Medio Ambiente

Recuperen el aceite hecho en Barcelona: "¿Si desaparecieran los cines Verdi habría un cataclismo, verdad? Pues en Collserola tendría que haber pasado lo mismo"

El Aceite Nuevo de Barcelona pone en marcha un proyecto para recuperar cultivos tradicionales en Collserola y generar así paisajes resilientes a la crisis climática

Un trabajador de la cooperativa agrícola L'Olivera trabaja en la finca Reverter de Collserola donde se produce L'Oli Nou de Barcelona.
02/05/2026
6 min

BarcelonaMuy poca gente sabe que en Collserola se producía aceite. A mediados del siglo pasado, propietarios de masías en esta sierra que rodea Barcelona poseían olivos, hacían aceite de autoconsumo y vendían el excedente. Pero con el abandono del campo en toda Cataluña, toda esta actividad productiva también se perdió y los olivos de Collserola, algunos centenarios, quedaron engullidos por el bosque. Si en el año 1956 el 21,5% de Collserola eran cultivos, ahora solo lo son el 6,4%. Esto no solo supone una pérdida de la biodiversidad típica de la zona, sino que también tiene un efecto colateral peligroso: eleva el riesgo de incendio.

Ahora, L'Oli Nou de Barcelona, que acaba de salir al mercado con 311 botellas, es el primer aceite de Collserola cultivado con el objetivo de prevenir los incendios. Un aceite de oliva virgen extra que, además, está elaborado con variedades autóctonas recuperadas, como la vera del Vallès, que había estado a punto de perderse por el abandono del cultivo del olivo, y la becaruda, que toma el nombre de la forma de pico de las aceitunas y tiene un sabor intenso. Estas dos variedades, unidas a la popular arbequina, y las tres cultivadas de manera ecológica en la sierra de Collserola, han dado lugar a una primera cosecha de un aceite con vocación social y medioambiental pero también vocación gastronómica. "También se trata de poner en valor la gran calidad del aceite catalán, un producto de la tierra que genera identidad y que a la vez es un superalimento", apunta Pau Moragas, vicepresidente de la cooperativa L'Olivera, que lo ha producido.

L'Oli Nou de Barcelona es la prueba piloto de un proyecto que pretende recuperar 156 hectáreas de bosque en la sierra de Collserola para volver a convertirlas en cultivos y frenar así el riesgo de incendio. Serán principalmente de olivo porque es el producto tradicional de la zona que genera más rendimiento económico. La iniciativa surge de una colaboración de la cooperativa L'Olivera con la Fundació Catalunya La Pedrera, el Parc Natural de Collserola y la Associació de Propietaris Forestals de Collserola. "La Fundació Catalunya La Pedrera es la primera propietaria de bosques privados en Cataluña, tenemos una responsabilidad muy grande, y por eso nuestro patronato decidió priorizar los proyectos de prevención de incendios", explica el director de sostenibilidad y territorio de la Fundació Catalunya, Miquel Rafa.

Una botella del Aceite Nuevo de Barcelona, en medio de los olivos de Collserola donde ha sido cultivado, en el marco de un proyecto de prevención de incendios.
En Collserola hay olivos centenarios que fueron abandonados y engullidos por el bosque hace al menos 15 años.

Pero no todas estas hectáreas las cultivará L'Olivera, se espera que haya otros operadores, incluidos propietarios de masías de la zona, que se unan al proyecto para recuperar sus fincas de olivos abandonadas, plantar de nuevas y colaborar así en la prevención de incendios y la recuperación de la biodiversidad propia de un entorno periurbano. De hecho, ya se han cerrado una quincena de preacuerdos con propietarios para recuperar y plantar olivos en algunos espacios de sus parcelas, lo que supondrá que hacia octubre el proyecto ya habrá recuperado aproximadamente unas 20 hectáreas de cultivos, con el objetivo de llegar al total de 156 en 2030.

Un molino comunitario en Collserola

Para fomentar esta recuperación del olivo, se han puesto en marcha negociaciones para construir un molino comunitario en Collserola. "Será un pilar de este proyecto", porque "asegurará su viabilidad a largo plazo", afirma Rafa, y asegura que ya tienen varias ofertas de emplazamiento dentro de Collserola, que en principio deberían ser en suelo industrial, ya que un molino se considera una instalación industrial. El molino permitirá recuperar una producción de autoconsumo, como la que existió en esta región hasta el siglo pasado. El proyecto ya ha cartografiado la zona y ha identificado las posibles ubicaciones de estas 156 hectáreas a recuperar.

"El corazón de Collserola en el año 1956 ya era forestal, pero si miras el plano sí que hay unas franjas donde tiene sentido recuperar los cultivos", explica también el director gerente del Consorcio del Parque Natural de la Serra de Collserola, Raimon Roda Noya. En realidad, el proyecto de recuperación del olivo en la sierra de Collserola no es solo un arma contra el fuego, también es una forma de recuperar la biodiversidad propia de estos parajes, que estaba basada en el mosaico agroforestal. "El objetivo es también generar paisajes resilientes a la crisis climática", apunta Roda. El olivo resiste mucho mejor la sequía que otros árboles, como los frutales, y es un cultivo de secano que se adapta muy bien a las zonas de montaña baja y media y permite una gestión eficiente del agua. "Para nosotros la prevención de los incendios es un aspecto, pero no el único, recuperar el mosaico agroforestal también va vinculado a temas de biodiversidad", explica Roda.

Paisajes resilientes a la crisis climática

En la finca Oliveres Reverter de Sant Just Desvern, donde se ha producido parte de L'Oli Nou de Barcelona, el canto de una tórtola común se cuela por encima del sonido de las desbrozadoras con las que los trabajadores de L'Olivera limpian las fincas de maleza. "Esto es una buena noticia, porque esta es una especie que ha disminuido un 60% en toda Europa", explica Miquel Rafa. Recuperar cultivos tradicionales y ecológicos favorece también la recuperación de la biodiversidad típica de un paisaje periurbano como este.

De hecho, las 156 hectáreas que han sido identificadas como recuperables están dentro del Plan Especial de Protección del Medio Natural y del Paisaje del Parque Natural de la Serra de Collserola (PEPNat). "La protección no implica que no se pueda hacer nada, se debe garantizar que la producción sea respetuosa", explica Roda. Es por ello que el plan urbanístico de Collserola ha flexibilizado los usos económicos de las masías, con la condición de que los propietarios se comprometan a hacer un plan de finca que identifique factores de riesgo y de biodiversidad, explica el director gerente del Parque. Roda también añade la pata de la "investigación aplicada" y explica que el Parque Natural está en conversaciones con el IRTA para estudiar la posible recuperación de variedades de cultivo antiguas más resistentes a la sequía, o con el CREAF para el estudio específico de la prevención de incendios. "Para prevenir los incendios se necesitan rumiantes, cultivos e incendios controlados, aquí podemos recuperar los cultivos y tratar de recuperar rumiantes", explica Roda, consciente de que los incendios controlados en el contexto climático actual podrían suponer un riesgo y son difíciles de implementar.

Un trabajador de la cooperativa agrícola L'Olivera trabaja en la finca Reverter de Collserola, donde se produce L'Oli Nou de Barcelona.
Un trabajador de la cooperativa agrícola L'Olivera trabaja en la finca Reverter de Collserola, donde se produce L'Oli Nou de Barcelona.

En la finca Oliveres Reverter de Sant Just Desvern, los trabajadores de L'Olivera desbrozan hasta dejar las fincas de olivos limpias y pulidas, como debían estar hace más de 15 años, antes de que el bosque se las comiera. Después podan las ramas de cada olivo, una a una y con mucho cuidado. Esta cooperativa da trabajo a personas con vulnerabilidad, discapacidad psíquica y riesgo de exclusión social. Y esta es todavía otra pata de este proyecto que impulsa L'Oli Nou de Barcelona, un componente social que se une al medioambiental, al de gestión forestal y al gastronómico. "Somos una empresa social desde hace 52 años, y por lo tanto proyectos como el de L'Oli Nou de Barcelona no serán proyectos que pondrán la productividad en el centro", explica Pau Moragas, y también destaca la "vertiente emocional" de producir un aceite propio, autóctono, con "una agricultura de valor añadido". Es el modelo que utiliza ya L'Olivera en la masía de can Calopa, donde han recuperado también la viña urbana, y donde producen también un aceite, L'Oli de Finques, ha sido reconocido como el mejor aceite de arbequina en la Guía Evooleum, una de las guías más prestigiosas del mundo de la olivicultura.

En la finca Oliveres Reverter hay incluso olivos centenarios, que han resistido todo tipo de calamidades, pero que todavía pueden dar aceite, uno más preciado todavía por sus cualidades organolépticas. "En Cataluña tenemos un gran patrimonio gastronómico del que hacemos bandera, y no puede ser que al mismo tiempo seamos la región de Europa con menos agricultores", afirma Moragas, y añade: "Alrededor de la alimentación hay una base cultural mucho más potente. ¿Acaso si desaparecieran los cines Verdi de Barcelona habría un cataclismo? Pues en Collserola debería pasar lo mismo en el ámbito alimentario". Por suerte, el aceite de Collserola no ha bajado la persiana, al contrario, está en pleno renacimiento.

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