Violencia digital

Un tercio de los adolescentes admiten haber sido agresores en las redes

El acoso, los insultos o las fotografías manipuladas son las ciberviolencias más habituales, según una encuesta del FAD Juventud

Un adolescente mira el móvil mientras come.
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BarcelonaAcosos, insultos, fotografías manipuladas para mofarse o el espionaje del teléfono de alguien. Son las violencias digitales que ejercen los jóvenes españoles, mayoritariamente contra personas de su misma edad, amistades o compañeros de trabajo y ocio y también contra la pareja. Un estudio elaborado por FAD Joventut señala que el 26% de los que tienen entre 15 y 29 años han sido agresores digitales en los últimos 15 años, sin que haya grandes diferencias en cuanto al género, pero sí en cuanto a la edad: el 32% de los adolescentes (15-19 años) afirman haber tenido conductas ciberviolentas frente al 24% de los de 20-24 años y el 20% del tramo entre 24 y 29 años. El perfil de la víctima es un adolescente que pertenece a un colectivo vulnerable, como una persona inmigrante, del colectivo LGBTIQ+, con una discapacidad o de familia vulnerable socialmente.

A partir de una encuesta a 1.500 jóvenes, el informe Código 505, que se ha presentado este martes en Madrid, señala una correlación negativa entre la edad y la normalización y presencia de la violencia. Así, el 69% de los adolescentes explican haber sufrido episodios de violencia, un porcentaje que se reduce progresivamente a medida que se hacen mayores hasta el 54% y el 49% en los siguientes tramos de edad de los 20 a los 24 y de los 25 a los 29, respectivamente. Esta fotografía ilustra también que la ciberviolencia es más habitual entre los más jóvenes, en gran parte porque son los que más expuestos están a las redes sociales y a internet, y por la intensidad de las relaciones en esta etapa de la vida.

El acoso (stalking en inglés) es la forma de violencia más habitual (64%) y también es la más aceptada por los encuestados. Seguidas de cerca se sitúan las expresiones difamatorias e insultos, el discurso de odio o la difusión de imágenes manipuladas para hacer escarnio y el control digital de la pareja.

Las agresiones que más preocupan entre los jóvenes son las imágenes íntimas no consentidas que se difunden por las redes o la mensajería rápida, por delante de los fraudes a través de internet y las amenazas, mientras que justifican el control de las redes y el teléfono de la pareja para saber con quién interactúa. Las mujeres son las que tienen más capacidad de identificar y rechazar una agresión digital.

Ataques de desconocidos

Las violencias en los tramos de edad estudiados se ejercen entre iguales y las víctimas suelen ser compañeros de estudios, de clubes deportivos, del trabajo y también la pareja. Un 5% de los chicos víctimas dicen haber recibido ciberataques de maestros y profesores, el doble de lo que reportan las mujeres. En cambio, cuando el agresor es una persona desconocida son ellas las que más reciben y superan en 10 puntos lo que experimentan los hombres.

A partir de la encuesta se establece que la violencia digital forma un círculo con fronteras difusas, ya que hasta ocho de cada 10 personas que admiten haber agredido aseguran que a la vez han sido víctimas en algún momento. La violencia tampoco es inocua, ya que deja consecuencias emocionales, aislamiento social y un riesgo de sufrir más situaciones similares.

La juventud atribuye principalmente la responsabilidad a los que ejercen estas conductas y a las plataformas digitales, y cree que estas empresas deberían reforzar la lucha contra la ciberviolencia y también las familias, según la encuesta.

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