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Por qué no deberíamos beber agua de mar (aunque lo recomienden en las redes sociales)

No hay una evidencia científica sólida que lo avale y al mismo tiempo se han acreditado riesgos significativos que desaconsejan tomarlo

Una persona consume agua de mar
25/08/2026 - 07:02 h.
5 min

Bañarse en el mar es una de las bendiciones del verano. El hecho de bajar el ritmo, estar al aire libre y refrescarse es un bálsamo antiestrés que atenúa los dolores de cabeza acumulados durante el año. Aunque el mar nos regala múltiples virtudes, no se pueden dar por ciertas todas las que se le atribuyen. Sobre el agua de mar en concreto se difunden mensajes, sobre todo a través de las redes sociales, como que tomarla "remineraliza", "equilibra los electrolitos", "alcaliniza el organismo" o incluso que "hidrata mejor", pero el hecho es que la evidencia científica no avala afirmaciones como estas y, en cambio, los riesgos de beberla sí que se tienen bien identificados.La idea de que tomar agua de mar es beneficioso se extendió hace más de un siglo con el biólogo francés René Quinton, que sostenía que el agua de mar se asemeja al plasma sanguíneo porque la vida se habría originado en el mar y que contiene los elementos químicos que el cuerpo necesita. A partir de esta hipótesis, Quinton desarrolló la denominada "terapia marina". En los últimos tiempos, con la popularización de las redes sociales, la atribución de beneficios a la ingesta de agua de mar –incluso sin tratar– se ha extendido aún más, pero hay que mirarse bien quién lo dice y qué dice exactamente para no caer en alguna práctica pseudocientífica.

Bañistas en la playa de la Mar Bella de Barcelona, el 6 de agosto.

El departamento de Salud de la Generalitat es claro respecto al consumo del agua de mar y desaconseja tomarla. "No hay una evidencia sólida de beneficios de beber agua de mar, y sí muchas pruebas de riesgos importantes", remarca Salud, y advierte: "Beber agua de mar, especialmente no tratada, es perjudicial para la salud y no está recomendado por ninguna sociedad científica". Según también avisa el doctor en ciencia y tecnología de los alimentos y divulgador científico, Miguel Ángel Lurueña, tomar agua de mar "no es una buena idea", porque los posibles beneficios que pueda tener no compensan los riesgos a los que se expone quien bebe."Lurueña subraya que el agua de mar tiene una concentración de sal "altísima", de unos 35 gramos por litro (un 3,5%), mientras que se considera que un alimento ya tiene mucha cuando supera el 1,25% de sal. "Estamos hablando de cantidades mucho más altas", asegura, y ante esto hay que tener presente que tomar agua de mar puede aumentar la presión arterial –y, a la larga, provocar enfermedades cardiovasculares– por el trabajo extra que tiene que hacer el cuerpo para eliminar el exceso de sal, así como provocar deshidratación, porque los riñones necesitan más agua para eliminarla. Por otro lado, si se bebe directamente del mar se puede tener un problema de seguridad alimentaria, porque "se puede encontrar de todo", como patógenos, bacterias o contaminantes.Lo difunden influenciadores y falsos expertos

La proliferación de mensajes que invitan a beber agua de mar tampoco ha pasado desapercibida en el Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Catalunya (CoDiNuCat), según Júlia Roig, que es una de las vocales del CoDiNuCat y que profundiza en las advertencias que esboza Lurueña. La dietista-nutricionista constata que hay influenciadores, incluso personas vinculadas al ámbito de la salud sin ser expertos acreditados, que "recomiendan consumir agua de mar porque irá muy bien para desintoxicar, reequilibrar el organismo, alcalinizar el cuerpo y porque te aporta los minerales esenciales para mejorar la salud en general, pero no hay ninguna evidencia científica sólida ni ningún beneficio clínico con estas afirmaciones", advierte.Que el agua de mar contiene múltiples minerales –como sodio, yodo, magnesio o calcio– es un hecho, pero "que los contenga no quiere decir que sea buena para obtenerlos". Roig ejemplifica que de magnesio son fuente los frutos secos –sobre todo las almendras, las avellanas o los anacardos–, las pipas de calabaza y de girasol o las legumbres, mientras que el yodo se puede obtener del pescado, el marisco, los lácteos, los huevos y la sal, que se recomienda consumir yodada. Además, uno de los principales minerales que contiene el agua de mar, el sodio, es precisamente uno de los motivos por los que se desaconseja beberla, porque "el consumo excesivo de sodio es uno de los problemas nutricionales más frecuentes que encontramos en la sociedad", en la que la hipertensión es muy prevalente.La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no consumir más de dos gramos de sodio al día, lo que equivale a unos cinco gramos de sal, o sea, una cucharadita de café rasa, contando tanto la que añadimos como la que ya contienen los alimentos. En este sentido, hay que tener presente que entre el 70% y el 80% de la sal que ingerimos no proviene de la sal de mesa, sino que se encuentra oculta, sobre todo en productos procesados y ultraprocesados, como embutidos, conservas, salsas, pan industrial y bollería. "Ya se está consumiendo mucha sal y, si todavía recomendamos consumir agua de mar, se teme que haya un consumo más elevado de sodio", afirma Roig, que trabaja de dietista-nutricionista en tres centros de atención primaria (CAP).En caso de que se tenga hipertensión, recuerda que hay que "eliminar la sal de la cocina". Incluso aunque se tome la pastilla para bajar la tensión y los parámetros aparezcan dentro del rango, conviene no añadir sal a las preparaciones, poner especias como alternativa, leer bien las etiquetas, disminuir las conservas, priorizar los alimentos frescos y reducir los procesados tanto como se pueda. La elevada concentración de sodio del agua de mar también puede provocar "una sobrecarga en los riñones", prosigue la vocal del CoDiNuCat. "Nuestros riñones no están adaptados para eliminar este exceso de sodio y, en cantidades muy elevadas, puede favorecer la deshidratación y alterar el equilibrio de agua y electrolitos del organismo", apunta.El uso alimentario que salvan los expertos: para cocinar marisco

De agua de mar se comercializa tratada –con diversas presentaciones, como microfiltrada, que es más concentrada, o mezclada con agua mineral– e incluso se vende en supermercados. Esta "sí que es segura desde el punto de vista microbiológico", porque no hay presencia de sustancias tóxicas, precisa Lurueña, pero insiste en el hecho de que "esto no quiere decir que sea buena idea consumirla" porque tampoco permite librarse de los posibles riesgos como la deshidratación o efectos cardiovasculares.El único uso del agua de mar tratada vinculado a la alimentación que se puede poner en práctica en casa y que Lurueña admitiría es para cocer marisco, una práctica que adoptan paladares entrenados porque pueden notar una diferencia de sabor, si una vez cocido se retira el agua. Otros usos que puede tener el agua de mar, según Roig, es en la elaboración de quesos como conservante natural, en lugar de poner agua dulce directamente, así como para hacer lavados nasales, en aplicaciones dermatológicas –como para lavar, sin frotar, la reacción de una picadura de medusa– o bien en terapias para deportistas para hacerse baños, cosa que, por ejemplo, sí que cuenta con el aval científico, resalta la dietista-nutricionista.Así que, a la hora de beber agua, la recomendación es beber del grifo o de mineral envasada –no del mar–, recuerda Roig, y puntualiza que el consumo del agua del grifo es seguro porque siempre está controlada de manera estricta: "En alguna zona el gusto puede resultar menos agradable, pero esto no significa que sea menos saludable". Lurueña también aprovecha para desmontar el mito que a veces se asocia a un agua del grifo dura, muy habitual en Cataluña, y que contiene una elevada concentración de minerales, cosa que hay quien relaciona con la formación de piedras en el riñón: garantiza que "no hay una relación directa" entre ambas cosas y, tal como apunta Roig, otra cosa es que el gusto no agrade a la gente.

Cuidado con las soluciones mágicas: "Los milagros no existen"

Las redes sociales son una dimensión más de nuestras vidas, pero no son asépticas y conviene no bajar la guardia. "Tenemos que tener siempre el pensamiento crítico un poco alerta", defiende Lurueña, porque no todo lo que se dice en ellas es verdad: "Cuando oímos cosas que parecen mágicas o soluciones milagrosas, tenemos que ser conscientes de que los milagros no existen", de manera que "cuando algo parece demasiado bueno para ser verdad, lo más probable es que no lo sea". Incluso pasa con un afán comercial, como con una bebida que lleva agua de mar y que se presenta como un remedio para la resaca: "Cuando consumes mucho alcohol, uno de los motivos del malestar que te produce la resaca es la deshidratación y, si encima bebes agua de mar, todavía lo empeoras". Al fin y al cabo, adoptar prácticas no contrastadas científicamente "puede suponer un perjuicio a la salud de quien les hace caso y una pérdida de dinero", advierte.

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