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Cultura 12/11/2021

La familia de Picasso depositará su correspondencia en el museo barcelonés

Una exposición centrada en su hermana Lola revela la intimidad del artista

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Una carta manuscrita de Picasso a su hermana, de 1901

Barcelona"A ver si nos envías un retrato tuyo pronto y así vemos cómo estás de resalado, porque a mí me parece que aunque haya guerra debes de estar tan guapito como siempre", escribía Lola Picasso a su hermano, que vivía en París, a principios de 1915. También adjuntaba para el tío tres dibujitos de su hijo, Juanín Vilató, y le hablaba de la epidemia del tifus de Barcelona. La relación de Picasso con su familia española –sus padres, su hermana Lola y los seis sobrinos Vilató Ruiz– fue intensa y próxima especialmente en las tres primeras décadas de siglo, y ha quedado congelada en unas cartas entrañables. La familia Vilató ha acordado depositar este fondo al Museu Picasso de Barcelona para que lo estudie, lo conserve y lo divulgue. "En toda la obra de Pablo hay una cuestión moral. La correspondencia permitirá ver la imagen no distorsionada de Pablo. Se podrá ir a la fuente. Las cartas son la palabra, la voz de la gente, lo más tangible que hay", defiende Xavier Vilató, resobrino del artista, prestamista de obra y también portavoz de sus primos.

La obra de Picasso en la que pinta a Lola haciendo la comunión

Justamente, Vilató ya ha dejado en el museo una carta de Picasso a sus padres, en la que les describe cómo es su primer taller en París en 1901. En la misma carta dibuja un autorretrato, les dice que se ha comprado unas zapatillas y les pide ayuda para comprar material, porque estaba produciendo para una exposición y se gastaba 10 o 12 francos al día en pintura. Todos estos detalles fabulosos se pueden reseguir en la nueva exposición dedicada a Lola Ruiz Picasso, comisariada por Malén Gual, una muestra que cierra el quincuagésimo aniversario de la donación del legado Picasso al museo barcelonés. Fue la hermana del artista quien heredó de la madre las pinturas del joven Picasso (desde su etapa de formación hasta la eclosión del artista en 1917) y "fue la guardiana del tesoro durante épocas de penuria en la posguerra", dice Gual. Sus hijos fueron los artífices de la donación, siguiendo la voluntad de tío Pablo, que quería Barcelona y a la familia catalana, en especial a los sobrinos artistas, Javier y Fín, a quien sacó de Argelers. Los próximos meses también dejarán centenares de cartas de la primera mitad de siglo XX, al menos un centenar de las cuales son inéditas y de propia mano de Picasso entre el 1900 y el 1930, que servirán para comprender “el vínculo afectivo y generoso” de Picasso con España, Barcelona y los suyos, dice Xavier Vilató. La documentación de su vida francesa está en el Museo Picasso de París.

La exposición dedicada a Lola permite observar cómo fue uno de los primeros modelos femeninos de Picasso, que la retrató 66 veces. El Museu Picasso tiene 44 y en la muestra se exponen 37, la mayoría de los cuales nunca vistos en Barcelona. Su primer retrato al aceite es de 1894 y es de la hermana. La mayoría son escenas domésticas, como una en la que se ve a sus padres y la niña, que fue educada por la madre, pero también hay un gran lienzo de su Primera comunión. En algunos la retrata tal como era, en otras obras la usa de arquetipo. En el último retrato ya hay la mirada de una mujer, en 1901, y no la pintará nunca más. "Con ella descubre la feminidad", afirma Vilató. En la muestra también hay fotografías de los dos hermanos pequeñitos, de la familia Vilató Ruiz, de la última visita del pintor a Barcelona y de Lola de mayor, en fotos que quizás hizo el propio Picasso.

Los hermanos Pablo y Lola Ruiz Picasso
Lolita Vilató con obras entregadas al Museu Picasso

Lola Ruiz (1884-1958) fue una mujer de su tiempo: tuvo una pequeña formación, se casó y tuvo siete hijos, uno de los cuales murió. Ella fue el hilo transmisor entre la familia de Barcelona y la de Málaga. También pintó como afición, pero lo dejó cuando conoció a su futuro marido en 1899. La hermana tuvo devoción por Picasso a lo largo de su vida. Xavier Vilató recuerda una anécdota familiar, cuando se declaró un incendio doméstico, en el que su abuela corrió a gritar: "¡Los cuadros, los cuadros!" Y uno de los hijos exclamaba: "¿Y nosotros, qué?" El baúl de madera en el que guardó centenares de dibujos del millar que la familia dio al museo (además de 236 pinturas) también se puede ver en la exposición.

Los dibujos que pintaba Javier Vilató mientras llamaba

El Museu Picasso también abre una exposición curiosa, que ha inaugurado justo el día del centenario del nacimiento de Javier Vilató. Son 100 dibujos que el pintor y sobrino de Picasso hacía mientras hablaba por teléfono y en los que se pueden observar esbozos de los motivos y personajes que llenan sus pinturas de la época, del 1976 o 1979. "Hace una especie de escritura que tiene una cosa desenfadada y es un laboratorio de su obra", dice su hijo.

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