Política 10/01/2022

Llarena exhibe la libertad provisional de Serret para evitar ser recusado por Puigdemont

El magistrado del Supremo niega que sea parcial en la causa del 1-O ante el intento de la defensa para apartarlo

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El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena cuando recibió el galardón.

Barcelona"En 2011 este instructor recibió la medalla al mérito de la Guardia Urbana de Barcelona entregada por el alcalde Xavier Trias, del mismo partido que Carles Puigdemont, y cuando Quim Forn era primer teniente de alcalde de Barcelona". "Ningún observador imparcial podría ver una falta de imparcialidad cuando Meritxell Serret compareció voluntariamente ante este instructor y se acordó su libertad". "Este instructor no ha apreciado que concurran indicios de criminalidad contra algunos de los que estuvieron encausados en este procedimiento, como Artur Mas, Marta Pascal o Neus Lloveras". Ante la recusación presentada por Puigdemont y los ex consellers exiliados por haber aceptado el galardón de una entidad que "defensa íntegramente el ideario de la extrema derecha" –en palabras de la defensa–, la Fundación Villacisneros, el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena responde que esta distinción no afecta su imparcialidad como tampoco lo hizo la de la Guardia Urbana hace ahora 10 años, y lo intenta demostrar enumerando decisiones "favorables" para la defensa.

A principios de diciembre el abogado de Puigdemont, Gonzalo Boye, recusaba al magistrado del Supremo porque un mes antes había recogido un premio de la Fundación Villacisneros. Un hecho, según Boye, que denota su falta de imparcialidad y hace necesario apartarlo de la causa. Llarena, sin embargo, rechaza las acusaciones y se defiende: afirma que esto no afecta su "credibilidad pública" y, en todo caso, que haya recogido el galardón no significa que comulgue con la ideología de la entidad.

Pero sus argumentos no se quedan allí, y tira de hemeroteca para negar cualquier "persecución" y "enemistad" con los exiliados. Lo hace asegurando que ha tomado decisiones "favorables a las defensas" como, a su parecer, la libertad después de pagar una fianza para los miembros de la mesa del Parlament liderada por Carme Forcadell; que ex consellers del Govern, como Santi Vila, Meritxell Borràs y Carles Mundó, vivieran el juicio del Procés fuera de la prisión; que Meritxell Serret quedara en libertad provisional; no encausar a líderes independentistas como Mas, Pascal y Lloveras, o no acusar inicialmente por rebelión o sedición a varios implicados.

El escrito de Boye "menosprecia el cuadro real"

En su recusación, Boye apuntaba a varias personas vinculadas a la fundación y esgrimía que algunas de ellas habían valorado el 1-O –fecha que centra la causa contra los líderes independentistas– como "golpe de estado". Boye citó a la expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre, el exministro del PP Jaime Mayor Orea o Hermann Tertsch, diputado por Vox en el Parlamento Europeo. Ante esto, Llarena carga duramente contra el escrito de Boye, afirmando que opera como un "instrumento de realidad aumentada" y "menosprecia el cuadro real".

Lo justifica señalando que las defensas introducen los "objetivos de la fundación" y referencias al pensamiento o la afiliación política de algunos de los integrantes del consejo directivo, pero "esconden" que el galardón fue concedido por decisión del patronato de la entidad, que se integra por personas cuyo currículum, asegura Llarena, la defensa no repasa en el escrito. A su vez, el magistrado también critica que la recusación no analice el discurso pronunciado cuando recogió el premio.

Con todo, Llarena recoge la doctrina del Supremo sobre la imparcialidad y concluye que para expulsar a un juez no basta con "sospechas que no resultan objetivamente razonables". Si esto no fuera así, afirma, estaríamos ante un sistema de "juez a la carta".

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