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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Pere Antoni Pons]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/firmes/pere-antoni-pons/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Pere Antoni Pons]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Stefan Zweig, lector]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/stefan-zweig-lector_1_5801922.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/787fac51-3680-46c7-b527-5fda333edbc3_16-9-aspect-ratio_default_0_x924y7.jpg" /></p><p>Dos son las virtudes ineludibles que debe tener un crítico literario. Una es la versatilidad de gustos y de intereses, porque nada es más mediocre, limitante y empobrecedor que el sectarismo intelectual y estético. La segunda virtud es la capacidad para abordar la literatura sin momificarla, es decir, entendiendo la literatura no solo como un ejercicio intelectual y como un despliegue de recursos retóricos sino también como una expresión, una exploración y una ampliación del mundo, de la sociedad, de la vida y del ser humano, la cual requiere, para ser interpretada y explicada con todas sus riquezas y complejidades, una combinación de conocimientos técnicos y de perspicacia existencial, de frialdad analítica y de implicación apasionada y persuasiva.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/stefan-zweig-lector_1_5801922.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 05:32:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Stefan Sweig en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La editorial Pie de Mosca publica el ensayo 'Tres maestros. Balzac, Dickens, Dostoievski']]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Vicenç Riera Llorca y el exilio catalán en la República Dominicana]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/vicenc-riera-llorca-exilio-catalan-republica-dominicana_1_5795734.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/aa9e02d6-8ad6-4d0b-8fdd-32f905a69930_16-9-aspect-ratio_default_0_x1194y370.jpg" /></p><h3>La victoria del fascismo españolista en la guerra civil, la consiguiente dictadura franquista y la continuidad que, en cuestiones identitarias y lingüístico-culturales, se ha dado desde las instituciones digamos democráticas al españolismo de ecos franquistas hacen que cuando leemos los libros y revisamos la figura y la trayectoria vital de un <a href="https://llegim.ara.cat/llegim/tisner-ara-llegim-paraules-d-opoton-el-vell_1_2977347.html" >Avel·lí Artís Gener “Tísner”</a> o de un Vicenç Riera Llorca (Barcelona, 1903–Pineda de Mar, 1991) nos parezcan de un radicalismo y de una coherencia heroicos y purísimos. ¿Es porque los hemos puesto en un pedestal o porque objetivamente nosotros nos hemos dejado rebajar?Catalanista y socialista de pura cepa de extracción popular y de convicciones republicanas, Riera Llorca, que se declaraba nacionalista catalán y por tanto (no a pesar, eh: por tanto) también internacionalista, se hizo como escritor en el rico caldo de cultivo del periodismo catalán de los años de la República. Políglota y lector voraz, se dedicó al sindicalismo y fue a luchar voluntariamente al frente. Después de la derrota republicana y de la ocupación militar de Cataluña, Riera Llorca huyó hacia Francia, donde fue internado dos veces en campos de concentración, de donde escapó las dos veces. De allí, consiguió huir hacia la República Dominicana, y después hacia México, donde cofundó y dirigió la revista más mítica y fecunda del exilio, <em>Pont blau</em>. Volvió a Cataluña en 1969. El país se había deformado, Riera Llorca no, y continuó defendiendo las mismas ideas que tenía antes de tener que partir. He extraído estas informaciones del interesantísimo estudio <em>Vicenç Riera Llorca. Exili, memòria i classe obrera</em>, de Albert Ventura (Publicacions Universitat Rovira i Virgili).Un mundo caótico, indolente y precario<h3/><p>El título más conocido de Riera Llorca, <em>Tots tres surten per l’Ozama</em>, publicado en México el año 1946, ahora reeditado por Club Editor, es una novela-testimonio, entre la crónica histórica, el reportaje periodístico y la narración expresivamente frontal y depurada, sobre la experiencia del exilio catalán en la República Dominicana del dictador Trujillo. Aplicando tonos, miradas y lecciones técnicas aprendidas leyendo a los norteamericanos Hemingway y Dos Passos, entonces muy populares, Riera Llorca ofrece una panorámica exhaustiva, llena de elipsis y nada prolija pero socioantropológicamente incisiva, colorista y perspicaz, de un mundo marcado por la miseria material, la corrupción política, los prejuicios raciales y la sensualidad pasional. Es un mundo caótico, estático, indolente y precario que de golpe debe gestionar la llegada de muchos miles de inmigrantes (catalanes, españoles, judíos, italianos...) procedentes de una Europa en guerra, y en el cual los tres protagonistas catalanes –el Ramón, intelectual pero mundano; el Miquel, idealista firme; el Lluís, presumido, fanfarrón, blando– malviven haciendo trabajos y trabajillos, cohabitando con los oriundos y otros exiliados, y pensando poco o nada en el pasado y en todo lo que han dejado atrás.La operación literaria de Riera Llorca, consistente en documentar desde la ficción –por tanto, a recrear no desde la literalidad sino desde la imaginación– una experiencia humana concreta en un período histórico y un marco territorial concretos, aún hoy resulta moderna y lúcida. Esto es así porque formalmente la novela no ha quedado anticuada y porque la galería de tipos humanos que en ella desfila es vívida y convincente, incluso en los casos de personajes secundarios y esquemáticos.Con un estilo que combina narración naturalista y periodismo –vivacidad, drama y potencia simbólica, pero también distanciamiento, pulcritud de estilo y afán de objetividad, como si todo lo mirase a través del ojo de una cámara, a pesar de que de vez en cuando al narrador se le escapa algún adjetivo valorativo–, <em>Tots tres surten per l’Ozama </em>es una obra valiosa por razones literarias, político-históricas y humanas. Un libro importante.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/vicenc-riera-llorca-exilio-catalan-republica-dominicana_1_5795734.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 06:31:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marina Ginestà y Manel Periañez, exiliados en la República Dominicana en el año 1941.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA['Los tres salen por el Ozama' ofrece la panorámica de un mundo marcado por la miseria material, la corrupción política, los prejuicios raciales y la sensualidad pasional]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Isaac Bashevis Singer, tan antiguo y tan moderno]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/isaac-bashevis-singer-antiguo-moderno_1_5788914.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/dffd51f3-67ef-44fd-90d5-2650634a2995_16-9-aspect-ratio_default_1059120.jpg" /></p><h3>Las inteligencias literarias más ricas (y más entretenidas de observar) suelen ser las más tentaculares, es decir, las que tocan muchos temas, usan una paleta de intereses y de recursos amplia y variada, y se alimentan de influencias bastante diversas. Las inteligencias literarias tentaculares, naturalmente, solo pueden demostrar que lo son si van acompañadas de un talento literario igualmente tentacular. Mejor dicho: versátil. Encontraríamos excepciones, pero diría que en general solo los autores que escriben bien, con expresividad, precisión y profundidad, en todo tipo de géneros y de formatos pueden pensar y explorar bien, con perspicacia, rigor y originalidad, todo tipo de temas. <a href="https://llegim.ara.cat/critiques-literaries/mon-perdut-isaac-bashevis-singer_1_3847555.html" >Isaac Bashevis Singer</a> (Radzymin, Polonia, 1904 - Surfside, Estados Unidos, 1991), la figura más prestigiosa de la literatura yiddish moderna, premio Nobel de Literatura 1978, autor de novelas, relatos breves, literatura infantil y miles de artículos periodísticos, fue un escritor prolífico y considerablemente ecléctico. Los dieciocho artículos o breves ensayos que conforman el volumen <em>Viejas verdades, nuevos clichés</em>, escritos originariamente en yiddish, traducidos al inglés bajo la escrupulosa supervisión del mismo autor y traducidos ahora por primera vez al catalán por Mar Vidal, confirman con creces este eclecticismo.Entre las influencias que Bashevis Singer reconoce, están “la Torá y los libros sagrados”, la filosofía de Spinoza y de Hume, los textos cabalísticos de rabinos venerables, las obras de los gigantes más colosales de la novelística francesa y rusa del siglo XIX (Balzac, Flaubert y Zola, Dostoievski y Tolstói), el ocultismo de Conan Doyle y de Flammarion... Sus intereses son igualmente sorprendentemente gimnásticos, y abarcan desde la diáspora judía y el sionismo hasta la posmodernidad artística, que él critica y desprecia sin usar el término. También podemos añadir: el totalitarismo soviético; la literatura infantil; la situación pasada, presente y futura de la lengua yiddish; la realidad judía en la vieja Europa Central y la razón de ser de los judíos jasídicos en el barrio neoyorquino de Williamsburg; el fuego de la fe y las posibilidades de la mística; las esperanzas del humanismo y los peligros y limitaciones del racionalismo...Una vida escindida<h3/><p>Todo ello creo que deja entrever el perfil de un intelectual que es muy antiguo y a la vez muy moderno, que además tuvo una vida escindida tanto en el plano íntimo y biográfico como en el plano cultural e intelectual. Hijo de un rabino ortodoxo, Bashevis Singer se salvó de una muerte tarde o temprano segura a manos de los nazis cuando, en 1935, huyó de Polonia para exiliarse a los Estados Unidos, donde durante décadas construyó una obra literaria en la que, sobre todo cuando hacía ficción, recuperaba, preservaba y recreaba la cotidianidad del xtetl. Esta escisión múltiple lo habría podido desubicar y desnaturalizar, como escritor. En vez de eso, le confirió un cosmopolitismo sin ínfulas, casi a contracorriente, el arraigo imaginado y voluntarioso de quien ha estado desarraigado, cosa que lo convirtió en un tradicionalista recluido a la vez abierto y modernísimo.Él lo dice así en uno de los artículos más interesantes del volumen, titulado <em>El yidis, la lengua del exilio</em>: “La gente debe ser al mismo tiempo ella misma y parte de un todo, fiel a su casa y a sus orígenes y profundamente respetuosa con el origen de los demás”. Y añade: “Para el artista yidis, el ayer es tan real como el hoy: los que murieron no están muertos, las ciudades destruidas aún bullen de vida”. Es uno de los aspectos más fascinantes de Bashevis Singer, la naturalidad con que interpreta el doble papel que siente que le corresponde interpretar, la gracia y la destreza con que lleva a cabo la doble misión que él mismo se ha encomendado: ser el depositario de un legado secular y tradicionalista sin diluirlo ni relativizarlo y al mismo tiempo hacerlo vivo en la sociedad moderna, el mundo de la energía atómica, de los avances tecnológicos, de la moral disoluta, del arte y la cultura entendidos como un revoltijo caótico y enfermizo en el que todo parece que vale y todo parece posible.A veces pomposo e ingenuo, a veces malicioso de una manera afiladísima –“en ninguna otra época, la falta de talento ha operado con tantas teorías como en la nuestra”–, a menudo de una sabiduría altiva pero también generosa y magnánima, Isaac Bashevis Singer es un escritor singular y trágicamente irrepetible.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jul 2026 06:31:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una escuela primaria judía en Lublin, a principios del siglo XX, fotografiada por Alter Kacyzne]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En los ensayos de 'Viejas verdades, nuevos clichés', el autor despliega un abanico de intereses sorprendentemente gimnásticos, y abarcan desde la diáspora judía y el sionismo hasta la posmodernidad artística]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Cuando la civilización se disuelve en lo inefable]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/civilizacion-disuelve-inefable_1_5781742.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4b150d36-79b5-46aa-abb4-7e1df147ad3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>La premisa argumental de <em>Picnic en Hanging Rock</em> no podría ser más sugerente, más pura y más perversa a la vez. Estamos en Australia, el día de San Valentín del año 1900. Un grupo de chicas adolescentes de buena familia de un internado victoriano van de picnic a un paraje imponente, en plena naturaleza salvaje, a los pies de una enorme y fascinante mole volcánica. Durante la jornada de picnic, tres de las chicas –virginales, inocentes, de una vitalidad llena de gozo y curiosidad, pulcramente vestidas de blanco, como ángeles– y una de las institutrices que las acompaña desaparecen mientras exploran la Roca, de un color negro basáltico, llena de cuevas y de cavidades. De las cuatro desaparecidas, solo una de las chicas reaparece. De las otras, no se vuelve a saber nada más.Cuando Joan Lindsay (1896-1984) publicó la novela, en 1967, enseguida tuvo éxito y se convirtió en una obra de culto, hasta el punto que muchos lectores pensaron que los hechos que se explican en ella eran reales. El culto alrededor de la obra creció aún más cuando el cineasta Peter Weir, autor de obras maestras como <em>Gallipoli</em>, <em>Único testigo </em>y <em>Master and Commander</em>, la adaptó en 1975 e hizo una película maravillosa, llena de poesía impura, de pureza tétrica, de enigma y de sutil perversidad. En este sentido, es una muy buena noticia que la novela de Lindsay se haya publicado por primera vez en catalán, y eso que la novela es inferior a la película. Cuando digo que es inferior quiero decir que es más convencional y de una riqueza expresiva menos hipnótica y menos turbiamente seductora. En cualquier caso, la edición que ha hecho Viena, en una buena traducción de Jordi Martín Lloret, es excelente.La atracción irresistible por la naturaleza primigenia<h3/><p>El juego de fuerzas simbólico que propone la novela no podría ser más diáfano, pero es de una potencia expresiva y emotiva impactante, y permite lecturas múltiples que no tan solo no se excluyen entre ellas sino que se complementan y se enriquecen. Las chicas, con su educación europea, con sus vidas meticulosamente regladas y dirigidas, con sus vestidos aparatosos –botines, enaguas, corsé, guantes...– que las protegen físicamente del contacto directo con el exuberante y desconocido mundo sensorial que las rodea, representan el orden y la civilización del viejo continente, son hijas de la rigidez moral y civicopolítica inmutable que articula el imperio británico y la inglesidad. Durante el pícnic, sin embargo, tres de las chicas, encabezadas por la más bella y carismática de todas, se separan de las otras. Sienten una atracción irresistible por las fuerzas telúricas de la natura primigenia, y pagan el precio.Como ya he dicho, esta interpretación basada en el binomio Inglaterra civilizada-Australia salvaje estira otros contrastes: la infancia y la edad adulta; la virginidad y el descubrimiento de la sexualidad; la racionalidad y los atavismos; la realidad y el sueño; lo que es familiar y lo que es exótico; el resplandor de lo que se entiende y la niebla oscura de lo inefable... A partir de la desaparición de las dos chicas y de la institutriz, Joan Lindsay despliega una narración en tono de crónica realista que inicialmente se centra en el intento policial de resolución del misterio y en la búsqueda de las desaparecidas, pero que, pronto, al constatar que la búsqueda es infructuosa y que el misterio es irresoluble, se focaliza en la sucesión de dramas que provoca la incomprensible desaparición. Es lo que pasa cuando, en el corazón de un mundo racional y civilizado, pones un hecho o un elemento que, con su existencia impenetrable, todo lo desbarata: la solidez segura de la civilización se disuelve en la incertidumbre del misterio.Precisamente, lo que hace que la excelente película de Peter Weir sea mejor que la notable novela de Joan Lindsay es que el cineasta no abandona en ningún momento un tono de poesía telúrica y de onirismo, como sí hace la escritora en muchos capítulos para adoptar maneras más realistas. Más aún: Weir subraya la dimensión tètricamente inefable de lo que cuenta con una atmósfera general de sueño y con una banda sonora –sostenida por las hipnóticas melodías de una flauta de Pan– que es de una delicadeza primitiva preciosa e inquietante.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/civilizacion-disuelve-inefable_1_5781742.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jun 2026 06:31:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un fotograma de 'Picnic en Hanging Rock', adaptación cinematográfica de la novela de Joan Lindsay]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Viena publica la novela de culto 'Pícnic en Hanging Rock', de Joan Lindsay, que explica la misteriosa desaparición de dos chicas y una institutriz durante una excursión]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un humanista en el corazón del huracán del siglo XVI]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/humanista-corazon-huracan-siglo-xvi_1_5775017.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/0328656c-238c-4333-9fb4-941799819820_16-9-aspect-ratio_default_0_x40y46.jpg" /></p><p>La cascada de acontecimientos transformadores, de progresos técnicos, de sismos ideológicos y religiosos (todo iba junto) y de desarrollos intelectuales y culturales que se dio entre las postrimerías del siglo XV y la primera mitad del XVI, en lo que se suele considerar l<a href="https://es.ara.cat/cultura/leer/nuevo-monumento-literario-leer-catalan_1_5771126.html" >a florida pletórica del Renacimiento humanista y el nacimiento oficial del mundo moderno</a>, fue inaudita y prodigiosa. La recuperación estética e intelectual del mundo clásico grecorromano puesto al día, la expansión de los conocimientos en medicina y astronomía, la ampliación del campo de actuación en términos geográficos y comerciales (con el descubrimiento europeo del Nuevo Mundo), la invención pictórica crucial de la perspectiva, la quiebra del cristianismo causada por el reformista Martín Lutero: todo esto, si bien en muchos casos no representó un corte con la Edad Media sino más bien una continuación y una culminación de dinámicas, maneras de hacer e ideas medievales, hace de aquella época un momento singularmente radiante en la historia de la humanidad.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/humanista-corazon-huracan-siglo-xvi_1_5775017.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2026 06:32:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Retrato de un humanista', cuadro atribuido a Jan van Scorel]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Marguerite Yourcenar consigue hacer brillar, en 'Obra negra', la Europa de la Reforma y la Contrarreforma, de la curiosidad y la osadía intelectual de los humanistas y del oscurantismo autoritario de los poderes políticos y eclesiásticos]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La conversación pendiente entre Matthew Tree y su padre]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/conversacion-pendiente-matthew-tree-padre_1_5763868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/cb95b063-5a0c-4e3a-8499-1745e5ad2d9a_16-9-aspect-ratio_default_0_x2740y990.jpg" /></p><h3>Una buena relación con el padre te hace compañía y te impulsa toda la vida; una mala relación con el padre te pesa y te deforma durante toda la vida. <a href="https://llegim.ara.cat/actualitat/matthew-tree-racisme-discriminacio-llibre_1_3978783.html" >Matthew Tree</a> (Barcelona, 1958), el escritor londinense instalado en Cataluña desde hace décadas que ha hecho su producción literaria tanto en inglés como en catalán, tuvo siempre una relación conflictiva y hiriente con su padre, un hombre atormentado y problemático que, a su vez, había tenido un padre alcohólico y ausente. Sea como sea, pero, un padre siempre es un padre, y, incluso mucho después de muertos (el de Tree murió en 1994), los hijos los recuerdan, y los tienen presentes, y a menudo necesitan entenderlos.A <em>Casi todo</em>, un libro que funciona como un retrato del padre, como un esbozo de autobiografía y como una transcripción y una interpretación de materiales literarios ya existentes, Matthew Tree se propone entender el enigma que para él ha sido siempre su padre. Es un enigma lleno de espinas y de agujeros, porque Tree recuerda y escribe desde la conciencia de muchos agravios y de muchas heridas. Explícitamente dice que durante mucho tiempo culpó a su progenitor del grave trastorno obsesivo crónico que ha padecido durante buena parte de la vida y que a veces le ha hecho sentir dramáticamente incómodo dentro de su piel y le ha abocado a beber demasiado.Tree, en cualquier caso, no escribe desde el rencor vengativo, sino desde la voluntad de indagar y comprender. Su padre era el hombre que le humillaba en público, que tenía ataques de cólera y de quien él, como hijo, necesitó escapar, pero también era el hombre a quien amaba y que era capaz de grandes muestras de afecto. En las páginas iniciales, Tree explica que no quiere saldar cuentas con su padre, y quizás sea verdad, pero eso no quita que todo el libro –y esta es una de sus virtudes– tenga un aire fantasmal de conversación pendiente.Sórdido, tétrico y a la vez conmovedor<h3/><p>El disparador de la maniobra literaria de Tree, escrita originariamente en inglés y traducida al catalán por Jordi Dausà Mascort, es la lectura de los diarios de juventud de su padre, una lectura que no se produjo hasta años después de haberlos encontrado –y es evidente que este impás denota muchas cosas, desde respeto reverencial hasta temor, desinterés y repudio. Es uno de los ejes de <em>Casi todo</em>: la transcripción fiel, solo modestamente comentada, de lo que se supone que son algunos de los pasajes más interesantes y significativos de la producción diarística del joven Michael Tree.Objetor de conciencia durante la II Guerra Mundial y en pleno blitz, “pacifista, socialista y anglicano”, creyente fervoroso torturado por la noción de pecado, joven con las hormonas hirviendo afligido por las relaciones complicadas con las mujeres y con el sexo, hijo depresivo de un padre prematuramente destruido por el alcohol, escritor vocacional que publicó tres novelas que pasaron sin pena ni gloria y que, después de dejar la literatura, vivió sumergido en una vida próspera pero muy frustrante, llena de autocompasión embrutecedora y de rabia: la impresión del lector cuando lee estos fragmentos de dietario es que Michael Tree era de buena madera, pero que la rigidez moral de la época y las circunstancias personales lo carcomieron. Todo ello tiene aquel aire de sordidez un punto tétrica y un punto conmovedora de los poemas de <a href="https://llegim.ara.cat/critiques-literaries/philip-larkin-temps-l-eco-d-destral-d-bosc_1_4387891.html" >Philip Larkin</a>.Más que las anotaciones del padre, y la reconstrucción de su personalidad que hace el hijo, resultan particularmente interesantes los pasajes más desgarrados y confesionales del libro, aquellos en los que el hijo, es decir el autor, cuenta –sin tapujos, pero también sin exhibicionismos impúdicos– las consecuencias biográficas, psicológicas y literarias de la mala relación con el padre. Neto de amarguras y de resentimientos, agradecido por todas las cosas buenas que la vida le ha dado (pareja, hijos, un hogar en Banyoles), la conclusión de Matthew Tree sobre su padre es generosa y al mismo tiempo terriblemente cruda: no fue una mala persona, solo fue un hombre muy infeliz. <em>Casi todo </em>demuestra que los reproches dolorosos y tristes también pueden ser un homenaje.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 05:18:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Matthew Tree]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En 'Casi todo', Matthew Tree se propone entender el enigma que para él ha sido siempre su padre]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Kae Tempest y la búsqueda de un lugar en el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/kae-tempest-busqueda-lugar-mundo_1_5755480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/708edbbc-f963-43ac-ab28-32f068007a77_16-9-aspect-ratio_default_0_x3271y2735.jpg" /></p><h3>Hay novelas de prosa tan farragosa, de ritmo tan pesado y de aliento tan corto que las páginas parecen jadear por sobrepeso sedentario. La prosa de la novela <em>Toda la vida buscando</em>, de Kae Tempest (Londres, 1985), <a href="https://es.ara.cat/cultura/leer/momento-cambio-vida-kae-tempest_1_5729826.html" >un nombre reconocidísimo dentro del mundo de la poesía, de la dramaturgia y de la rapsodia</a>, aspira a ser todo lo contrario: ágil, fuerte, cortante, crispada, entre el lirismo eléctrico, la narración frontal y el realismo crudo. A veces Kae Tempest no acierta en su propósito, y entonces le salen descripciones telegráficamente anémicas y pasajes repetitivos, de una  prolijidad paralizante. A veces sí que lo consigue, pero, y entonces la novela vibra con aquella autenticidad que solemos atribuir a las cosas, las personas y las obras no distorsionadas por sofisticaciones gratuitas ni por intenciones espurias.El protagonista de la novela –lo escribo así porque el personaje central, Rothko, es de género no binario, igual que el autor, y también porque, más allá de la opinión que cada lector pueda tener sobre el lenguaje inclusivo, la literatura es siempre un ejercicio de creatividad y expresividad personales, y por tanto Tempest está tan legitimada como Joyce para hacer lo que quiera con el idioma– tiene treinta y seis años y acaba de volver a su pueblo después de pasar quince años en la cárcel. El panorama que encuentra es igual de desolado y deprimente que cuando tuvo que irse: la madre yonqui en proceso total de degradación; el padre fracasado y ausente; la hermana cariñosa pero difícil... Además, Rothko vive un doble malestar, que tiene que ver con sus adicciones teóricamente ya superadas y con su incapacidad para sentirse plenamente tal como es en su cuerpo de mujer.La novela está dividida en tres partes, y se despliega como una panorámica omnisciente de la cual Rothko es el eje afligido y esperanzado a la vez. En la primera parte, asistimos a la reanudación de contacto de Rothko con su mundo de antes y su antigua vida. Tempest describe muy bien la costosa adaptación a la libertad, la vergüenza y la impotencia de Rothko ante un presente que le da miedo, y también sabe pintar de una manera muy genuina y natural toda la galaxia de secundarios heridos, estropeados, pobres y a menudo marginales que pululan por su mundo. Allí donde más brilla el talento de Tempest es en la narración sintética de situaciones y en la exploración expresiva de personalidades. En este sentido, las páginas sobre los padres de Rothko, Ezra y Meg, por qué son como son, qué relación han mantenido entre ellos, son excepcionales.Hacia la culminación redentora<h3/><p>La segunda parte de la novela transcurre veinte años antes, y nos presenta a Rothko de adolescente, incómoda y desubicada porque es una chica que quiere ser un chico pero no osa reconocerlo. Aunque también tiene pasajes emotivos y fuertes, es más convencional, como una novela de formación tópica: el entorno familiar en descomposición y nada comprensivo, el placer y el vicio, la homofobia ambiental, el amor y el sexo con una chica que la entiende... En la tercera parte, Tempest retorna al presente y recupera el ritmo y la plasticidad de su mejor prosa, y, con un toque melodramático, ofrece una expiación y una culminación redentoras, de reconstrucción posible, para Rothko.La idea de que el arte no debe tener ninguna función más allá de ser potente y complejo es muy moderna y perfectamente legítima y defendible, pero también es evidente que es una concepción artística que a veces bebe del privilegio de la hegemonía. Quiero decir que Tempest, en su condición de hombre trans que ya ha completado el proceso complicado y doloroso que sus protagonistas se plantean pasar, también ha escrito este libro para orientar y explicar. Hay diálogos bastante didácticos, que se notan escritos para ofrecer acompañamiento y cuidado a quien los necesite. Una de las grandezas de la buena literatura es que hace familiar lo que en principio resulta extraño, y esto <em>Toda la vida buscando </em>lo consigue.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/kae-tempest-busqueda-lugar-mundo_1_5755480.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 05:15:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Kae Tempest en el Vida Festival 2025.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA['Toda la vida buscando', de Kae Tempest, está protagonizada por una persona no binaria que vuelve a su pueblo después de haber pasado 15 años en la cárcel]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España como veredicto del destino]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/espana-veredicto-destino_1_5740380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ef926b71-b57a-468d-aae9-863e9d0422b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>En términos políticos y económicos, la distinción entre centro y periferia suele ser clara: allí donde están el dinero y el poder es el centro, allí donde hay menos dinero (porque te lo expolian o no generas) y un poder subalterno está la periferia. En términos culturales, sin embargo, la distinción es mucho menos evidente. Podemos decir que el centro cultural es allí donde se generan las obras, los discursos y las ideas que más se expanden y más influencia tienen, pero esto a menudo depende más de factores políticos y socioeconómicos que de calidad cultural. Las editoriales del País Valenciano y de las Baleares suelen ser tildadas de periféricas desde Barcelona, y tienen menos presencia mediática y menos impacto comercial, pero hay editoriales valencianas e isleñas que, por volumen, calado y trascendencia del catálogo, son más centrales que muchas de barcelonesas. La editorial Afers, por ejemplo.Si borráramos del panorama literario catalán todos los libros que Afers, concebida y dirigida desde Catarroja por <a href="https://es.ara.cat/opinion/esten-estaremos_129_5545611.html" >Vicent Olmos</a>, ha publicado a lo largo de los últimos treinta años y pico, el vacío que quedaría sería inmenso. En todos los géneros, pero sobre todo en los de la historia y el pensamiento ensayístico. Y tanto de autores del país (Joan F. Mira, Vicent Flor, <a href="https://es.ara.cat/cultura/leer/valencianos-camareros-madrilenos-geriatras-norteeuropeos_1_5053303.html" >Ricard Chulià</a>, Antoni Simon Tarrés, <a href="https://llegim.ara.cat/entrevistes/antoni-marti-monterde-joan-fuster-escriptor-li-posen-bombes-cosa-interessant-passa-llibres_128_4326370.html" >Antoni Martí Monterde</a>...), como de referentes mundiales de la historia cultural y del pensamiento político (Benedict Anderson, Michael Billig, <a href="https://llegim.ara.cat/critiques-literaries/cultura-nacio_1_3848065.html" >Joep Leerssen</a>, Craig Calhoun). Si los líderes y los ideólogos de esto que todavía llamamos catalanismo hubieran leído y asimilado los títulos de Afers sobre nacionalismo y cuestiones nacionales e identitarias, el marco ideológico y el argumentario que usan para defender la causa que dicen defender no serían tan débiles ni tan erráticos.Dar cuerpo a la españolidad<h3/><p>A la nómina autoral recién apuntada hay que añadir, ahora, Ferran Garcia-Oliver (Beniopa, 1957), catedrático de Historia Medieval de la Universitat de València. Para escribir su nuevo libro, <em>Una y eterna. Sobre el nacionalismo español</em>, Oliver se ha quitado la armadura de medievalista y se ha enfundado el mono de ensayista pugnaz y de escritor inquisitivo que no tiene miedo de ensuciarse las manos manejando maquinaria monstruosa, rotunda y sofisticada. En concreto, la maquinaria ideológica, simbólica y discursiva que da cuerpo a la españolidad y la hace funcionar desde hace muchos siglos.Manejando un caudal vastísimo de hechos, citas, personajes y referencias, la tesis del libro de Garcia-Oliver no es, como algunos han dicho tendenciosamente, que todos los españoles son iguales. La tesis de Garcia-Oliver es que el nacionalismo español hegemónico –constructor de la identidad española oficial, secular y transversal, adaptativo pero sobre todo fiel a él mismo y a los objetivos fundacionales del castellanismo uniformizador y expansionista– está hecho con unas materias primas (imaginario, referentes, ideas-fuerza, relato) que impregnan la inmensa mayoría de españoles. Los de ahora y los del pasado y, cuando les llegue el turno, los del futuro. Porque España es teológicamente una, inmutable y eterna, tal como han escrito de una manera o de otra miles de historiadores, filósofos, novelistas, dramaturgos, periodistas, poetas, jueces, funcionarios y políticos. Garcia-Oliver reconoce excepciones y matices, pero su libro demuestra que liberales y conservadores, ilustrados y románticos, católicos y ateos, republicanos y monárquicos, socialistas, comunistas y anarquistas, no han concebido más que una España perpetuamente unida y troncalmente castellana.Desde los clérigos anónimos de principios del segundo milenio hasta Gustavo Bueno, filósofo de cabecera del aznarismo, pasando por figuras tan dispares (pero tan semejantes en su concepción de la españolidad) como el cardenal Cisneros, el Conde Duque de Olivares, el poeta Quevedo, los literatos Unamuno y Ortega y Gasset y el historiador republicano Claudio Sánchez Albornoz, todos han contribuido a fabricar la imagen y el relato de España como una entidad política y cultural que se autopercibe, se explica y se proclama desde unos parámetros pre-políticos y post-políticos, lo cual quiere decir que no se pueden discutir políticamente.Con un estilo rico, denso y robusto, idóneo para la exposición de información copiosa pero también para la invectiva creativa, Ferran Garcia-Oliver explica minuciosamente cómo se ha fabricado la idea actualmente todavía hegemónica de España y de la españolidad no como una nación y una identidad nacionales cualesquiera, sino como productos naturales de la historia y veredictos incontestables del destino.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/espana-veredicto-destino_1_5740380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 05:19:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La manifestación espanyolista contra la amnistía de 2023. MANOLO GARCÍA]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En 'Una y eterna', Ferran Garcia-Oliver analiza la maquinaria ideológica, simbólica y discursiva que da cuerpo a la españolidad y la hace funcionar desde hace muchos siglos]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una novela sobre el final traumático de la infancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/novela-final-traumatico-infancia_1_5731774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/813ec626-127a-4c1a-8e50-1cec2ccb01d2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3><em>Septiembre negro</em>, de <a href="https://llegim.ara.cat/actualitat/malament-que-sempre-reprendre-perdut_1_1037218.html" >Sandro Veronesi</a> (Florencia, 1959), es una novela de formación, pero sobre todo es una novela sobre el final traumático de la infancia. Para el protagonista, Gigio Bellandi, hijo de un abogado penalista arquetípicamente italiano (buen tipo y vitalista mundano) y de una madre irlandesa exuberante (piel blanca y pelirroja) y con un carácter mucho más fuerte de lo que parece, el verano de 1972, que como cada año pasó en un pequeño pueblo de la costa toscana con los padres y la hermana pequeña, marcó un antes y un después en su vida. Entonces tenía doce años, y ahora que tiene sesenta lo recuerda con todo lujo de detalles. Hasta las últimas páginas no sabremos qué le pasó exactamente, pero ya desde el principio tendremos claro que aquel verano decisivo representó para Gigio lo mejor y lo peor de la vida: el empezar a hacerse un hombre a través de la plenitud del amor correspondido y el ver cómo todo su pequeño mundo paradisíaco quedaba destrozado por culpa del egoísmo y las debilidades de los adultos.Teniendo en cuenta los materiales argumentales con que está hecha, <em>Septiembre negro</em>, traducida al catalán por Pau Vidal con el rigor vivísimo a que ya nos tiene acostumbrados, podría haber sido una novela breve –rápida, ágil, condensada e intensa–, pero se nota que, además de contar una historia, el autor también ha querido reconstruir un mundo y una época, la de la Italia de su preadolescencia (idolos deportivos, rutinas veraniegas, descubrimientos musicales), y por eso la novela es larga, detallista, con meandros, siempre vivaz pero, a ratos, narrativamente ceremoniosa. Esta opción narrativa y formal quizá en algunos pasajes resulta un poco prolixa, pero a la larga añade contundencia dramática al clímax. También da al conjunto de la obra aquel sedimento de sabiduría humilde pero trascendente que brota de la experiencia fundamentalmente examinada y meticulosamente destilada.Un hombre que recuerda, una voz que cuenta<h3/><p>Dos son las virtudes principales de <em>Setembre negre</em>. La primera es el tono de la voz narradora, evocador sin melancolías nostálgicas, reflexivo de una manera apasionada y robusta. Es una voz persuasiva y cálida que hace interesante todo lo que explica, tanto si inventara pasatiempos y rutinas de sol y playa como si reproduce conversaciones cataclísmicas espiadas en secreto. Es el poder inmenso de la literatura cuando es, puramente y simple, un personaje que recuerda y una voz que cuenta. La segunda virtud es una galería de secundarios memorable: el matrimonio bien avenido de los padres; la Astel Raimondi, la chica con quien Gigio descubre la felicidad completa del primer amor; los padres de la Astel; el tío anarquista y su ejemplo de dignidad y resistencia; la discreta y maravillosa hermanita del Gigio... Son unos secundarios que complementan y enriquecen al protagonista sin serle nunca subalternos.En una novela en la que durante casi trescientas páginas se anuncia y se va posponiendo la revelación de un hecho excepcionalmente dramático, existe el riesgo de no satisfacer las expectativas. No es el caso de <em>Septiembre negro</em>: la revelación final y la mezcla de sutileza y explosividad con que Veronesi la relata son admirables y de una eficacia total. La lección –digamos que lección– de todo ello, además, es sabia y resuena con mucha fuerza, y nos habla, implícitamente, del error fatal de la rencor y la proeza heroica del perdón. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/novela-final-traumatico-infancia_1_5731774.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 08:32:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una playa en la Toscana italiana, escenario del libro de Sandro Veronesi]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA['Septiembre negro', la nueva novela de Sandro Veronesi, recuerda con todo lujo de detalles el verano que marcó a su protagonista]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los recuerdos de un gran capitán de la novela del siglo XX]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/recuerdos-gran-capitan-novela-siglo-xx_1_5724966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6cf78000-6ab8-4739-8902-eb4f8f1bda57_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>La historia de la literatura es plena de fenómenos que podríamos calificar de milagrosos. Uno de mis milagros literarios preferidos es el de aquel marinero polaco llamado Józef Teodor Konrad Korzeniowski que, en inglés y con el nombre de pluma de <a href="https://es.ara.cat/cultura/leer/hombres-capaces-maldad-100-anos-joseph-conrad_130_5098530.html" >Joseph Conrad</a>, escribió algunas de las novelas más vibrantes, inteligentes y moralmente audaces de su época.Hijo de una familia noble polaca, Conrado nació en 1857 en la actual Ucrania, integrada entonces dentro del imperio de la Rusia zarista. De adolescente ya sintió la llamada del mar, y a los dieciséis años se embarcó por primera vez en Marsella. Era el comienzo de una vida marinera que se alargaría durante dos décadas y que lo llevaría a navegar, enrolado en la flota comercial británica, por todo el globo, desde el Golfo de México hasta el Extremo Oriente, pasando por África y la India, primero como marinero, después como primer oficial y, al fin, como capitán.Ya nacionalizado inglés, y a punto de cumplir la cuarentena, Conrad sustituyó el timón, las velas y los océanos por la pluma, la tinta y la página, y escribió una serie de novelas y cuentos tan excepcionales como <em>Lord Jim</em>, <em>El corazón de las tinieblas</em>, <em>Nostromo</em>, <em>El agente secreto</em> o <em>Una avanzada del progreso</em>. Obra maestra tras obra maestra. Hay que decir, en todo caso, que el milagro de Conrad en parte se explica porque sus padres, nacionalistas polacos muy cultos, le motivaron a leer desde pequeño, sobre todo en francés y en inglés. Todos los milagros del talento se aguantan sobre la base sólida de muchas horas de dedicación, de pasión y de trabajo, y eso el Conrad escritor lo sabía porque el Conrad marino lo había aprendido.Un homenaje "al mar imperecedero"<h3/><p>El año 1906, cuando ya se había ganado un prestigio como autor de ficción, Conrad publicó <em>El espejo del mar</em>, unas preciosas y emocionantes memorias marineras que Veles i vents ha publicado ahora en catalán en una traducción, solvente y rica como siempre, de Ferran Ràfols Gesa. En este libro, Conrad no pretende hacer una reconstrucción autobiográfica lineal e íntegra de su carrera profesional como marino mercante, sino evocar el mundo, la fauna humana, las aventuras, las lecciones éticas y existenciales, los conocimientos y las habilidades, los deberes y las exigencias, y los códigos profesionales y comunitarios que lo convirtieron en el hombre que fue. En la nota inicial, Conrad dice que el libro es un homenaje “a la mar imperecedera, a los barcos que ya no existen y a los hombres sencillos de un tiempo que ya ha pasado”. El tono de la frase, épico y poético, pragmático y conmovido, es el que empapa todo el libro.Concebido y estructurado como un mosaico en el que los capítulos se suceden más por asociación temática que por lógica narrativa o imperativo cronológico, dos son los grandes temas de <em>El espejo del mar</em>: la evocación del mundo de la navegación antes de la transformación radical provocada por la mecanización, y la explicación de unas maneras de hacer el trabajo (“el barco no es un esclavo, tienes que hacerlo sentir cómodo en el mar, debe ser el centro de tus pensamientos”) imprescindibles para llevar a cabo con éxito una tarea tan importante y arriesgada. Esto, más toda clase de anécdotas, reflexiones y personajes, queda argamasa- do gracias a una mirada y una dicción que son puro Conrad. Son una mirada y una dicción que ven y dicen el mundo de manera lúcida y emocionada, con todos sus afanes y peligros, con todas sus glorias y tempestades.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/recuerdos-gran-capitan-novela-siglo-xx_1_5724966.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 05:33:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Uno de los barcos que Conrad recordaba con más afecto era el Torrens]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA['El espejo del mar', de Joseph Conrad, son unas preciosas y emocionantes memorias marineras que Veles i vents ha publicado ahora en catalán, traducidas por Ferran Ràfols Gesa]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un cazador blanco en un continente inmenso e indescriptible]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/cazador-blanco-continente-inmenso-e-indescriptible_1_5718478.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/29576d8d-e65d-4f8a-84fc-17b362a2c744_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>A<em> Cómo escribir sobre África y otros textos</em>, un recopilatorio de artículos y crónicas disponible en catalán en Eumo Editorial en traducción de Martí Sales, el periodista y escritor de Kenia Binyavanga Wainaina (Nakuru, 1971–Nairobi, 2019) ofrecía una larga lista de recomendaciones a los autores blancos occidentales sobre cómo escribir sobre el continente africano. La lista era sarcástica: caricaturizaba los clichés ignorantes, el reduccionismo tendencioso y el paternalismo hipócrita y redentorista con que los blancos occidentales solemos aproximarnos al llamado “continente negro”. La lista, además, servía a Wainaina para reivindicar, implícitamente, la complejidad vasta y riquísima del África auténtica. Algunas frases de Wainaina: “En el texto, trata África como si fuera un solo país. Un solo país donde hace mucho calor, hay polvo y sabanas infinitas con rebaños inmensos de animales y gente alta y delgada que se muere de hambre […] No te enrolles haciendo descripciones detalladas. África es grande: cincuenta y cuatro países, novecientos millones de habitantes que están demasiado ocupados muriéndose de hambre, combatiendo y emigrando para leer tu libro”. Y también: “De África tienes que compadecerte, tienes que venerarla o tienes que dominarla”. Y finalmente: “Después de los activistas famosos y los cooperadores, los ecologistas son la gente más importante de África”. Demoledor.Después de haber leído el texto de Wainaina, es imposible no tenerlo en cuenta como vara para medir la credibilidad ética y moral y la perspicacia cultural e intelectual de los libros ambientados en África escritos por autores blancos. Como, por ejemplo, la novela <em>El trofeo</em>, de la autora belga Gaea Schoeters (1976). Desde un punto de vista argumental, los materiales que maneja Schoeters son arriesgadísimos, carne de cliché, Hemingway revisitado y sutilmente trasplantado de <a href="https://es.ara.cat/cultura/leer/hombres-capaces-maldad-100-anos-joseph-conrad_130_5098530.html" >Joseph Conrad</a>: un cazador blanco norteamericano, que ha ganado una fortuna invirtiendo en bolsa, ha comprado el permiso para cazar un rinoceronte negro, la pieza que falta en su nutrida colección de trofeos y el regalo que quiere hacer a su amada esposa, que lo espera en Nueva York mientras él está en África. Arriesgadísimo y carne de cliché, ya lo he dicho. Pero Schoeters, consciente de las trampas en que puede caer –las simplificaciones burdas y condescendientes, pero también la romantización maniquea y autopunitiva del occidental con sentimientos de culpa–, supera la prueba con creces. Que Schoeters es una autora audaz lo demuestra el hecho de que el nombre de su cazador blanco protagonista sea Hunter White, que en inglés significa “cazador blanco”. Un thriller desplegado de una manera progresivamente ominosa<h3/><p>Dos son las razones que explican que <em>El trofeo </em>no solo no sea una novela mediocre sobre el África (ficción turistificada, literatura de postal) sino que además sea una novela excelente. La primera razón es que los elementos propiamente novelescos funcionan como un engranaje en el que todo está en su sitio y funciona de manera rotunda y fluida: el argumento, de thriller, se despliega de una manera progresivamente ominosa; los personajes, tanto los blancos como los africanos, tienen un fondo psicológico y moral denso, están cargados de razones para ser como son y para hacer lo que hacen, y además tienen una carga representativa de las civilizaciones y los mundos a los que pertenecen sin dejar de ser individuos únicos; y, finalmente, la prosa, ágil y musculosa, concreta y atmosférica, es un vehículo idóneo tanto para la exploración de dilemas morales graves como para la narración de situaciones y escenas de acción y aventura.La segunda razón es más difícil de resumir, pero es aún más decisiva: es la dimensión ensayística que, de una manera sedimentada, siempre astutamente incorporada, está presente en <em>El trofeo</em> y que hace que sea más que una novela. Esta dimensión ensayística, que no irrumpe nunca en forma de excurso sino que siempre aparece integrada en diálogos, acciones y pensamientos, da una visión exhaustiva y plural de la contradictoria y a menudo trágica realidad africana: ecosistemas, formas de negocio, depredadores animales y humanos, lenguas, ritos, culturas, historia, dioses, luchas y convivencias, lo que es ancestral y lo que es geopolítico... En <em>El trofeo</em>, la caza es el eje a partir del cual se articulan unas experiencias memorables (en el mejor sentido de la palabra, y también en el peor) y un mundo fascinante.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/cazador-blanco-continente-inmenso-e-indescriptible_1_5718478.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 06:32:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un rinoceronte negro]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA['El trofeo', de Gaea Schoeters, está protagonizado por un norteamericano que ha comprado el permiso para cazar un rinoceronte negro, última pieza que falta a su nutrida colección]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La carga mental de las mujeres según Empar Moliner]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/carga-mental-mujeres-empar-moliner_1_5701933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/81fdccad-8a49-4696-b3a7-696dab55f4bf_16-9-aspect-ratio_default_1057386.jpg" /></p><h3>Uno de los aspectos más polémicos tanto del articulismo como de las intervenciones televisivas y radiofónicas de<a href="https://es.ara.cat/cultura/leer/empar-moliner-punto-morir-puedes-permitirte-cursi_1_5687793.html" > Empar Moliner</a> (Santa Eulàlia de Ronçana, 1966) son sus críticas a ciertos discursos y posicionamientos del feminismo, unos discursos que, según la escritora, refuerzan clichés (el del macho fuerte y el de la hembra desamparada y débil), borran matices y obvian diferencias y semejanzas entre los hombres y las mujeres. Es sabido, sin embargo, que las ideas preconcebidas, las convicciones personales o la lucidez con que se hacen las colaboraciones periodísticas no son nunca exactamente las mismas con que se escribe la literatura. Teniendo en cuenta esto, no nos debería sorprender que la nueva novela de Moliner, <em>Instruccions per viure sense ella</em>, tome un elemento o un motivo que el feminismo pone siempre en el centro de sus discursos –el de la mujer cargada de deberes y responsabilidades que se deforma, se violenta y se esclaviza a sí misma hasta el extremo para cuidar de los suyos– y lo convierta en su núcleo dramático.La premisa argumental de la novela es un poco enrevesada, pero da mucho juego tanto desde el punto de vista narrativo y formal como por lo que tiene que ver con la explicación de unos códigos sociales y con la exploración psicológica de unos personajes. La protagonista, Clàudia Pruna, es una escritora en la sesentena corta que disfruta desde hace años de un éxito profesional notable: escribe novelas que se venden bien, colabora con teles y radios, publica un artículo diario en prensa, tiene lectores que la siguen fielmente... Los puntos en común con la misma Moliner son lo bastante evidentes, pero se acaban aquí y, en realidad, la cuestión de si el personaje es o no es un trasunto de la autora tiene nula importancia.Lo que sí es importante es que la protagonista acaba de recibir un diagnóstico médico terminal, sabe que morirá dentro de pocos meses y sufre por la doble intemperie económica y logística en la que quedará su familia cuando ella, la cuidadora que cambia los pañales del nieto y de la abuela y la proveedora que paga las facturas y la hipoteca, ya no pueda cuidar ni proveer. En lo que vendría a ser una versión particularmente lúgubre y dura de la carga mental que deben gestionar muchas mujeres en su día a día rutinario, Clàudia Pruna toma una decisión extravagante y radical: la de continuar ejerciendo de cuidadora y proveedora póstumamente. Por eso pasa sus últimos meses de vida escribiendo artículos para que sean publicados después de muerta, por eso instruye a un lector admirador para que aprenda a escribir como ella (así podrá continuar fabricando y enviando artículos cuando ella ya no esté), y por eso trama un plan complicadísimo para que la entierren sin que trascienda públicamente la noticia de su defunción.Una familia disfuncional<h3/><p>A partir de estos materiales, Moliner monta un artefacto enredado pero plausible, denso pero ágil, autoconsciente pero vivo, en el que la voz narradora del lector admirador, que es quien cuenta la historia, se solapa con la voz de Pruna, en el que las reflexiones sobre el lenguaje van de la mano de las observaciones sobre la sociedad, en el que la personalidad de macho frágil y atormentado del lector admirador contrasta con la personalidad resolutiva y hedonista de la escritora Pruna, y en el que las preocupaciones por el bienestar de la familia conviven con la descripción de una vida familiar absolutamente disfuncional y, hasta incluso, en imparable proceso de degradación: el marido abúlico y descuidado, la hija jovencísima e irresponsable, los abuelos ya muy decrépitos... El cuadro general es grotesco, y Moliner no se está de subrayarlo con detalles llenos de malicia (el micropene casi vaginal del lector admirador, el accidente de tractor del marido mientras se estaba hurgando la nariz), pero al mismo tiempo lo compensa con la vitalidad de la protagonista y con gestos de una ternura antisentimental pero honda. La prosa elástica y ceñida de Moliner, depurada pero con carnadura, ayuda a dar forma y expresión a una novela más profunda y ambiciosa de lo que el título y el diseño editorial podrían hacer creer.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/carga-mental-mujeres-empar-moliner_1_5701933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 05:17:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entrevista Empar Moliner.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En 'Instrucciones para vivir sin ella', la escritora convierte en núcleo dramático un motivo que el feminismo pone siempre en el centro de sus discursos]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Culpa y deshonor en una isla salvaje y remota]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/culpa-deshonor-isla-salvaje-remota_1_5697493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/be32b8d5-a662-4038-ae80-e2b31e6d2d14_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>Los criterios y las decisiones del <a href="https://es.ara.cat/cultura/leer/enrique-vila-matas-favoritos-recibir-premio-nobel-literatura_1_5496543.html" >premio Nobel de literatura</a> siempre son bastante imprevisibles, pero visto con la perspectiva que da el siglo transcurrido, el Nobel concedido a <a href="https://es.ara.cat/opinion/almas-valientes_129_5549925.html" >Grazia Deledda</a> en el año 1926 todavía ahora tiene algo de incomprensible. No porque literariamente no fuera merecedora, sino porque parece que su condición de mujer sarda que escribía sobre la realidad áspera y brutal de su isla natal iba a caer muy lejos del comité de lectores suecos que en 1925 habían premiado a George Bernard Shaw y que en 1927 premiarían a Henri Bergson. El premio solo se entiende si comprendemos que Deledda fue una escritora periférica que se ganó un lugar en el centro del panorama cultural italiano y europeo gracias a tres méritos y a una concesión: los méritos de tener talento, de hacer mucho trabajo (fue autora de una treintena de novelas y de cuatrocientos cuentos) y de alcanzar un gran éxito internacional, y la concesión de renunciar a su lengua materna, el sardo, para escribir en la lengua, el italiano de matriz toscana, que la reunificación de Italia (1861) hizo oficial e impuso.La novela <em>Ceniza</em>, publicada originariamente en 1903 y presentada ahora en catalán por Mercè Ubach en una traducción que se intuye rigurosa y con un prólogo que contextualiza la obra y la autora, es una buena puerta de entrada al universo literario de Deledda. Novela de pasiones y de códigos sociales comunitarios inamovibles, historia de personajes primarios y de paisajes imponentes, <em>Ceniza </em>conjuga dos tradiciones literarias: la de la cuentística popular y la de la novela naturalista decimonónica. Estamos más cerca, en todo caso, del drama vivo antropológico del verismo de Giovanni Verga que del positivismo analítico, de mirada científica y trasfondo socioideológico, de <a href="https://es.ara.cat/cultura/leer/dignidad-desesperacion-quieren-pan-justicia_1_5533037.html" >Émile Zola</a>.Compensar la brutalidad de un mundo miserable<h3/><p>En <em>Ceniza</em>, Grazia Deledda demuestra que es una contadora de historias ágil y vigorosa y que sabe crear una galería de personajes que rozan el arquetipo sin caer en la folklorización tipista. También demuestra que es una virtuosa de las descripciones precisas y exuberantemente sensoriales. Los párrafos en los que describe los paisajes sardos hacen pensar en el talento indómito de una pintora de trazo fuerte e imaginativo, salvaje y simbólica. El verismo de Deledda, en este sentido, tiene un aliento poético que compensa la brutalidad de un mundo a menudo miserable poblado por personajes que se pegan, se insultan, beben, reniegan y se suicidan.La médula dramática del argumento es un clásico de la literatura del siglo XIX, e intenta responder la siguiente pregunta: ¿cómo puede un hijo de la culpa, un bastardo hijo de un padre ya casado y de una madre que lo abandona de pequeño, hacerse merecedor de una vida respectable? La peripépecia del protagonista, Annania, que por culpa de los embates de la fortuna y gracias a un benefactor va de la Cerdeña rural hasta la ciudad de Cáller y, después, al continente y a Roma, resuena con ecos balzaquianos y stendhalianos. Deledda hace, sin embargo, que nunca se desembarace del todo ni de la realidad sarda ni tampoco de su condición de sardo: el peso de la culpa heredada, el sentido del honor y del deshonor, las pasiones primigenias, el presente como una proyección de viejos atavismos, la vida como fatalidad... Leer a Deledda nos recuerda que la literatura de verdad tanto puede brotar de las capitales europeas como de los pueblos pequeños de las islas más remotas. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/culpa-deshonor-isla-salvaje-remota_1_5697493.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 06:32:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ciudad de Cagliari a finales del siglo XIX, representada en una xilografía]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA['Ceniza', de Grazia Deledda, es una buena puerta de entrada al universo literario de la autora sarda, que ganó el premio Nobel en 1926]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los mecanismos del cuento y los mecanismos del corazón]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/mecanismos-cuento-mecanismos-corazon_1_5691359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/277f5f32-df59-408e-8c9b-a5c1d4ccd03d_16-9-aspect-ratio_default_1057037.jpg" /></p><h3>No hay fórmulas infalibles, pero se podría decir que un buen cuento es aquel que mostrándonos únicamente un trozo de la vida de unos personajes es capaz de explicarnos las vidas y las personalidades enteras. Esto vale, como mínimo, para los cuentos de concepción, tono y mirada realistas, digamos de tradición flaubertiana y chejoviana, una tradición que los cuentistas norteamericanos del siglo XX (Hemingway, O’Connor, Cheever, Updike, Carver, Munro y un etcétera inacabable) desarrollaron y exploraron de una manera tan brillante como influyente. <a href="https://llegim.ara.cat/entrevistes/eider-rodriguez-he-descobert-pare-patia-sensible-quan-ja-havia-mort-edicions-del-periscopi_128_4634747.html" >Eider Rodríguez</a> (Errenteria, 1977) se inserta en esta tradición.Los seis cuentos de extensión media que conforman su nuevo libro, <em>Todo era el mismo agujero</em>, traducido con la solvencia habitual por Pau Joan Hernández, comparten todos unos mismos mecanismos narrativos y abordan todos unos materiales humanos similares. Con una prosa clara, de intensidad contenida y de precisión expresiva fulminante –más sobria y sabia que vistosa y exuberante–, siempre dentro de las coordenadas de lo que es cotidiano, con narradores en primera persona o en tercera, Rodríguez focaliza su atención en tramos breves –una velada, unos días, unas semanas, un año y pico– de las biografías de sus protagonistas. Son tramos biográficos en que todo está a punto de cambiar o de descarrilar, momentos en que se intuye la posibilidad incierta o la esperanza excitante de otra vida.Rodríguez nos muestra a sus protagonistas picando con la piedra de toque de un marido, de un amante, de una amiga, de una pareja (lesbiana) de toda la vida, de unos vecinos, de un grupo de desconocidos o de la propia familia, y es capaz de explicar estas relaciones de una manera rica, sugeridora, sutil, compleja. Son relaciones atravesadas por estados de ánimo cambiantes, agitadas por sentimientos contradictorios largamente sedimentados, desbordadas por emociones incompatibles que, sin embargo, no queda más remedio que compatibilizar.Desequilibrar las expectativas del lector<h3/><p>Quizás el cuento que mejor concreta la propuesta literaria de Rodríguez es <em>Canícula</em>, el que abre el libro. La protagonista, Ixabel, es una mujer en la cincuentena, existencialmente fatigada y aburrida, casada con un marido con quien ya hablan más de los problemas dentales de él que de cualquier cosa más o menos placentera, aventurera o amorosa. Un día Ixabel va a una playa nudista, conoce a un hombre un poco más joven, se excita y se enamora. A partir de aquí, Rodríguez podría construir una historia melodramática, pasional, llena de secretos embrutecedores, el típico <em>revival </em>adolescente en plena edad adulta, pero hace todo lo contrario y construye una historia de amor conyugal maduro, en la que el adulterio no es nada más que una circunstancia puntual y en el fondo poco importante.La capacidad para romper o como mínimo para desequilibrar o reubicar significativamente las expectativas del lector es marca de la casa. Rodríguez es muy buena culminando sus cuentos con pequeños detalles desconcertantes pero llenos de sentido: la chica que se ha despedido de su mejor amiga y que se mete dentro de la cama de su padre y la abraza con un amor precioso y purísimo (en <em>Marte y ruinas</em>), la caricia nocturna que delata una grieta profundísima en un supuesto paraíso conyugal (en <em>Corazón de pato</em>), el pequeño empujón terminal que pone una sombra de duda sobre una relación de amor que ha durado toda una vida (en <em>El cráter</em>). Otra de las virtudes de Eider Rodríguez es la habilidad para crear unos personajes secundarios con poca presencia narrativa pero mucha entidad. Rodríguez conoce tan bien los mecanismos del género del cuento como los mecanismos del corazón humano.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/mecanismos-cuento-mecanismos-corazon_1_5691359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 06:16:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escritora Eider Rodriguez fotografiada en Barcelona]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En los cuentos de 'Todo era el mismo agujero', de Eider Rodriguez, las vidas de los personajes están a punto de cambiar o de descarrilar, o bien pasan por momentos en que se intuye la posibilidad incierta o la esperanza excitante de otra vida]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Oscar Wilde y la perversidad preciosa del genio]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/oscar-wilde-perversidad-preciosa-genio_1_5683597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/b8e0da14-fab4-427a-b429-2a8f0d2d583b_16-9-aspect-ratio_default_0_x502y0.png" /></p><p>El inconveniente de los clásicos de la literatura que se han convertido en iconos culturales universales es que ya nos los sabemos de memoria. La virtud de los clásicos de la literatura que se han convertido en iconos culturales universales es que son tan significativos y fascinantes que nunca te los acabas y puedes volver una y otra vez, lo que convierte la inconveniencia de saberlo de memoria en una suerte, un incentivo y una ventaja.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/oscar-wilde-perversidad-preciosa-genio_1_5683597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 17:00:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El actor Ben Barnes en la película 'El retrato de Dorian Gray', dirigida por Oliver Parker en 2009.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La Casa de los Clásicos publica 'El retrato de Dorian Gray', con traducción de Yannick Garcia y prólogo de Albert Serra]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La liberación y la redención de una chica rara y un viejo triste]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/liberacion-redencion-chica-rara-viejo-triste_1_5669770.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/9aad4b2e-695e-4783-a275-473b7c807865_16-9-aspect-ratio_default_0_x1928y1349.png" /></p><p>Desde que nació, Isor ha sido una niña diferente. No habla, no escucha, no muestra ningún interés por casi nada de lo que le rodea. ¿Es autista? No exactamente, dicen los médicos. Sus padres le quieren, pero no entienden nada y están exhaustos. Hartos de diagnósticos imprecisos y de tratamientos inútiles, incapaces de gestionarla socialmente, no han escolarizado a su hija, que ahora tiene ya trece años y parece que sólo le gustan los canales de televisión extranjeros y los documentales de animales. Además, Isor de vez en cuando tiene terribles ataques de cólera, que provocan el caos y dejan a sus padres –Maude, bombera, y Camillio, limpiacristales de edificios altos– abatidos. Con esta protagonista tan especial, Alice Renard (París, 2002) podría haber hecho un relato de un sentimentalismo extravagante, poético y no normativo pero lleno de cursilería. <em>La cólera y el deseo</em> no es eso. Es una novelita emotivamente extraña sobre una chica que no es normal.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/liberacion-redencion-chica-rara-viejo-triste_1_5669770.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2026 06:00:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escritora Alice Renard.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En 'La cólera y el deseo', Alice Renard hace gala de una precocidad literaria arquetípicamente parisina]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sánchez Piñol ajusta cuentas con el Proceso: crítica de su nuevo libro]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/sanchez-pinol-pasa-cuentas-proceso-secuela-moby-dick_1_5663757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/714315f5-8ad4-4f13-9eb8-761de02feabe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p><a href="https://es.ara.cat/cultura/leer/albert-sanchez-pinol-envia-puigdemont-junqueras-cazar-moby-dick_1_5657907.html" >Albert Sánchez Piñol</a> (Barcelona, ​​1965) es un novelista que posee las virtudes de la audacia y del sentido de la oportunidad. Esto me parece que no se le puede regatear, más allá de si sus novelas te gustan más o menos. Cuando digo que tiene la virtud de la audacia quiero decir que concibe proyectos narrativos que son grandes tanto en ambición como en capacidad de sorpresa, y que se atreve a intentar ejecutarlos sin tomar precauciones fabuladoras ni embridarse la imaginación. Y cuando digo que tiene la virtud del sentido de la oportunidad quiero decir que sabe leer los signos e intereses de cada momento histórico y, con una triple mirada literaria, política y antropológica, sabe introducirlos en sus novelas. Lo demostró con <em>Victus </em>y <a href="https://diumenge.ara.cat/premium/suplements/ara_tu/he-historia-derrota-escriure-victoria_1_3863779.html" >la conmemoración del tricentenario de la caída de Barcelona</a> frente a las tropas borbónicas en la Guerra de Sucesión. Lo demostró con <em>El monstruo de Santa Helena </em>y <a href="https://llegim.ara.cat/entrevistes/albert-sanchez-pinol-vida-llibertat-gent-escull-vida-encara-sigui-llibertat-napoleo-la-campana_128_4314079.html" >el afán de relectura de la realidad en clave de justicia feminista que activó el movimiento del Me too</a>. Y lo vuelve a demostrar ahora con <em>Después del naufragio </em>y el rencor vengativo y el miasma de decepción y vergüenza que el fracaso del Proceso independentista ha inoculado en la sociedad catalana.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/sanchez-pinol-pasa-cuentas-proceso-secuela-moby-dick_1_5663757.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Feb 2026 07:30:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Albert Sánchez Piñol, en el Museu Marítim de Barcelona]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En 'Después del naufragio', el autor de 'La piel fría' vierte el rencor vengativo y el miasma de decepción y vergüenza que el fracaso del Proceso independentista ha inoculado en la sociedad catalana]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La novela como un gran teatro de ideas y pasiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/novela-gran-teatro-ideas-pasiones_1_5655188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8f8b776e-62d4-4b09-bddb-cc45d85ab663_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Al menos durante toda su larguísima primera parte, <em>El príncipe negro</em>, de<a href="https://es.ara.cat/cultura/leer/abandonar-hombre-da-miedo-volver-motivo_1_5281086.html" >'Iris Murdoch</a> (Dublin, 1919-Oxford, 1999), hace pensar en una inversión de la premisa del <em>Esperando a Godot </em>de <a href="https://llegim.ara.cat/llegim/samuel-beckett-tusquets-pere-antoni-pons_1_2983979.html" >Samuel Beckett</a>. Así como Vladimir y Estragó se pasan la obra sin moverse de dónde están porque esperan en vano alguien que no llega, Bradley Pearson, el protagonista de la novela de Murdoch, inspector de Hacienda jubilado, escritor ambicioso pero lleno de manías, complejos y frustraciones, pasa más de trescientas páginas queriendo escapar- maestra que lleva años queriendo escribir, pero no logra irse porque una cadena de incidentes en la que están involucrados amigos y familiares se lo impide. En el <em>Godot</em> no llega nadie; aquí, en cambio, llega todo el mundo. Todo ello da a la novela un aire y un ritmo de frenético vodevil tragicómico o de comedia de enredos sofisticada, con constantes idas y venidas, situaciones dramáticas abordadas con seriedad y también con humor (agresiones domésticas, adulterios, tentativas o anuncios de suicidios, borracheras). Murdoch es una virtuosa de la reflexión filosófica honda y trascendente y también del tremendismo cómico y descabellado, y es aún más virtuosa combinándolos. No podría ser más británica.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/novela-gran-teatro-ideas-pasiones_1_5655188.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 07:30:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Kate Winslet interpretó a Iris Murdoch en el biopic 'Iris' del 2001]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA['El príncipe negro', de Iris Murdoch, está protagonizada por un escritor lleno de manías, complejos y frustraciones]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La manera sabia y elegante de decir adiós de Julian Barnes]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/manera-sabia-elegante-decir-adios-julian-barnes_1_5648418.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7729d378-621c-4a10-981e-844318d6498d_16-9-aspect-ratio_default_0_x1645y0.jpg" /></p><p>Con <em>Despedidas</em>, Julian Barnes (Leicester, 1946) no se despide de la literatura, porque se supone que seguirá leyendo hasta su muerte o hasta que los ojos y el cerebro se lo permitan, pero sí de la escritura de libros y de sus lectores. <a href="https://es.ara.cat/cultura/leer/gran-novelista-mueres-inutil-preocuparse-prestigio_128_5629987.html" >Cuando digo que se despide es literal</a>, y él asimismo lo explicita en los párrafos finales interpelando directamente a quienes lo están leyendo: "espero que haya disfrutado de nuestra relación a lo largo de los años. Yo, sin duda, sí. Su presencia me ha complacido (bien mirado, yo no sería nada sin vosotros)".</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/manera-sabia-elegante-decir-adios-julian-barnes_1_5648418.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 07:30:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El escritor británico Julian Barnes en el CCCB, en una imagen de archivo de 2020]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA['Despedidas', el último libro del escritor inglés, llega a librerías coincidiendo con su octavo aniversario]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El juego del silencio': crítica de la novela de la que todo el mundo habla]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/juego-silencio-critica-novela-mundo-habla_1_5641113.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4fb08fd1-fe7c-4afe-9a76-fcf2f1dd194e_16-9-aspect-ratio_default_0_x2797y1922.jpg" /></p><p>En literatura, a menudo existe un desprecio hacia los géneros considerados comerciales o populares que en cine no se ha dado nunca, ni siquiera entre finóleos pedantes y sofisticados especialistas. No son pocos los críticos, académicos y periodistas que se dedican a lo literario, en cambio, que adoptan una actitud medio condescendiente siempre que leen una novela policíaca, de aventuras o de terror, o con elementos sobrenaturales o de thriller. Como si Dumas y Stevenson no fueran constructores de personajes y mundos increíbles, como si la de Raymond Chandler no fuera una de las mejores prosas en inglés del siglo XX, como si la terrorífica Shirley Jackson y el visionario Stanislaw Lem no fueran literatos –estilo e ideas– de primera. Digo estos nombres y podría decir tantos otros. Estos lectores condescendientes ignoran que escribir una novela de género es dificilísimo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/juego-silencio-critica-novela-mundo-habla_1_5641113.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 07:30:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El escritor Gil Pratsobrerroca fotografiado en el Raval de Barcelona]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La primera novela de Gil Pratsobrerroca se ha convertido en uno de los fenómenos editoriales de los últimos meses]]></subtitle>
    </item>
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