciones. De hecho, los resultados del PP, en unas elecciones donde se presentaban tres partidos de derechas, no fueron ni de lejos los mejores. Tres años más tarde, revalidaba el cargo con una mayoría absoluta que le permitió deshacerse del lastre de los socios de investidura con un resultado que, de tan excepcional, lleva tatuado en la muñeca. Moreno, que se describe a sí mismo como un "liberal en el sentido amplio", se enfrentará el 17 de mayo al tercer round para mantenerse al frente de la Junta, con todas las encuestas a favor a pesar del lastre de haber tenido que capear el escándalo de los cribados de cáncer de mama en la comunidad.
El barón popular ha hecho de las políticas de rebaja fiscal su bandera para reactivar la economía andaluza y, a pesar de parecerse mucho a la receta de Isabel Díaz-Ayuso, el de Moreno Bonilla es precisamente uno de los perfiles dentro del PP más alejados del de la presidenta madrileña. Huyendo del ala dura del partido, en 2018 apoyó la candidatura perdedora de Soraya Sáenz de Santamaría, un hecho que todavía hoy hay quien le recuerda de vez en cuando para señalar una cierta indefinición ideológica.
Pero ¿quién es Juanma Moreno Bonilla? Nacido en 1970 en Barcelona de padres andaluces, Moreno pasó los primeros años de su vida en la Ciudad Condal antes de retornar a Málaga. No se le conoce experiencia en el sector privado. Su currículum, que recoge que es graduado en protocolo y organización de eventos, levantó alguna suspicacia cuando desaparecieron unos estudios en ADE, precisamente después de la polémica por el hecho de que cargos del PP hubieran falseado los suyos. Los dejó a medias, como también hizo con los de magisterio y psicología.
Moreno accedió a su primer cargo político con 25 años, como concejal en Málaga. A aquella edad, se convertía también en el cabeza de filas de las Nuevas Generaciones –las juventudes del PP– en todo el Estado. En la organización juvenil conocería a su mujer, con quien tiene tres hijos. También de joven hizo sus pinitos en el mundo de la música, unos conocimientos que aprovechaba para ponerse tras las mesas de sonido en los mítines de su padrino político, Javier Arenas.
Al 'sottogoverno'de Rajoy
Moreno alternaría la carrera política en Andalucía con toda una década en el Congreso. Fue hasta 2011, cuando dio el salto al sottogoverno del ejecutivo de Mariano Rajoy. En la cámara baja coincidió con el ahora presidente español, Pedro Sánchez. En aquella época el ahora presidente español todavía no era el archienemigo de los populares y eso probablemente ayudó a que ambos mantuvieran una relación cordial: habituales en una tertulia nocturna en RNE, cenaban juntos cada semana. "Sánchez era el típico joven con inquietudes políticas. Con ambición. [...] El de ahora es huraño, un poco oscuro, no dice la verdad", recordaba sobre su relación en una entrevista a El Español. Moreno todavía contraatacó a Sánchez con un último guiño. Sus memorias se titulan Manual de convivencia, en contraposición a las del presidente español, Manual de resistencia. En la presentación del libro en Barcelona, confesó el consejo que le dio Rajoy cuando tuvo que tomar las riendas de un PP andaluz entonces dividido entre facciones y en permanente disputa: "Lo que tiene que hacer usted es no leer tantos periódicos. Lea cosas deportivas, que es más agradable", le dijo el expresidente español, un enamorado del Marca y de las crónicas futbolísticas.
En aquella presentación, incluso dedicó elogios a Salvador Illa por haber "recuperado" la relación entre Catalunya y Andalucía desde que es presidente, con el fin del Procés. De hecho, Moreno también ha querido reforzar la presencia de las instituciones andaluzas en Catalunya con una delegación de nueva creación que ahora capitanea la popular catalana Concepción Veray –también repescó a Enric Millo como secretario general de Acción Exterior en la Junta.
El mantra de la buena gestión
En el historial de servicios de Moreno está el haber mejorado los datos de paro en Andalucía y los de creación de empresas, resultados que el popular ha utilizado para entonar repetidamente el mantra de la "buena gestión". Una supuesta buena gestión que ha quedado en entredicho por los errores en el programa de detección precoz del cáncer de mama, que la Fiscalía ya investiga. Moreno quiso cerrar la crisis con la destitución de la consejera de Salud, pero esta se ha convertido en la mancha más grande en su expediente.
En la línea del estilo sereno que Moreno ha querido abanderar, su comportamiento hacia la Moncloa también ha sido diferente del de sus homólogos. No ha exhibido complicidad con Sánchez, pero ha evitado el choque frontal con la gestión de la crisis ferroviaria por el accidente de Adamuz que sí buscó el expresidente valenciano Carlos Mazón en el caso de la dana.