El espacio de Junts y la antigua CiU no siempre tuvo los municipios metropolitanos tan atravesados: CiU ganó las elecciones catalanas de 2010 en Sant Boi de Llobregat, con el 28,11% de los votos; también ganó en Badalona con el 30,95%, fue segunda en L'Hospitalet de Llobregat, con el 24,68% de los votos, a cuatro puntos del PSC, y segunda también, con el 21,85%, en Santa Coloma de Gramenet. Más allá de estos resultados, que fueron un espejismo, durante las legislaturas de Jordi Pujol, el expresidente también agrupó un apoyo que llegó al 30% entre los hospitalenses en 1992, manteniéndose por encima del 20% en los actuales agujeros negros en los comicios catalanes y llegando a un cuarto de los votantes colomenses el mismo año; todo ello a pesar del reinado absoluto socialista en la gran mayoría de comicios, también en las municipales. En aquella etapa había una representación estable en estas localidades, aunque con una posición de clara inferioridad respecto al PSC.
La pesadilla de Junts y su plan para revertirla
Los juntistas ponen el termómetro a los "municipios cero", en los cuales impulsan múltiples grupos de discusión
BarcelonaJunts ha acelerado los nombramientos de candidatos a las elecciones municipales. Según fuentes junteras consultadas por el ARA, el objetivo es tener listos los nombres de los cabezas de lista "este verano" para lo que será una prueba de fuego para el partido de Carles Puigdemont, especialmente en un contexto en el que planea la amenaza de Aliança Catalana, que podría robarles apoyos. Más allá del tira y afloja en la Cataluña interior, hay una prioridad absoluta: el área metropolitana y los "municipios cero", aquellos en los que no tienen representación. ¿Cuál es la realidad y el plan para revertir esta pesadilla electoral?
"Si queremos ser un partido de referencia tenemos que tener entrada en toda el área metropolitana", rematan fuentes junteras, aunque son conscientes de la dificultad de recuperar regidores perdidos. Están fuera de la segunda ciudad más poblada del Principado, L'Hospitalet de Llobregat; de la cuarta, Badalona; de la novena, Santa Coloma de Gramenet; de la decimotercera, Cornellà de Llobregat; de la decimocuarta, Sant Boi de Llobregat... El contexto no es propicio y hay ciudades como Viladecans en las que no entran desde 2011, igual que en Santa Coloma de Gramenet, Cornellà de Llobregat o Badia del Vallès. En 2015 fueron las últimas elecciones antes del declive, la última vez que obtuvieron representación en Sant Adrià de Besòs, L'Hospitalet, Sant Boi, Rubí, Barberà del Vallès, Montcada i Reixac, Sant Andreu de la Barca, Sant Vicenç dels Horts y Ripollet. En 2019, en cambio, fue la última contienda con concejales en Badalona y Santa Coloma de Cervelló. Donde tuvieron buenas noticias en 2023 fue en Esplugues de Llobregat o El Prat, donde recuperaron el concejal que tenían.
Los nombramientos que el partido ha hecho recientemente refuerzan la estrategia de regeneración y de "picar piedra". Lo han hecho en Santa Coloma de Gramenet, con Esther Alòs; en Viladecans, con Esther Lligadas; Eliseu Estelrich en L'Hospitalet de Llobregat, o Anna Casamián en Rubí. En Sant Adrià de Besòs, en cambio, repetirá Àngel Gil, igual que Ramon Barau en Sant Boi. Ahora bien, quedan por aclarar puntos clave como Badalona, en la que Junts desapareció en las últimas elecciones. Hoy por hoy, el partido ha dejado autonomía a los municipios para promover gente de la casa, sin fichajes estrella y con un discurso definido.
Grupos de discusión e impuestos
Para los municipios sin representación, la estrategia consiste en acercarse a la ciudadanía a través de sus agrupaciones locales, pero también encontrarse con las entidades de cada municipio. Una estrategia que también se ha concatenado con la aplicación de una técnica habitual en la ciencia política, el focus group o grupo de discusión. Según fuentes consultadas, invitan a vecinos de cualquier tendencia para "escuchar sus problemas e ideas", partiendo del punto que "si Junts hace tiempo que no obtiene representación algo se ha hecho mal" y hay inquietudes con las que no ha sabido "conectar". El jefe de esta estrategia es el responsable metropolitano del partido, Isidre Sierra, y el responsable de política municipal de Cataluña, Joan Ramon Casals. Se da el caso que Sierra dejó en febrero la alcaldía de Sant Climent de Llobregat, un municipio referente: es una localidad con dominio total de Junts en las municipales mientras que en las elecciones catalanas y españolas gana el PSC con claridad –el relevo es Jordi Pérez.
La vía de Junts es abordar los problemas de los servicios públicos, apostar por el reequilibrio dentro de las ciudades y combatir la presión de los impuestos –bajándolos–, también con la incorporación en el discurso que el déficit fiscal de 21.000 millones de euros perjudica los servicios a todos los municipios de Cataluña y las inversiones que reciben. Fuentes consultadas puntualizan que "no puede ser que la falta de recursos haga aumentar la presión fiscal", que puede poner en dificultades los comercios y la clase media.
Y hay un cuarto punto clave: la convivencia y la inmigración. "No hablamos de inmigración, hay que hablar de convivencia", sostienen; es decir, de las "normas comunes para todos" y para "evitar guetos". Dejar de lado la cuestión migratoria stricto sensu no quiere decir abordar implicaciones que puede tener el crecimiento demográfico, por lo que piden que cada municipio se adapte con centros de atención primaria y escuelas. Es el caso de las más de 3.000 nuevas viviendas en el barrio viladecanense de las Olivetes. En el caso de Sant Cugat, en cambio, han pedido prioridad para los vecinos locales en el acceso a la vivienda protegida. Además, el partido también busca que los municipios se impregnen de la estrategia de Junts en el Congreso, haciéndose suya la ley de multireincidencia o contra la ocupación ilegal, además de priorizar la defensa de la lengua.
En paralelo a todo este plan, las localidades metropolitanas con grandes resultados facilitan recursos económicos hacia estos municipios cero. Begues, Sant Climent, La Palma de Cervelló, El Papiol o Sant Cugat del Vallès son algunos de los feudos metropolitanos. Fuera del área metropolitana, en Martorell, está el ejemplo de cómo Junts arrebata una localidad socialista en el resto de elecciones.
El gen convergente
El gen convergente tiene una vitalidad importante en el área metropolitana, en un orgullo que crece, según ha constatado el ARA a partir de diversas fuentes locales. Un talante pujolista de "el trabajo bien hecho" y de "combinar políticas liberales y socialdemócratas". Badalona incluso han hecho vídeos para reivindicar Jordi Pujol, Artur Mas y Carles Puigdemont con el hilo de continuídad convergente. Con todo, hay un elemento aún por definir que no se puede obviar: el candidato a Barcelona. El partido no ha elegido el rostro que los representará en las municipales del 2027. Un nombre que "ayuda a la marca" y repercute en municipios grandes como L'Hospitalet o Sant Adrià, más aún cuando hay un "discurso metropolitano bien trabado" como el que tenía el exalcalde Xavier Trias, según algunas fuentes.