Tribunales

La justicia no investigará el espionaje a Pedro Sánchez con Pegasus por la "obstrucción" de Israel

La Audiencia Nacional lamenta un "manifiesto incumplimiento" de las obligaciones internacionales del país hebreo: "Nos impide avanzar en la investigación"

MadridLa Audiencia Nacional se ha visto obligada a archivar de nuevo la investigación sobre el espionaje con Pegasus al presidente español, Pedro Sánchez, y tres ministros por culpa de la falta de colaboración de Israel, ya que es en el país hebreo que la empresa NSO Group produce el software espía. En cuatro ocasiones –entre 2022 y 2025–, el juez José Luis Calama ha pedido información a Israel sobre esta empresa, pero el país hebreo se ha negado reiteradamente a contestar y él, de "manera indefectible", se ha visto obligado a aparcar la causa. Es decir, la justicia no podrá averiguar por ahora quién estaba detrás del espionaje al presidente español.

Según el juez, la instrucción permanecerá archivada hasta que la información que obtenga a través de un "eventual y poco probable cumplimiento" de la comisión rogatoria que Israel tiene "obstruida" permita que continúe la instrucción. El juez Calama incluso solicitó a Israel poder viajar hasta allí para interrogar al CEO de NSO, pero nunca recibió una respuesta. "Hoy por hoy, no se ha recibido acuse de recibo ni ninguna contestación a las comisiones rogatorias", se queja. El último recordatorio fue en febrero del 2025, nueve meses después de que estallara una crisis diplomática entre España e Israel y que Pedro Sánchez reconociera el estado de Palestina.

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El magistrado lamenta que el "manifiesto incumplimiento" de las obligaciones internacionales por parte de Israel "impide avanzar" en la investigación de los hechos y denuncia que el país hebreo se ha eludido el cumplimiento de estas obligaciones "sin fundamento jurídico alguno" y sin ofrecer "mecanismos alternativos". Eso sí, avisa de que la causa podrá reabrirse cuando "desaparezcan los obstáculos" que hay ahora. "Israel no presta a España un nivel de cooperación equivalente al recibo en supuestos sustancialmente análogos", añade. Y dispara con dureza contra los bastones en las ruedas con las que se ha encontrado: "Tal comportamiento rompe el equilibrio propio de la cooperación internacional y vulnera el principio de buena fe que debe regir las relaciones entre estados".

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Todo ello se remonta a mayo de 2022. La Moncloa denunció que los teléfonos del presidente español y de la ministra de Defensa, Margarita Robles, fueron espiados en el 2021. Posteriormente, se descubrió que también habían sido infectados los dispositivos del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y del ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación y ex embajador en Marruecos, Luis Planas, y el gobierno. Las peticiones de información en Israel respondían a que era "imprescindible" determinar la "identidad" de las personas que habrían participado en la comisión de los hechos, que apuntarían a los delitos relativos al descubrimiento y revelación de secretos.

La falta de colaboración de Israel ya forzó al instructor a archivar provisionalmente la causa en julio del 2023. Pero en abril de 2024 la reabrió tras recibir información de Francia, que en el 2021 había iniciado una investigación cuando se supo que el presidente de la República, Emmanuel Macron, junto a periodistas, abogados y otros dirigentes políticos también habían sido espiados. Sin embargo, la información que facilitó el país vecino no ha aportado "ninguna novedad" sobre los datos que han podido ser extraídos de los teléfonos infectados en España, ya que el código nocivo "no deja registros de actividad más allá de la cantidad de datos extraídos". Por tanto, es "técnicamente imposible" afirmar nada sobre la "naturaleza de la información" a la que han podido tener acceso los atacantes. Además, el CNI ha concluido que es "imposible" establecer "ninguna relación o vinculación" entre las infiltraciones en Francia y en España.

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Las sospechas sobre Marruecos

Las fechas de las infiltraciones han conducido a pensar que el espionaje proviene de Marruecos. El teléfono de Sánchez fue infectado en mayo y junio del 2021 y, justamente, el 17 de mayo de ese año más de 5.000 marroquíes llegaron nadando a Ceuta, lo que se interpretó como un pulso de Marruecos en el Estado a través de la presión migratoria. Además, durante las mismas fechas también se supo que el secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, líder político saharaui enfrentado a Marruecos, estaba siendo atendido en un hospital de Logroño. Sea como fuere, pese a estas sospechas, ya falta de pruebas, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, aprovechó la reapertura de las fronteras de Ceuta y Melilla para evitar dar por buenas las "conjeturas o hipótesis".

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Las infiltraciones también se han relacionado con el cambio de postura de la Moncloa en el Sáhara Occidental. Sin embargo, fue en el 2022 –un año más tarde– cuando Sánchez decidió aliarse con Marruecos después de décadas de neutralidad. La ministra Margarita Robles también desvinculó ambas cuestiones.