Avisos, padres e hijos robando juntos: la presión policial reduce un 40% los hurtos en el bus
Los Mossos y la Guardia Urbana han detenido a 85 personas en cuatro meses
BarcelonaPadres, madres e hijos –algunos de ellos menores– cometiendo hurtos conjuntamente en los autobuses de Barcelona. El más pequeño tenía 16 años y el mayor 75. Eran un núcleo de hasta 35 personas que simulaban ser una familia feliz entre los asientos del autocar, pero que tenían como objetivo robar carteras y móviles. Después, además, intentaban estafar con los datos de móviles. También hay un grupo de cinco delincuentes que concentraron el 18% de los robos en un mes en el mismo medio de transporte. O un grupo de diez personas que se dividían las funciones y mientras unos cometían los hurtos, los otros intentaban acceder a los datos bancarios de los móviles robados para hacer estafas. Vivían todos en un piso ocupado en Santa Coloma de Gramenet. Algunos utilizaban datáfonos para hacer pagos al momento con las tarjetas robadas.
Son algunos ejemplos de los 85 multirreincidentes que los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana han detenido en cuatro meses por delinquir en la red de autobuses de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), una iniciativa enmarcada en el plan Kanpai, que es el operativo pensado para hacer frente a los ladrones más persistentes. Tal como ha explicado este viernes en rueda de prensa el inspector José Ángel Merino, jefe de la DIC de los Mossos en Barcelona, los ladrones solían aprovecharse de las "grandes aglomeraciones". Por ello, buscaban autobuses con mucha densidad de usuarios, que normalmente atraviesan zonas turísticas de la ciudad.
Las víctimas solían ser mujeres turistas, aunque también intentaban atacar colectivos "vulnerables", como personas de edad avanzada o con limitaciones de movilidad. En cambio, los autores son mayoritariamente hombres de mediana edad que viven en el extrarradio de Barcelona y que "actúan de manera coordinada". Los hechos se concentran en zonas como la plaza Catalunya o el Parc Güell a primera hora de la mañana o a media tarde, coincidiendo con la salida de los colegios.
El plan puesto en marcha por los Mossos, la Guardia Urbana y TMB ya ha dado sus resultados: durante el primer trimestre de 2026, se han reducido un 40,7% los delitos en los autobuses en comparación con el mismo período del año pasado: se ha pasado de 605 (la gran mayoría hurtos) a 359. El balance también es de 85 detenidos que acumulaban entre todos 628 antecedentes policiales. Los cinco más activos suman hasta 175 antecedentes.
En total, esta iniciativa policial ha analizado 440 denuncias de robos en los autobuses y ha resuelto 222 con una detención y 80 sin ella. Después de los arrestos, los juzgados dictaron 10 órdenes de alejamiento de la red de autobuses, una medida que, según Merino, está funcionando. De hecho, ha añadido que les consta que algunos multireincidentes han dejado el país ante la presión policial. No lo han hecho, sin embargo, para cambiar de sector: los Mossos han recibido informaciones de otras policías sobre detenciones de multireincidentes que antes estaban en Cataluña.
El modus operandi
Las técnicas de los delincuentes eran muy variadas. Una de las principales, tal como ha explicado el intendente de la Guardia Urbana Juan Guzmán, era "el tap": un ladrón se situaba en la salida del autobús y, de repente, se paraba. Esto hacía que la víctima se quedase sorprendida detrás de él y un tercero aprovechaba para robarle. También hacían la técnica del "falso samaritano", ayudando, por ejemplo, a una madre a bajar el cochecito del autobús mientras un segundo ladrón la hurtada. "No estamos hablando de pequeños hurtos, sino de grupos que trabajan de forma metodológica", ha afirmado Guzman. "Estamos intentando poner las cosas tan difíciles como sea posible", ha añadido Merino, que ha valorado que la nueva ley de multirreincidencia ayudará a combatir este fenómeno.
En la rueda de prensa, celebrada este jueves en la comisaría de Les Corts, también ha participado el consejero delegado de TMB, Xavier Flores, que ha expresado "satisfacción por el éxito de este trabajo conjunto". Ha explicado que han apostado por poner más cámaras de videovigilancia en los autobuses –más de 4.500 cámaras– y esto ha facilitado las investigaciones policiales, si bien las imágenes se guardan un máximo de 30 días. "El transporte público es un espacio seguro y trabajamos para que no haya impunidad", ha afirmado Flores.