El próximo curso la mitad de escuelas tendrán una enfermera que irá a hacer curas
La medida se ha probado en 57 centros durante el último curso
BarcelonaPoner insulina a un alumno diabético o cambiar una sonda gástrica son necesidades que muchas veces deben gestionar los docentes o las cuidadoras de colegios e institutos. Son tareas para las que muchos no tienen formación y que generan situaciones de inseguridad en las familias y también en los maestros que deben gestionar este tipo de casos. Ahora, sin embargo, en algunos centros educativos estos episodios se reducirán, ya que el Gobierno ha anunciado que el próximo curso la mitad de colegios e institutos –públicos y concertados– tendrán una enfermera que acudirá al centro a hacer curas. Esto no implica que cada colegio tenga permanentmente una enfermera, sino que una misma profesional se encargará de esta tarea en varios colegios e institutos de la zona de manera programada. La previsión es que este programa de Educación y Salud llegue a todos los centros el curso 2027-2028.
La iniciativa surge de un plan piloto que se ha testado durante todo este curso en la Región Sanitaria Metropolitana Norte, es decir, en los centros educativos del Maresme y el Vallès Oriental y que el Gobierno ha valorado "satisfactoriamente". "La comunidad educativa nos pedía que estas curas y esta atención sanitaria no se hicieran desde el seguimiento de apoyo o los mismos docentes, sino tener la garantía de disponer de curas sanitarias en horario lectivo por parte de profesionales sanitarios", ha admitido la directora general de Educación Inclusiva y Bienestar del Alumnado, Susana Tarapiella, este miércoles desde Granollers, en el marco de la jornada de cierre de la prueba piloto de este nuevo modelo de atención.
Prueba en 57 centros
El plan piloto se ha probado en Granollers, Cardedeu, la Garriga y l'Ametlla del Vallès, en un total de 57 centros con unos 22.000 alumnos. Durante el curso se han atendido 204 casos. De estos, 157 han sido de lo que se considera intensidad cero –situaciones en las que no es necesaria una intervención sanitaria directa, sino la formación y capacitación de los equipos docentes–; 25 de intensidad moderada –casos en los que los alumnos necesitan cuidados sanitarios en el centro de manera puntual, con una frecuencia máxima de dos días por semana– y 22 de intensidad alta –alumnos que requieren la presencia diaria de una enfermera o de un técnico en cuidados auxiliares.
A pesar de la valoración positiva del plan piloto, fuentes del departamento de Educación aclaran que la extensión de la medida a todos los centros no prevé la desaparición de la figura del monitoraje de apoyo sanitario (las "vetlladores de salut", cuidadoras de salud), pero sí que pretende que estas profesionales no tengan que asumir cuidados invasivos y se puedan centrar en funciones vinculadas a la autonomía personal y la higiene del alumnado.