El Tribunal de Derechos Humanos contra el catalán, o el chiste de mal gusto
Cataluña no es una región bilingüe. La lengua propia de Cataluña es el catalán, y es nuestra lengua nacional, no el castellano. Si el castellano es la lengua de muchos catalanes o residentes en Cataluña no es porque cayó un meteorito, sino porque desde hace 300 años el castellano se ha querido imponer como lengua de los catalanes.
Supongo que están al tanto de la noticia de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha desestimado la demanda de los padres de la escuela de Canet de Mar contra la sentencia que obligaba a impartir el 25% de las clases en castellano.
Lo que ha emitido el Tribunal no es ninguna sentencia, casi es un comentario, pero es una opinión muy negativa para el catalán y para la enseñanza en nuestra lengua en nuestro país. Y es negativa porque va más allá de lo que normalmente dicen los nacionalistas españoles, castellanocéntricos, que han perjudicado tanto como han podido la inmersión lingüística.
Lo que dice el redactado es que hay que hacer el 25% de las clases en castellano porque Cataluña es una región bilingüe, en la que hay dos lenguas oficiales, sí, en la que una es una lengua minoritaria regional y la otra es lengua nacional y de estado, y privar a los alumnos de la enseñanza en castellano, es decir, en su lengua nacional, rompería la unidad del sistema educativo español.
El párrafo precedente hace saltar todas las alarmas de error. Primero, Cataluña no es una región bilingüe. La lengua propia de Cataluña es el catalán, y es nuestra lengua nacional, no el castellano. Si el castellano es la lengua de muchos catalanes o residentes en Cataluña no es porque cayó un meteorito o porque Dios lo estableció en el undécimo mandamiento (aunque a veces lo parezca), sino porque desde hace 300 años el castellano se ha querido imponer como lengua de los catalanes, y allí donde no han llegado Felipe V, Franco, Ciudadanos y compañía ha llegado la demografía y la inmigración, que han creado una asimetría que, precisamente, la inmersión mira de corregir. O sea, lo que discriminaría realmente a los niños castellanohablantes es no ser plenamente competentes en catalán, lengua con la cual, si no fuera por la escuela, probablemente no entrarían nunca en contacto. O sea que prohíben la lengua, te castigan en la escuela si la hablas, te tienes que oír decir “Habla en cristiano” y resulta que eres tú el que está conculcando no sé qué derechos. Que de esto digan Tribunal Europeo de Derechos Humanos es un chiste de mal gusto.
Ya digo que este posicionamiento no tiene consecuencias jurídicas, pero el Tribunal Constitucional se tiene que pronunciar sobre el 25% y este redactado de Estrasburgo no ayuda.
Lo que dice Estrasburgo rompe los pactos de la Transición (a los vascos, el dinero; a los catalanes, la lengua) y se explica por una razón fácil de entender: las posturas del nacionalismo español más rabioso son más fáciles de defender en Europa cuando tienes un estado detrás, porque ¿qué les puedo decir a ustedes que no sepan de la desigualdad de la lengua. Y ahora Estrasburgo, en vez de corregir la asimetría, la refuerza.
No tengan ninguna duda de que todos estos, como el afortunadamente desaparecido Ciudadanos o la autodenominada Convivencia Cívica Catalana, trabajan contra el conocimiento del catalán porque identifican en él la semilla de la nación catalana. Y para sus sueños nacionalistas españoles, no hay amenaza mayor.
Buenos días.