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La letra pequeña del nuevo exilio del Barça en Montjuïc

El club no ha podido acortar los plazos de construcción de la cubierta, que se llevará a cabo el próximo verano

Imagen del lateral del Camp Nou, antes del clásico entre Barça y Madrid
26/07/2026 - 08:03 h.
4 min

BarcelonaRemodelar el Camp Nou de arriba abajo no solo tenía el objetivo de reparar los posibles desperfectos de un estadio construido en 1957. El mundo del fútbol ha cambiado mucho desde entonces y los campos ya no son únicamente puntos de encuentro donde se va a ver un partido cada quince días. Son espacios de negocio abiertos los 365 días del año y que se explotan comercialmente más allá de la competición. La UEFA y la FIFA han modificado también sus normativas. A fútbol, se puede jugar casi en todas partes mientras el terreno de juego tenga las medidas reglamentarias. Pero los grandes torneos, las grandes finales, quedan reservados para los mejores estadios. Y el viejo Camp Nou había quedado obsoleto.

La nueva cubierta del estadio, que albergará a los 104.000 espectadores –hasta ahora, la marquesina solo tapaba una parte de la zona de tribuna– será uno de los rasgos diferenciales de este renovado Camp Nou. Un atributo más que lo hará entrar en el selecto club de los recintos de cinco estrellas, y que lo sitúan como firme candidato para acoger la final de la Champions del 2029 y, quién sabe, también la final del Mundial 2030. Pero para que esto sea posible primero habrá que montar esta gran obra de ingeniería, que tiene unas dimensiones colosales y que se ha ido demorando año tras año, en parte por los retrasos acumulados, pero también por la complejidad de un proceso que comportará un segundo exilio en Montjuïc.

En el ámbito deportivo, se puede debatir si los dos años y medio que el Barça estuvo jugando en el Estadi Lluís Companys tuvieron un balance positivo o negativo. Pero, en cuanto a tesorería, es indiscutible que las consecuencias económicas fueron desastrosas para un club que dejó de ingresar alrededor de 100 millones por temporada. Con los números en la mano, no es de extrañar que la directiva de Joan Laporta y los gestores del Espai Barça intentaran, con uñas y dientes, evitar una segunda estancia en Montjuïc. Pero ha sido imposible. A falta de confirmación oficial, el club disputará los primeros meses de la temporada 2027/28 mientras en el Camp Nou se realiza la instalación de la cubierta. De momento, ya ha reservado el estadio hasta diciembre.

En los primeros bocetos se hablaba de instalar esta cubierta en verano de 2025, pero la propuesta quedó descartada enseguida porque en esas fechas apenas estaría instalado el esqueleto de la tercera grada. Después se pensó en este verano de 2026, aprovechando que hay alguna semana extra de descanso entre Liga y Liga por el Mundial. Tampoco fue posible. Así que la nueva fecha es la del verano de 2027. Y ahora sí, parece que a la tercera será la definitiva.

El Barça, que tiene al arquitecto Lluís Moya como principal ejecutivo, una eminencia en el mundo del cálculo de estructuras, ya hace mucho tiempo que trabaja en esta cubierta. El proceso está decidido desde hace tiempo: se llevan las piezas al Camp Nou, se extienden sobre el césped y se montan. Después se conecta esta rueda gigante al anillo de compresión de la tercera grada a través de unos cables de acero muy gruesos y, por último, se tensan los cables para que la rueda vaya subiendo hasta llegar a su punto definitivo. ¿El problema? El tiempo de ejecución.

La construcción de la cubierta puede alargarse hasta los siete meses

Inicialmente el Barça hablaba de solo tres meses para sacar adelante el big lift, pero con el tiempo el club rectificó y aumentó la previsión hasta los cuatro meses y medio. Con un verano, pues, no era suficiente y por eso surgió la idea de solicitar a la Liga poder jugar las tres últimas jornadas fuera de casa y comenzar la siguiente, también, con los tres primeros partidos fuera. Con esto se podían ganar esos cuatro meses y medio de margen –contando que también hay un parón de selecciones–. Sin embargo, ni así estaba garantizado terminarlo a tiempo. Por eso la solución menos arriesgada era la de no jugar con el calendario y volver a alquilar Montjuïc por unos meses.

Las fuentes oficiales creen que con un máximo de cinco meses será suficiente para acabar la instalación, pero según ha podido saber el ARA, los ingenieros son más conservadores y dicen siete. Por tanto, el objetivo inicial de regresar en noviembre parece muy complicado, así que las fuentes consultadas creen que no se podrá volver a jugar en el Camp Nou hasta por Navidad de 2027 o quizás un poco más allá. "Hay que tener en cuenta que el césped queda inservible, que hay que desmontar sillas... no es solo la estructura de la cubierta, es todo aquello que comporta de adicional". Una vez a punto, faltará impermeabilizarla, pero este paso sí que debería poder hacerse entre partido y partido.

La consecuencia directa de esta nueva estancia en Montjuïc es la económica. Caerá la facturación en picado y para postre se tendrá que volver a pagar el alquiler a BSM, la empresa que gestiona los equipamientos del anillo olímpico. Los últimos años el Barça abonó de media 900.000 euros al mes, dinero que también incluía el refuerzo de seguridad. Estos dineros tendrán una afectación directa en el presupuesto 27/28 y, por tanto, limitarán el fair play del club. Por eso la directiva tiene tanta prisa por fichar ya, previendo que de aquí a un año les será imposible.

Además, el club no podrá explotar la oferta de restauración y tendrá muy limitada la capacidad de ingresos en merchandising. También se tendrá que volver a hacer cargo de la instalación del césped y de todos los aparatos –tecnología VAR, tornos de entrada...– que se desmontaron en su día. Y un último problema, y no menor: decidir el reparto de abonos entre la masa social. Hay que tener en cuenta que todavía hay miles de socios en excedencia y, sobre todo, alguien más se tendrá que quedar fuera: no caben todos los que han reservado una silla para esta temporada en el Camp Nou. La tercera grada, la cubierta y elskywalk que se instalará a posteriori serán una fuente muy importante de ingresos en el futuro. Pero para llegar ahí hará falta una segunda travesía por el desierto.

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