Esther Vivas: “Es un tesoro olvidado y todo un regalo para los amantes de la ornitología”

La periodista intenta ir al menos una vez al año a su lugar preferido de Cataluña: el delta del Ebro

Esther Vivas en el Delta del Ebro
27/07/2026 - 08:50 h.
3 min

Las restricciones de la covid para viajar fuera fueron el punto de inflexión para que la periodista y socióloga Esther Vivas comenzara a pasar más los veranos en Cataluña: “Fue la excusa perfecta para redescubrirla y constatar que el delta del Ebro es una de las zonas que más me gusta”. Cuando era pequeña había ido como hija y desde hace unos años va como madre. Recuerda haber estado cuando era adolescente en un campo de trabajo, en un punto de información sobre medio ambiente en Deltebre.Reconoce que buscando lugares para estar en familia en la naturaleza, se ha enamorado del Delta porque lo tiene todo: es un espacio para disfrutar con los niños, es perfecto para ir en bicicleta y también para los amantes de los pájaros como ella. Si tuviera que ponerle una pega sería que, como pasa en muchos otros lugares, en agosto hace mucho calor. Por eso van a principios o finales de verano, e intentan ir al menos una vez al año.

Uno de los paisajes que el delta ofrece a lo largo del año

“Frente a los posibles inconvenientes, me pesa mucho más lo que tiene de positivo, la gastronomía con unas paellas espectaculares, los paisajes, las puestas de sol, la gran variedad de pájaros que puedes ver y las playas”, asegura. Lo mejor de todo, dice, es que cada estación te regala unos paisajes y unas aves diferentes, en función del momento de las migraciones. Además, asegura que es perfecto para ir en bicicleta y estar en la playa para remojarse.

Paseantes en bicicleta recorren los espacios naturales del delta del Ebro, en plena campaña agrícola.

Vivas considera que el Delta es uno de los territorios más olvidados de Cataluña. "Cuando la gente piensa en lugares especiales a menudo son la Costa Brava o los Pirineos, pero este es un tesoro olvidado y todo un regalo para los amantes de la ornitología, una maravilla paisajística y gastronómica”, asegura.Desde que es madre, la manera de ir de vacaciones ha cambiado. Ahora prefiere un turismo que aporte los beneficios de conectar con la naturaleza, conocer la flora y la fauna, y estar de otra manera con lo que te rodea. La ornitología es una afición que comparte con su hijo. Los abuelos eran del campo y su padre también ha tenido interés por los pájaros; ella se aficionó mucho más hace unos cinco años. Desde entonces ha hecho algún curso y salidas. Ahora también se ha aficionado su hermano y el sobrino, y van juntos.

Una bicicleta clásica en un camino, cerca de la casa de madera, en el delta del Ebro

“Para ver pájaros, lo único que necesitas son unos buenos prismáticos y paciencia”, asegura. Hay puntos especialmente buenos para la observación que le gustan, como la laguna de l’Encanyissada y la Reserva Natural Riet Vell, donde hay nidos de lechuzas. Con cámaras, puedes verlas en época de cría. “Lo bonito de la ornitología es compartir lo que sabes con otros observadores de aves, una manera de aprender y disfrutar de la afición”, dice.

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