La forma de contar una historia modela como la recordamos

Un estudio sugiere que hacer énfasis en detalles sensoriales o emocionales activa redes cerebrales diferentes, lo que influye en cómo retenemos la información

El hipocampo está en el lóbulo temporal del cerebro y es la parte relacionada con los procesos de aprendizaje y memoria.
02/01/2026
3 min

Imagine que un amigo le relata qué hizo durante el fin de semana, o que sois vosotros quien se lo explica a alguna persona o que lo rememorará para usted mismo. Podríamos hacerlo describiendo sobre todo los detalles sensoriales que experimentamos, como el viento fresco, los colores del atardecer o el aroma del café; o centrarnos más bien en los pensamientos y emociones que nos evocó la experiencia, como que nos sentimos libres, que rememoramos sueños antiguos que teníamos medio olvidados o que notamos que algo había cambiado en nuestro interior. Aunque las dos historias estarían narrando unos mismos hechos objetivos, la forma en que las presentamos afecta completamente como las recordaremos después.

Un reciente estudio liderado por la psicóloga Signy Sheldon de la universidad McGill en Quebec (Canadá), sugiere que esta diferencia no es anecdótica. La forma en que contamos o escuchamos historias determina cómo el cerebro las almacena. Según este trabajo, que ha sido publicado en Journal of Neuroscience, narrar una historia vivida poniendo el énfasis en los detalles sensoriales o en los emocionales activa redes cerebrales distintas, y estas diferencias influyen en la retención de la información esencial de la historia.

Para demostrarlo, los investigadores crearon historias ficticias sobre situaciones cotidianas, como ir de compras o viajar, que compartían los mismos eventos centrales, y se las contaron a un grupo de voluntarios. Pese a que las historias eran las mismas, a algunos voluntarios se les contaron añadiendo detalles conceptuales, centrados en pensamientos y emociones, ya otros les añadieron detalles perceptivos, centrados en sensaciones físicas, como sonidos, imágenes, colores y olores. Mientras ambos grupos de voluntarios escuchaban estas historias, los investigadores les registraron la actividad cerebral mediante imágenes de resonancia magnética funcional. Y, posteriormente, evaluaron cuánta información habían recordado.

Los resultados fueron claros. Ambos tipos de narración permitían recordar los eventos centrales de las historias, pero implicaban vías neuronales distintas. Cuando la narración prioriza el contenido conceptual, se activan redes neuronales relacionadas con la interpretación emocional y el procesamiento simbólico, especialmente las conexiones que existen entre el hipocampo, que es el área del cerebro que gestiona la memoria, y la llamada red neuronal por defecto, que se encarga principalmente de coordinar los procesos internos de pensamiento, como la intro.

En cambio, las historias centradas en los detalles perceptivos activan con mayor intensidad las áreas sensoriales del cerebro, como la corteza visual, la auditiva y la somatosensorial, asociadas a la visión, el oído y la percepción táctil respectivamente, y las regiones parietales y temporales, que están implicadas en la integración y la percibimos. En otras palabras, el cerebro parece tener dos vías de memoria para almacenar los recuerdos, y la narrativa que utilizamos para contar a los demás o para contarnos a nosotros mismos una historia o un suceso hace que se active una u otra.

Aplicaciones en educación

Este descubrimiento no sólo amplía los conocimientos que se tenían sobre los mecanismos neuronales de la memoria y los recuerdos, también tiene implicaciones prácticas para la educación, la comunicación y la vida cotidiana. Por ejemplo, si queremos que alguien recuerde las emociones, reflexiones o significado de una historia, conviene utilizar una narración conceptual. Sin embargo, si lo que nos interesa es que recuerde detalles visuales o sensoriales, una narración rica en percepciones puede ser más eficaz. Esta idea puede transformar la forma en que explicamos contenidos en el aula o narramos cualquier suceso; o cómo hacemos propuestas nuevas por ejemplo en el campo del marketing o de la política. Un concepto abstracto puede hacerse más comprensible si utilizamos metáforas emocionales, mientras que un contenido práctico puede presentarse más centrado en experiencias sensoriales concretas.

Incluso podría haber diferencias generacionales. Los autores de este estudio sugieren que las personas mayores tienden a activar más la vía conceptual, mientras que los más jóvenes pueden inclinarse hacia la vía perceptiva. Esto indica que adaptar el estilo de comunicación al receptor no es sólo cuestión estética, sino que puede optimizar la retención de la información.

En cualquier caso, la memoria no debemos concebirla como una cámara que graba la realidad, sino como un pintor que decide en cada caso qué destacar de esta realidad, cómo integrar los detalles y cómo reconstruir la experiencia. Ambas vías son igualmente válidas, útiles y complementarias. De hecho, la combinación de ambas puede ser la forma más efectiva de asegurar que una experiencia se recuerde con intensidad y, a la vez, con significado. Esto explica por qué algunas historias quedan grabadas en la memoria con una nitidez casi sensorial, mientras que otras pueden alterar lo que somos.

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