La noche mágica que los vecinos de Salt esperan todo el año

El analista social y activista antirracista Aliou Diallo rememora sus noches de verano

El analista social y activista antirracista Aliou Diallo en la fiesta mayor de Salt
27/08/2026 - 20:01 h.
2 min

Hay una noche de verano a la que Aliou Diallo no falta nunca: la última noche de la fiesta mayor de Salt. “Después de todo un día de conciertos, a las 4 de la madrugada llega el correfoc, a cargo de los Diables d’en Pere Botero, y a menudo de alguna otra colla invitada. El correfoc recorre el pueblo y acaba en la iglesia, en el barrio viejo, con una chocolatada y una fiesta de la espuma que coincide con la salida del sol. Es una noche mágica que esperamos todo el año, una noche de las que te apetece llevar gente para que descubran la magia. Esta noche, la esencia de Salt está muy viva”, explica Diallo, que participó en la fiesta mayor de Salt por primera vez cuando tenía 15 años, como miembro activo del cau, después de llegar a Catalunya desde la República de Guinea a los 13 años.

Diallo celebra que, en un momento en que muchas fiestas mayores acaban cada vez más temprano –por aquello de no molestar al vecindario–, la de Salt crece. “Antes el correfoc acababa con fuegos artificiales y ahora también se ha incorporado un juego de luces digitales. Da gusto decir que en Salt la fiesta perdura y gana magnitud y adeptos. Esta noche los niños se van a dormir temprano y se levantan a las 4 de la madrugada para participar en el correfoc y llegar a la fiesta de la espuma, justo cuando abre el horno de pan y acaban de hacer los primeros croissants”.

Cuando era pequeño, Diallo vivía los veranos de otra manera, porque en la República de Guinea no hacía calor o frío, sino que había la temporada seca y la temporada de lluvias. “Las vacaciones escolares nos pillaban en época de lluvias, así que hacíamos muchos planes caseros. Y no hablo de las lluvias amables que tenemos aquí en Catalunya; en Guinea podía llover 10 días seguidos y la lluvia era tan intensa que no podías hacer casi nada”. Por eso, la costumbre era ir a pasar cada noche en casa de un amigo diferente. “Íbamos toda la pandilla y jugábamos a cartas, a juegos de mesa y, más adelante, a la consola”.

Ahora, siempre que puede, Diallo pasa los veranos cerca de un río. “Me gusta escaparme a lugares con ríos; aquí tenemos el Ter, que riega buena parte del entorno, y lo disfruto mucho”. Aparte de hacer ruta de fiestas mayores –y no fallar nunca a la de su pueblo, claro–, Diallo tiene una tradición de verano muy particular: volver a leer, cada año, su libro preferido: El extranjero, de Albert Camus, una novela que transcurre en la Argelia colonial. “Antes también tenía la tradición de ver la trilogía de El padrino, pero esta ya la he abandonado”. Quizás a partir de ahora, dice, la cambiará por la nueva adaptación al cine de El extranjero, que celebra que "repare algunas partes de la novela y que refleje mejor el sufrimiento de las personas colonizadas”. 

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