Cinema
Cultura 14/01/2021

'One night in Miami...': la noche que convirtió a Cassius Clay en Muhammad Ali

Regina King adapta la obra que ficciona un encuentro entre el boxeador, Malcolm X, Sam Cooke y Jim Brown

María Adell Carmona
2 min
Fotograma de 'One night in Miami...'

'One night in Miami...'

(3 estrellas)

Dirección: Regina King. Guion: Kemp Powers, a partir de su obra teatral. Estados Unidos, 2020, 110 min. Con Kingsley Ben-Adir, Aldis Hodge, Leslie Odom Jr. y Eli Goree. Disponible en Amazon Prime a partir del 15 de enero

Una de las ideas principales de la miniserie Watchmen fue repensar el cómic de Alan Moore y Dave Gibbons, el cual adaptaba poniendo el foco en una cuestión que aquella obra –crítica con la política imperialista norteamericana– había dejado fuera de campo: el racismo y la violencia que comporta como elementos fundacionales de los Estados Unidos. Regina King, que en Watchmen encarna –con voz áspera y cara de pocos amigos– a la carismática heroína Sister Night, dirige ahora One night in Miami con un propósito similar: revisitar un momento clave de la historia afroamericana para reflexionar sobre la actualidad.

Adaptando la obra teatral homónima de Kemp Powers, el film narra la reunión en la habitación de un motel en una noche clave del 1964 de cuatro iconos de la comunidad negra: Cassius Clay, Malcolm X, Sam Cooke y Jim Brown. El texto de Powers parte de un hecho real para elaborar una ficción que enlaza los debates del pasado con los del presente. Clay, a punto de convertirse en Muhammad Ali, es el personaje sobre el cual pivota la trama, pero son las acaloradas discusiones entre Malcolm X y Cooke las que permiten a King abordar una cuestión que describe su propio posicionamiento como cineasta: la responsabilidad de los artistas como portavoces de las reivindicaciones de su comunidad.

King adapta de manera casi literal el estimulante texto de Powers, que dota de personalidad a estos personajes más grandes que la vida y confía en un grupo de jóvenes actores capaces de transmitir la efervescencia de los instantes previos a la insurrección. Es una lástima, aun así, que la pasión que encontramos en los intérpretes esté ausente en la convencional puesta en escena. De un film que acaba con un emocionante llamamiento a la revolución –la escena en la que Sam Cooke (un electrizante Leslie Odom Jr.) interpreta por primera vez su himno antirracista A change is gonna come– podríamos esperar un tratamiento visual algo más osado.

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