ANÁLISIS

La no reunión entre Carles Puigdemont y Pedro Sánchez

Puigdemont hablando junto a Sánchez en el parlamento europeo
08/01/2026
Subjefe de Política
3 min

BarcelonaEn la primera copa de Navidad que Pedro Sánchez protagonizó en la Moncloa tras las elecciones del 2023 planeaba una posible reunión en las conversaciones informales: la del presidente español con el expresidente Carles Puigdemont. De hecho, éste fue el titular de la liturgia, junto con la posibilidad también de que se produjera el encuentro con Oriol Junqueras. Dos años después de ese primero input para la "normalización política", sólo se ha producido una reunión: la del líder de Esquerra este jueves.

El encuentro con Puigdemont, aunque ha habido tira y aflojas a lo largo de la tortuosa relación con los junteros durante esta legislatura, no se ha hecho ni está por ahora en el horizonte, según apuntan fuentes conocedoras de Junts. De hecho, el estadio de relación de los de Puigdemont con Sánchez –que hicieron una consulta a la militancia para romper con el PSOE– es muy distinto al de los republicanos, que tras meses de conversaciones están satisfechos del acuerdo de financiación que han rubricado con Hacienda y se disponen, si hay avances con la recaudación del IRPF a negociar presupuestos tanto en Cataluña como en el Estado. Ahora mismo los junteros lo fían todo a la vuelta del expresidente Carles Puigdemont al Principado tras el pronunciamiento que se espera del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y la resolución que posteriormente se prevé del Tribunal Constitucional.

Si esto se produce, la prioridad de Puigdemont será hacer una gira por toda Catalunya y la relación con el PSOE quedará en un segundo plano. El objetivo de los junteros será dar la vuelta a la baja a las encuestas y utilizar la presencia de su líder en el territorio, si es que se acaba produciendo, para intentar contrarrestar el efecto de la extrema derecha de Aliança Catalana, que según la demoscopia está haciendo agujero sobre todo entre el electorado postconvergente. Tampoco a los socialistas les interesará una imagen con el exiliado, ya que afrontan un ciclo electoral autonómico complicado tras el batacazo en Extremadura.

Cuando tenía que ser

Aunque la fotografía entre Sánchez y Puigdemont no se ha producido, hubo un momento en que sí era una cuestión relevante para los junteros. De hecho, el concepto de "amnistía política", en alusión a la normalización de la figura del expresidente, es un término que se ha utilizado desde Junts para reclamar al PSOE un reconocimiento de Puigdemont como interlocutor. La primera en abrir la veda en estos términos fue la vicepresidenta española y líder de Sumar, Yolanda Díaz, que enseguida acudió a Bruselas tras las elecciones para allanar el terreno al inicio de las negociaciones. Posteriormente, fue Santos Cerdán –ahora en el epicentro de uno de los casos de presunta corrupción que afecta al PSOE– quien rubricó el pacto de investidura y se tomó la foto con Puigdemont y Turull. Y después iba a venir la escenificación con Sánchez: estuvo a punto de pasar al Parlamento Europeo, en Estrasburgo, en el marco de una visita del presidente español.

Entonces Junts quería esa imagen. Justo después del episodio en Francia, el secretario general del partido, Jordi Turull, anunció que habría una "reunión como es debido" entre los dos dirigentes. Nada más lejos de la realidad: la discusión a partir de ese momento fue si antes o después de la amnistía (Juntos la quería antes y la Moncloa enfriaba el escenario inminente), mientras una vez aprobada la norma la convulsión de la legislatura ha sido tal que a ninguna de las dos partes les ha interesado. Una vez estallado el caso Cerdán, Sánchez ya tenía suficientes problemas y los junteros dudaban si a Puigdemont le dolía más que bien una imagen con la cabeza del ejecutivo español, sobre todo porque hay poco pez en el empollo de los junteros para exhibir ningún gran pacto.

Y es que la concepción sobre lo que debía implicar este encuentro tampoco ha sido nunca la misma para Junts y el PSOE. Si bien Puigdemont la veía como una necesaria escenificación en el marco de una negociación sobre el conflicto político entre Cataluña y España, los socialistas no se han tomado así la relación con Junts y siempre lo han utilizado como un elemento que podía ayudar a calmarlos en momentos de tensión; es decir, como una suerte de cesión. De hecho, éste fue el enfoque del encuentro que en septiembre mantuvieron el presidente de la Generalitat, Salvador Isla, y Puigdemont en Bruselas. Un encuentro que tenían pendiente y de gran trascendencia institucional, pero que no sirvió para evitar una ruptura ya decidida en verano por Junts con el PSOE.

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