Cartas a la directora
31/05/2026
Exasperación en RenfeSon las 14.30 de un día cualquiera. Estación de Mataró, andén dirección Blanes. Una multitud –sobre todo estudiantes, pero también trabajadores y turistas–, casi una hora esperando. La megafonía, muda, ningún incidente anunciado. Los asientos a pleno sol están ocupados y la gente se sienta por el suelo. Me vienen a la cabeza palabras como: menosprecio, indignidad, cinismo, abuso de poder, falta de respeto, impunidad, burla... Una cosa son los graves problemas de infraestructuras envejecidas, la ausencia de mantenimiento, la falta de inversión, las negligencias, los incumplimientos, etc., y otra cosa lo que se puede evitar. Parece que el lema de Renfe en Cataluña sea: “Maltratar al usuario hasta el límite”. Esto se cumple día tras día. En consecuencia, crece el tráfico por carretera, hay más riesgo de accidentes, más calentamiento global, más consumo de carburantes. ¿Todo esto por qué? ¿Hay una explicación lógica? ¿Y hasta cuándo?
Mercè ArtigasCaldes de EstracEntre la fe y la cienciaEn pleno siglo XXI, diversos estudios indican un aumento de la religiosidad entre los jóvenes, enfrentados a un futuro que les transmite todo tipo de incertidumbres. Ya en el siglo XIX, Nietzsche, en Así habló Zaratustra, anunció la “muerte de Dios”, una metáfora que simbolizaba la pérdida de las creencias cristianas en una sociedad donde la ciencia comenzaba a ofrecer nuevas respuestas. Darwin nos mostraba que la vida no es una creación divina sino un proceso evolutivo. Durante el siglo XX, la teoría de la relatividad de Einstein nos ayudaba a comprender el Universo, y la física cuántica nos revelaba las leyes que rigen las partículas elementales. Carl Sagan lo expresaba así: “Somos polvo de estrella que ha llegado a saber cosas”.
Por mucho que podamos descifrar el cosmos y los misterios de la vida, difícilmente llegaremos a responder la pregunta más crucial que se ha hecho la humanidad: ¿qué sentido tiene la existencia y qué hay más allá de la vida? Quizás la Iglesia se erige en consuelo espiritual para muchos jóvenes. Solo espero que esta renovada fe no vaya en detrimento de la ciencia y del progreso. Porque es justamente esta ciencia la que nos hace tan especiales dentro de este vasto Universo.
Roger Deulofeu CànovesBesalúSentirse solo duele, ¿verdad?Cuando se acaba la fiesta o el horario laboral, y se apaga la pantalla y dejan de llegar notificaciones, aparece el silencio. Y muchos descubrimos una verdad incómoda: podemos estar rodeados de gente y, sin embargo, sentirnos solos.
La soledad, a veces, es buena. Nos ayuda a pensar y a reposar. Pero cuando se alarga se convierte en tristeza, desánimo y vacío. Entonces buscamos refugios que prometen mucho y dan poco. El problema no es la falta de contactos. Es la falta de comunión. Los humanos no hemos sido hechos para acumular interacciones, sino para amar y ser amados. La vida solo florece cuando salimos de nosotros mismos para compartirla con los demás.
Necesitamos personas para amar, no para utilizar; para compartir, no para dominar; para construir, no para destruir. Una sociedad llena de relaciones superficiales es una sociedad profundamente sola. Ojalá nadie tenga que resignarse a sentirse solo.
Xavier SerraGironaAgujasSin ánimo de empezar un debate (bueno, un poco sí), las perchas para tender la ropa, ¿de madera o de plástico?
Miguel Roig ComamalaBarcelona