Qué comemos

El invento saludable de la industria alimentaria a comer

La pasta de legumbres, de guisantes, lentejas o garbanzos, la recomiendan los nutricionistas como una ración equiparable a la ingesta cuando están cocidos

Pasta hecha de legumbres.
hace 0 min
3 min

Las legumbres pueden comerse como si fueran un plato de pasta italiana. A falta de tiendas tradicionales que vendan las legumbres cocidas oa falta de horas de las que podamos disponer de tiempo para ponerlas en remojo y después hervirlas en casa, la industria alimentaria ha dado un paso adelante y ha inventado la pasta de legumbres. En este caso, la industria se ajusta a las exigencias que debemos hacerlos como sociedad para que haga productos buenos y de calidad.

Para elaborar la pasta de legumbres, la industria tritura las legumbres, las convierte en harina y después les da la forma que asociamos a la pasta italiana, como tirabuzones. Así pues, en las baldas de los supermercados, entre los paquetes de pasta de trigo, fresca o seca, encontrará los de legumbres: de lentejas rojas, de garbanzos, de guisantes. Compruebe su etiqueta: están hechas a partir de legumbres 100%.

Es una forma de comer legumbres, una de las posibilidades de introducir las porciones necesarias en la ingesta semanal. Claro que no será exactamente cómo comerlos cocidos, porque, en el caso de las lentejas rojas, no coma la cascarilla exterior, porque la extraen para hacer harina. Si no está, entonces nos perdemos la fibra que aportan las legumbres. Ahora bien, la pasta de legumbre es mucho más digerible que las propias legumbres, gracias al procesado para obtenerla, por eso es tan recomendable para aquellos que tengan disfunción intestinal.

Así pues, los nutricionistas, como Anna Costa y Anna Grífols, consideran "saludable" la pasta de legumbres, y enlazar este adjetivo –saludable– con un invento de la industria alimentaria es algo histórico. Y más porque si seguimos la premisa de que hay que priorizar los alimentos tal y como les ofrece la naturaleza, la pasta de legumbres la descartaríamos, porque ni en la tierra ni en ningún árbol aparecen unos tirabuzones de harina de guisantes.

Salsas vegetales, preferibles

Cuando nos ponemos a cocinar la pasta de legumbres, podemos prepararlas como si hiciéramos pasta italiana. Elija las salsas que más le gusten: pesto, pesto rubio, boloñesa, Alfredo, carbonara; sólo debe tener en cuenta unas recomendaciones: con la pasta de legumbres ingiere proteínas. Si a la salsa añade más proteínas, doble la cantidad por comida. Dicho con otras palabras, si nos hacemos pasta de lentejas, y ponemos salsa boloñesa, comemos proteínas con proteínas. Por el contrario, si ponemos una salsa pesto, va de maravilla, porque comemos proteínas con una salsa verde de hojas de albahaca, piñones y queso parmesano (que sí, también tiene proteína pero no tanto como una boloñesa). Otro ejemplo: con una pasta de garbanzos, opte por una salsa puttanesca, que ligará más nutricionalmente que una ragú. Y claro que la puttanesca lleva anchoas, pero nos ocurre lo mismo que con el queso de la salsa pesto, que tampoco es su ingrediente principal.

Para terminar, si cuando compra los paquetes de pasta de legumbres, encuentra que en el paquete dice: "pasta con proteína de guisante", alerta. No está comprando pasta hecha al cien por cien con harina de guisante. En este caso, lo que ha hecho la industria es utilizar la proteína del guisante; no ha cogido los guisantes y los ha triturado para convertirlos en harina.

Por tanto, una pasta con proteína de guisantes no es equiparable a comer una ración de legumbres, porque los ingredientes son harina de trigo y proteína añadida. Y sobre todo: no estaría haciendo una ración equiparable a las legumbres, que era el invento histórico y saludable de la industria alimentaria.

stats