El principio "primero los de casa" trastoca la campaña de Andalucía
El PP y Vox chocan mientras Moreno Bonilla lanza avisos de los peligros de no revalidar la mayoría absoluta
BarcelonaLos partidos políticos han podido realizar la primera jornada de campaña electoral en Andalucía este 1 de mayo, después del pistoletazo de salida de la madrugada pasada. Y, a pesar de que el presidente de la Junta, el popular Juanma Moreno Bonilla, no quiera admitirlo, quien marca los pasos de la campaña es Vox. El presidente andaluz sabe que puede perder la mayoría por tan solo un puñado de votos. Y por eso los suyos se concentran en intentar fortalecer la base electoral centrista, para evitar fugas, a pesar de los quebraderos de cabeza que les provoca la "prioridad nacional" que el PP mismo ha pactado con Vox en Extremadura y Aragón. La victoria política que Alberto Núñez Feijóo ha entregado a la extrema derecha ha trastocado de lleno unos comicios que son la primera prueba de fuego del dirigente gallego después de su enésimo giro estratégico con concesiones al lepenismo, que popularizó el lema "Primero los de casa".
Moreno ha insistido en el pistoletazo de salida de la campaña en que es necesario retener "un gobierno fuerte y sólido", pero también ha lanzado un aviso contra un exceso de "confianza". Un "clima de confianza", repetido por el vicesecretario de la dirección estatal Elías Bendodo, que puede dar al traste con los planes del dirigente moderado y obligarle a pactar con Vox, lo que le llevaría a renunciar a su moderación. De aquí vienen los nervios: los sondeos, como el del CIS, refuerzan que el PP tiene a su alcance la mayoría absoluta, pero con un desgaste que lleva a Moreno al límite y a Vox a la antesala de su gran ocasión, a pesar de que retroceda ligeramente. El PSOE, por su parte, podría crecer, que es el objetivo de la candidata socialista, María Jesús Montero, a quien a estas alturas ninguna encuesta da la posibilidad de presidir la Junta con un acuerdo con las izquierdas.
Montero, sin embargo, ha insistido en su apuesta por "defender los servicios públicos" y "la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos". El PSOE recalca que la prioridad nacional rompería esta igualdad. Este viernes también ha recibido el apoyo de la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, que ha pedido el voto porque "Moreno Bonilla ha obviado el derecho a la vivienda", y el presidente español, Pedro Sánchez, ha reivindicado el gobierno de izquierdas en el Estado ante "el apocalipsis" que preconiza la derecha. Sánchez y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero harán piña con Montero esta tarde.
Pelea PP-Vox
La relación entre el PP y Vox ha sido siempre pésima en Andalucía. Moreno es el representante de la cara más moderada y centrista de los populares, heredero de un sorayismo que los del ala dura critican por blando y poco consistente ideológicamente, y que Vox aprovecha para identificar como "PSOE azul". Pero tanto él como el ala más ultraliberal y más alejada del centrismo, capitaneada por la madrileña Isabel Díaz Ayuso, se han opuesto de lleno a la "prioridad nacional". Por muchas vueltas que el PP haya dado argumentando que la aplicación del principio de prioridad nacional será en función del "arraigo", la concesión ideológica ya está hecha y los acuerdos autonómicos se basan en este principio, incluso instando al gobierno estatal a modificar la ley.
La prioridad nacional está marcando tanto la agenda andaluza que Vox ha levantado el hacha de guerra cuando ha leído esta frase del programa electoral del PP: "Favoreceremos la integración laboral, económica y cultural mediante programas destinados al arraigo, la inserción y la promoción social de personas inmigrantes". Por contra, el líder de Vox y candidato a la región, Manuel Gavira, ha definido como clave de su mensaje electoral el eslógan "Los primeros que sean los andaluces", es decir, la prioridad nacional.
Contradicciones
Pero la extrema derecha también se está metiendo en líos dialécticos fruto de su propio monopolio discursivo. Gavira ha reconocido un hecho incómodo para el partido en una entrevista a El Confidencial de este viernes: que un peruano en situación regular que lleva diez años arraigado en Andalucía pasará por delante de un madrileño recién mudado porque “ya tiene el arraigo para la prioridad nacional” –aduce que tiene la nacionalidad, aunque con el acuerdo en la mano no le hace falta.
Estas declaraciones han dado aire al PP, que esta semana se ha afanado en defender que la mayoría de los españoles defienden la prioridad nacional aferrándose a las encuestas internas que ha publicado El Mundo. En cambio, dirigentes críticos de Vox como el exvicepresidente castellano y leonés Juan García-Gallardo han lamentado las declaraciones: “Prioridad nacional, pero no mucha”, ha dicho en X.
Otro de los factores clave será la cuestión agraria. Tanto Vox como la izquierda alternativa más allá del PSOE han cuestionado el acuerdo del Mercosur –que entra en vigor este viernes–, y que facilita la llegada de los productos sudamericanos a España. El sector agrario se ha manifestado en contra y los populares y socialistas, que son quienes lo impulsaron, este viernes lo han reivindicado.
En medio de la gran pugna entre el PP, PSOE y Vox, también asoman Endavant Andalusia y Per Andalusia, dos formaciones de izquierdas que se disputan un electorado: la primera aspira a mejorar su representación y la segunda a evitar un leve retroceso que pronostica el CIS.
Dificultades
El último tramo de legislatura no ha sido calmado para el PP. Aunque la derecha recuerda recurrentemente el escándalo de corrupción de los ERE de Andalucía, del gobierno del PSOE andaluz, el desbarajuste de los cribados de cáncer de mama que hizo el gobierno del PP tocó la línea de flotación. Incluso Vox pidió la dimisión del presidente y las elecciones anticipadas. Tampoco se puede obviar el caso de presunta corrupción de dirigentes del PP de Almería a través de la diputación provincial.