BarcelonaHe trabajado en institutos que separaban por niveles de aprendizaje y otros, que no. Es evidente que en una promoción los alumnos aprenden, evolucionan y maduran a ritmos diferentes. Es lo que ahora llamamos diversidad. Pero de diversidades hay muchas. Pueden ser por capacidad de aprendizaje o por autismo, hiperactividad, dificultades de motricidad, visión, oído, etcétera. Todas las opciones las han abocado en los llamados escuelas e institutos inclusivos. Un interesante debate sería si esta opción (con los recursos adecuados) sigue siendo mejor que no disponer de centros específicos para esta tipología de alumnos. No se trata de segregación, sino de ofrecer la mejor atención posible a nuestros hijos. No obstante, siempre hemos tenido en cuenta a los alumnos que presentan dificultades. La opción más clásica para que no se descuelguen de los estudios es la de ofrecerles los grupos de refuerzo. A los alumnos que están en grupos de refuerzo se les ha de adaptar el currículum y el acuerdo está firmado por las familias. Es lo que en decimos plan individualizado. Lo que se pretende es que dentro de sus capacidades, aquel alumno pueda prosperar y conseguir, como los otros, el graduado escolar. En determinados casos también se tiene en cuenta en el bachillerato.
Uno de cada tres
Según los últimos datos, un tercio de los alumnos de Cataluña tienen necesidades específicas. Esto es una proporción muy alta, lo que indica que algo no encaja del todo cuando lo que debería ser la excepción no lo es. Por otra parte, los que siempre han estado un poco abandonados son los alumnos con altas capacidades. Muchos de ellos han adoptado tácticas para no levantar envidias y a menudo se aburren por falta de incentivos. Sin duda la realidad es la que nos marca el trabajo, pero si los docentes hemos de atender uno a uno los alumnos acabaremos quemados. De hecho, es imposible. Ya hacemos reuniones con las familias y muchas tutorías, pero los hemos de englobar en grupos más grandes con perfiles similares. Muchas veces, los grupos de refuerzo no funcionan y los alumnos acaban suspendiendo las asignaturas adaptadas. En estos casos se mezcla con un problema de actitud. Algunos alumnos con necesidades especiales también tienen graves problemas de comportamiento, y esto lo complica todo. Sobre todo por la tranquilidad que necesitan aquellos que, simplemente, necesitan más tiempo, calma y paciencia.