Sánchez responde la sentencia a Ábalos con ataques a Feijóo y desafiando a los socios
El presidente español se desmarca de Ábalos, mantiene la confianza en Zapatero y denuncia "persecución" a su familia
MadridHace casi un año que Pedro Sánchez ya se vio forzado a comparecer en el Congreso para dar explicaciones sobre las investigaciones judiciales que salpican al PSOE. Este miércoles lo ha vuelto a hacer ante el goteo imparable de casos que amplían la lista de sospechosos relacionados con el presidente español y ya con una sentencia firme por corrupción contra el exministro de Transportes José Luis Ábalos. A diferencia de la comparecencia del 9 de julio del año pasado, en la que el jefe del ejecutivo presentó una batería de medidas anticorrupción para afrontar estos casos, en esta ocasión Sánchez ha salido a la ofensiva contra el líder de la oposición y presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y desafiando socios como Junts a presentar una moción de censura. En un discurso inicial de media hora, el líder socialista se ha desmarcado tanto de Ábalos como de Santos Cerdán, sus dos exsecretarios de organización, ha defendido José Luis Rodríguez Zapatero y ha denunciado "persecución" contra su familia.
Además, el jefe del ejecutivo ha presumido de su acción de gobierno. "No debe existir ninguna sombra de duda sobre la actuación del ejecutivo", ha proclamado, y ha defendido también que no ha habido financiación ilegal del PSOE. En una segunda intervención, Sánchez ha subido el tono con duros ataques a Alberto Núñez Feijóo. El presidente español ha vuelto a recurrir a la imagen del líder del PP con el traficante Marcial Dorado y ha acusado a los populares de estar haciendo la vista gorda con la pareja de Isabel Díaz Ayuso. "Acosan a mi mujer para llevarse cero euros y protegen a un individuo que se está haciendo millonario a costa de la privatización de la salud de los madrileños", ha rematado, y ha afirmado que Feijóo no puede presumir de nada porque no tiene ni "valentía" ni "integridad". "Usted no ha hecho nada", ha sentenciado, mientras que la portavoz de Sumar, Verónica Martínez Barbero, le ha reprochado que llegó a la presidencia del PP para tapar la corrupción de la presidenta madrileña y en detrimento de Pablo Casado, que la había señalado.
Unas acusaciones que han hecho enfadar al líder popular. "No me dé lecciones, señor Sánchez, no se las acepto". "Usted no dimite porque no tiene dignidad –ha añadido visiblemente enfadado–. A mí no me ha pagado la carrera política un magnate de la prostitución", ha añadido en alusión al negocio de las saunas que tenía su suegro, ya fallecido. Incluso Feijóo se ha referido al portavoz del PSOE, Patxi López: "Si se levantara su padre, no le perdonaría", unas palabras referidas al exdirigente socialista vasco ya fallecido Eduardo López. "Es un ruin", le ha replicado más adelante el mismo Patxi López.
"No conocía estas prácticas"
En línea con el argumentario que ya ha desplegado hasta ahora la Moncloa, Sánchez ha hecho una distinción entre lo que considera comportamientos individuales de personas que habían sido de su máxima confianza, de la acción de su ejecutivo. "Jamás conocí ni habría tolerado ninguna de estas prácticas", ha asegurado el presidente español sobre la trama de las mascarillas, contra la cual ya hay una condena del Tribunal Supremo contra Ábalos de 24 años de prisión, y la de presuntas adjudicaciones irregulares de obras públicas, aún en fase de instrucción y por la que también está investigado Cerdán. Sánchez no ha quitado credibilidad a estas investigaciones y ha reivindicado que ya actuó con la expulsión de los investigados, la renovación de la cúpula socialista y el impulso de medidas anticorrupción desde el gobierno español –aún pendientes de ejecutarse plenamente–. El presidente español ha pedido separar estos casos "flagrantes y graves" del resto.
Para Sánchez hay tres categorías de investigaciones a su alrededor que, a su parecer, no son equiparables. La primera, sobre la cual ya "pidió disculpas" hace un año, es justamente la que tiene que ver con Cerdán y Ábalos. En un segundo plano, Sánchez ha situado la investigación contra el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero "sobre la cual nadie puede sacar todavía conclusiones". "Le avala la presunción de inocencia", ha remachado. En una tercera categoría, el jefe del ejecutivo ha situado las causas contra su mujer, Begoña Gómez, y su hermano, David Sánchez, que ha descrito como "una serie de acciones coordinadas que buscan debilitar la acción del ejecutivo mediante ataques personales".
El presidente español ha vaticinado que en los próximos meses el goteo de informaciones contra su entorno continuará, pero ha negado que sea un síntoma de "degradación política". "Lo que presenciaremos en los próximos meses es la persecución y la purga de la derecha", ha remachado. A pesar de ello, Sánchez ha asegurado que no tiene intención de tirar la toalla y mantiene que quiere continuar gobernando le pese a quien le pese. "Nosotros estamos muy tranquilos y seguros de lo que hemos hecho", ha insistido. "¿Cómo no vamos a continuar?", ha planteado Sánchez, que ha argumentado que la alternativa de PP y Vox será aún menos efectiva en la lucha contra la corrupción.
PP y Vox vuelven a pedir elecciones
Tanto los populares como la extrema derecha han puesto en duda la versión del presidente español y han vuelto a reclamar elecciones. "Usted es el nexo político corruptor", ha remachado Alberto Núñez Feijóo. Fuentes de la dirección del PP subrayan que Sánchez no puede desligarse de las causas judiciales de su entorno, ya que todas "surgen de él", y afirman que ha comparecido "con cara de culpable". El líder popular ha reprochado al presidente español que pretenda "estirar" la legislatura en estas condiciones. "¿Qué hace todavía aquí sentado? ¿No le da vergüenza?", le ha preguntado Santiago Abascal, líder de Vox, que ha advertido a Sánchez que, por mucho que haga de la "resiliencia" su "bandera", "las cucarachas le ganan". Desde su escaño, además, Abascal ha enseñado un fotomontaje de Zapatero con sus joyas. Ahora bien, PP y Vox vuelven a toparse con la impotencia de no tener los números para ganar una moción de censura que haga caer definitivamente a un Sánchez empeñado en resistir.