LA LEGISLATURA CATALANA
Política 31/01/2022

El PSC (también) trabaja para ensanchar la base

Illa busca complicidades en la sociedad civil y en el territorio con reuniones, jornadas de debate y fichajes independientes

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El líder  del PSC, Salvador Illa, sábado con la ex consejera Irene Rigau y el presidente de SCC, Fernando Sánchez Costa.

Barcelona“Somos el primer partido de Catalunya, sí, en votos. Pero nos tenemos que convertir en el primer partido en otros muchos terrenos: en el sindicalismo, en el asociacionismo, entre las mujeres y los jóvenes, en los sectores mas dinámicos de la sociedad”. Este fue el encargo que Miquel Iceta hizo el 18 de diciembre al PSC en su última intervención como primer secretario socialista. “Tenemos que ensanchar nuestro espacio político”, dijo. Su sucesor en el cargo, Salvador Illa, recogía el guante un día después en un discurso en el que enarboló la bandera de la Catalunya como “un solo pueblo”, pero ya hace meses que trabaja en busca de complicidades en sectores económicos, sociedad civil y en el territorio para ampliar las fronteras del PSC y recuperar la condición de partido catch all (atrapalotodo) de antes del Procés. La estrategia de ensanchar la base, con todo, ha dejado de ser exclusiva de ERC -en su caso, con el independentismo-, con el que los socialistas precisamente compiten para volver a la Generalitat.

Fuentes socialistas certifican la voluntad de “abrir” el partido aprovechando la victoria en las elecciones del 14-F, en la que los de Illa doblaron el número de diputados (de 17 a 33), y ejerciendo una oposición “radicalmente diferente” a la que practicó Ciudadanos cuando consiguió el primer lugar en 2017. “Su actitud convirtió en inútil su resultado electoral”, afirma un veterano del PSC, que añade que ahora el contexto, con la pandemia y la desaceleración del Procés, también es más favorable. “Hay gente que dice: soy independentista pero ha llegado el momento de preocuparse por las empresas y los servicios públicos, que han estado en standby durante los últimos diez años”, defiende.

Este es el discurso que Illa intenta que cale en la sociedad catalana, y de aquí los 4.000 kilómetros que ya ha recorrido en toda Catalunya en esta legislatura para recoger demandas y presentar la alternativa del PSC, o las más de setenta reuniones que ha mantenido con organizaciones y representantes del tejido económico, social y cultural del país -más de 900 encuentros en el caso de los consellers de su gobierno en la sombra-. Una agenda hiperactiva que se suma a las jornadas temáticas de debate que el partido ya ha organizado sobre la reforma laboral, con la participación de sindicatos y patronales, y también sobre el catalán, que este sábado reunieron en un mismo acto a perfiles tan diferentes como Fernando Sánchez Costa, presidente de Sociedad Civil Catalana; Irene Rigau, ex consellera de Educación con Artur Mas, o Marina Gay, miembro de la junta directiva de Òmnium. Illa les agradeció la presencia a los tres: “Es muy simbólico que se hagan estos pequeños gestos para encontrar un camino de salida a la situación de la lengua, pero también de otros muchos problemas que tenemos en Catalunya”, dijo. Con el objetivo de proyectarse como aglutinador de diferentes sensibilidades, de hecho, el partido se plantea impulsar nuevas jornadas alrededor de otras cuestiones, como el sistema de financiación o la reindustralización del país; temas que impliquen, en definitiva, “pasar página” al debate sobre la independencia.

La demoscopia juega a favor del PSC en este objetivo: según la última encuesta del Centro de Estudios de Opinión (CEO), el 59,5% de los catalanes apuestan por priorizar la gestión de los servicios públicos frente al 37,5% que prefiere centrar esfuerzos en la resolución del conflicto político. En el intento de hacer más pequeño el segundo porcentaje (y más grande el primero), fuentes socialistas defienden que se están haciendo “actos prácticos” para demostrar un nuevo “talante”. Y ponen el ejemplo de la elección de la jurista Maria Eugènia Gay como nueva delegada del gobierno español en Catalunya. Un perfil independiente -a pesar de que alineado con las tesis del diálogo dentro de la ley de los socialistas- propuesto directamente por Illa para mandar un mensaje de distensión y, nuevamente, de apertura del partido.

El termómetro de las municipales

A todo ello se suma su política de mano tendida al Govern -se ha levantado parcialmente el veto al PSC- con las primeras victorias para romper la dinámica de bloques, como el acuerdo para desbloquear la renovación de órganos que dependen del Parlament. “Su Govern no funciona y estoy dispuesto a ayudarlo para que Catalunya avance”, decía el miércoles Illa al president Pere Aragonès. Un resumen de la oposición contundente pero constructiva que ha intentado imprimir desde que ganó el 14-F sin opciones de gobernar. “Tenemos que ser más si queremos ir más allá”, recetaba Iceta en diciembre, y aseguraba que “la cita de 2023 es crucial”. Las municipales, y sobre todo los resultados fuera del cinturón rojo, serán un primer termómetro para comprobar si el PSC está ensanchando la base.

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