Agbar se queda los terrenos del último gran espacio agrícola de Barcelona
La compañía compró en 2024 los terrenos de la Ponderosa con el objetivo de ampliar su potabilizadora del Besòs
BarcelonaUno de los milagros que conserva Barcelona son los huertos de la Ponderosa, en el barrio de Vallbona y junto al Rec Comtal. Buena parte de este último gran espacio agrícola de la capital catalana pervive en unos terrenos que, según ha podido constatar el ARA, cambiaron de manos a finales de 2024. En noviembre de aquel año, la empresa público-privada Aguas de Barcelona (Agbar) adquirió un solar de casi nueve hectáreas en el distrito de Nou Barris, en el límite entre Barcelona y Montcada, situado entre carreteras y vías de tren, pero clave para la ciudad y también para la gestión del agua que llega allí.
Fuentes de la compañía confirman a este diario la compra de estos terrenos, que habían sido de Renta Corporación pero que estaban en manos de la Sareb. El objetivo, explican, es que sirvan para una próxima fase de la ampliación de la estación de tratamiento de agua potable (Etap) que la compañía tiene en Trinitat. Un proyecto que, sin embargo, todavía está en pañales y que para poder salir adelante requerirá el acuerdo con diversas administraciones. Una de ellas el Ayuntamiento de Barcelona, que es quien tendría la última palabra sobre si el terreno –calificado de equipamiento comunitario y dotaciones de interés o ámbito metropolitano– puede acoger esta ampliación.
La cuestión no es menor porque puede definir el futuro de unos terrenos que hace décadas que Barcelona intenta reconfigurar. La última propuesta la pusieron sobre la mesa en 2023 las entonces alcaldesas de Barcelona, Ada Colau, y de Montcada i Reixac, Laura Campos, y buscaba, precisamente, blindar el uso agrícola de la Ponderosa. El proyecto, llamado AgroVallbona, tenía como objetivo modificar el planeamiento urbanístico para que la zona dejara de ser suelo urbanizable y fuera reconocida como rústica, de modo que no se pudiera construir sobre los campos donde ahora crecen tomates y lechugas. Aquella propuesta, sin embargo, no se ha concretado.
Tampoco prosperó antes otro intento de redefinir aquel espacio. En 2009 se aprobó el proyecto del área residencial estratégica (ARE), que preveía hasta 2.000 viviendas, el 60% de las cuales de protección oficial, en el que tenía que ser el primer ecobarrio de la ciudad. Aquellos planes chocaron de bruces con la crisis inmobiliaria y acabaron guardados en un cajón.
Ahora está por ver cuál es el futuro de la zona después de que Agbar se haya quedado la propiedad de los terrenos, y también cuál es la respuesta de los vecinos, que siempre han luchado por mantener viva la Ponderosa. Estos huertos son parte inseparable de un barrio que a menudo se ha sentido olvidado por el hecho de estar en un rincón de la ciudad. Todavía hoy son parte vital del día a día de unos vecinos que, desde que en 2019 murió Juan Ortuño, agricultor que trabajaba las tierras desde 1951, ya no pueden hacer colas para comprar tomates en el punto de venta que tenía en una barraca.
La gestión pública del agua
Más allá de la relevancia simbólica del espacio, los terrenos adquiridos por Agbar son estratégicos también en cuanto a la gestión del agua que bebe Barcelona. Como explican fuentes de la compañía, su objetivo es acabar utilizando el solar para ampliar la estación de tratamiento de agua potable que la empresa público-privada ya tiene en funcionamiento a escasos 400 metros. Un proyecto que vinculan con la importancia de las actuaciones para mejorar la resiliencia metropolitana ante escenarios de sequía.
Desde Aigua és Vida, sin embargo, consideran que con este movimiento Agbar busca también condicionar los planes para una gestión pública del agua que recibe el área de Barcelona, ya que cerca de la zona se preveían dos plantas potabilizadoras gestionadas por Aigües Ter Llobregat (ATL). Dante Maschio, portavoz de la asociación, recuerda que así lo defendió el Govern en las reuniones de la Comisión Interdepartamental de la Sequía que puso en marcha el ejecutivo de Pere Aragonès.
De hecho, el primero de estos proyectos –que se quiere instalar en terrenos del municipio de Montcada i Reixac– ya salió a información pública y recibió alegaciones del Ayuntamiento de Montcada –que pedía buscar un nuevo emplazamiento– y de la misma Agbar. La segunda estación aún estaba por definir, y desde Aigua és Vida se apunta que los terrenos de la Ponderosa eran un posible destino. Un emplazamiento, sin embargo, que ahora obligaría a negociar sí o sí con Agbar. Por eso, Maschio cuestiona que se permitiera a la compañía comprar los terrenos. "De cara a la ciudadanía no encontramos ninguna justificación posible que no sea favorecer el negocio de Agbar", dice.