Juzgan a un grupo de "artesanos" de llaves que robaban casas aprovechando los festivos y las vacaciones
Seis acusados se exponen a penas de hasta 33 años de prisión por una docena de saqueos
BarcelonaUn grupo de seis especialistas en robos a casas se sentarán en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Barcelona a partir de este lunes. Se les atribuyen una docena de saqueos en los que habrían utilizado diferentes técnicas para abrir las puertas sin dejar casi ningún rastro. Según describe la acusación de la Fiscalía, funcionaban con un "escrupuloso reparto de roles" en el que unos eran "expertos en seleccionar objetivos" marcando o vigilando los pisos, otros abrían las puertas con maquinaria específica o creando llaves falsas, actuando "como una especie de artesano", y finalmente había un "grupo operativo" que entraba en la vivienda.
Los seis procesados se exponen a penas de entre dos y 33 años, y el fiscal pide la condena más alta para el líder del grupo, a quien hace responsable de todos los robos y que tendría la función de esperar fuera con el coche para ayudar al resto a huir con el botín. En todos los casos habría más personas implicadas, pero nunca se las ha localizado.
Todos los robos, que se juzgarán en siete jornadas hasta el 19 de mayo, se cometieron entre agosto de 2023 y mayo de 2024 en Barcelona u otras localidades de la misma demarcación, entre ellas Puig-reig y Avià, en el Berguedà. Normalmente, se llevaban joyas y objetos de valor que canjeaban por dinero tan pronto como podían, pero también se llevaban dinero en efectivo cuando encontraban. En la casa donde consiguieron el botín más grande se llevaron 85.000 euros de una caja fuerte que abrieron con una radial. En total, el dinero que la Fiscalía pide que devuelvan a las víctimas suma 116.700 euros. Además de los utensilios para forzar puertas o falsificar llaves, tenían herramientas para distinguir rápidamente el oro de la bisutería y para valorar la calidad de los diamantes.
Elegir las puertas y hacer las llaves
Según explica el fiscal en el escrito de acusación, el grupo "seleccionaba de forma minuciosa sus objetivos" fijándose en el edificio: en cuántas viviendas había en cada planta, si había cámaras y qué horarios hacían los inquilinos. Una vez habían escogido un piso, marcaban la puerta. A veces lo hacían con una tira de plástico transparente encajada entre la hoja y el marco de la puerta, y en otros casos con un hilo de cola. Los dos sistemas permiten saber si la puerta se ha abierto, porque el plástico ha caído o la tira de cola se ha roto, o si nadie ha entrado o salido del piso. De hecho, la gran mayoría de robos fueron en fines de semana, puentes o periodos de vacaciones.
Una vez escogido un objetivo se activaba el resto del grupo, equipado con herramientas para abrir las cerraduras con técnicas "de lo más variadas" en función del tipo de cerradura. Enalgunos casos también hacían llaves falsas, cosa que "exige un alto grado de especialización", subraya el fiscal. No dejaban ninguna marca ni desperfecto en la puerta, y podían dejar la puerta cerrada como si lo hubiera hecho el propietario dando la vuelta con la llave original. Para fabricarlas, tenían maquinaria específica como taladros de pie, afiladoras de gran calibre y limas de precisión para modificar los destornilladores para adaptarlos a las cerraduras que querían abrir.
Diferentes métodos para abrir cerraduras
En cambio, otras veces bastaba con el "método de la radiografía": deslizaban un plástico rígido hasta la altura de la cerradura y con unos empujones conseguían abrir la puerta. Con esta técnica no dejaban desperfectos en la puerta y el robo podía pasar desapercibido en un primer momento. Esto solo les era útil cuando la puerta estaba cerrada "de golpe", sin pasar la llave, como por ejemplo en los portales.
El grupo también usaba mucho la técnica del "pico de loro", en la que retiraban el embellecedor de la cerradura para dejar sobresaliendo el bombín y romperlo con la herramienta que da nombre a este método. Finalmente, con un destornillador activaban el mecanismo del pestillo de la cerradura para abrir la puerta.
Una tercera manera de abrir las puertas que usaban es la técnica del bumping, con la que podían abrir la puerta sin forzar la cerradura ni hacerle grandes desperfectos. Lo hacían con llaves manipuladas que habían creado especialmente para ello, llamadas "bump". La principal característica de este tipo de llave es que todos los dientes tendrían la misma altura, y todos los pistones se desplazan a la vez golpeando la llave con un martillo o un destornillador. Los golpes incluso podrían hacerse con un zapato, de manera que los procesados se ahorraban llevar encima alguna herramienta que los pudiera incriminar.