Óscar Andreu: "Ojalá el libro sea como una Viagra para la lengua"
El humorista y comunicador arrasa en la diada de Sant Jordi con 'Manual de defensa del català'
Barcelonaxito absoluto del humorista y comunicador Òscar Andreu este Sant Jordi con Manual de defensa del català (Univers): ha comenzado a firmar en la parada de Plataforma per la Llengua y se ha formado una cola de un centenar de personas. El libro salió el 7 de abril en una edición de 16.500 ejemplares. En Plataforma per la Llengua ha agotado existencias. Mientras una lectora le explicaba historias familiares relacionadas con el aprendizaje del català, Andreu no levantaba la cabeza del libro y continuaba firmando sin descanso. Imposible hablar con él. “Me gusta su humor, y todo lo relacionado con la lengua me interesa”, afirma un lector, Carles Vila. “¡Viva el català y viva Cataluña!”, exclaman una pareja, Miquel y Emma, mientras Òscar Andreu les firma su ejemplar.
Segundo intento: la parada de la Central en la calle Mallorca con rambla de Catalunya. Le esperan unas sesenta personas. Antes de que Andreu llegue, dos libreras se dan cuenta de que se han quedado cortas. El público lo recibe con aplausos y silbidos, y tan pronto como se sienta, el agente de prensa que lo acompaña advierte que no podrá responder preguntas, pero da una alternativa: entrevistarlo por la calle mientras va al Palau Robert para participar en el programa Versió RAC 1 con Antoni Clapés. Hecho. Que Òscar Andreu vaya a la radio significa que mucha gente se queda sin firma. Un lector no se resigna y lo aborda interrumpiendo la conversación. "¡Solo firme, no hace falta que ponga ningún nombre!". "Entonces usted se llamará Manel", responde Andreu, entre resignado y socarrón. "No, no, pon Lluís, por favor", rectifica el seguidor. Tema resuelto.
Continúa el camino. En la Central también había muchas parejas que pedían una dedicatoria conjunta. ¿Se ha convertido Manual de defensa del català en un insospechado estímulo conyugal? "Ojalá que el libro tenga un efecto estimulante para las parejas, porque eso ya sería el golpe de marketing final", bromea Andreu. "Imagínate que, además, ayude a que las parejas tengan buen rollo. Es como una Viagra, ¿no? Una Viagra para la lengua", subraya.
Manual de defensa del català es el segundo libro de Òscar Andreu, después del recopilatorio de cuentos Com es bull una granota i altres relats (Contra). Es decir, un giro en su trayectoria. Y el éxito lo ha cogido por sorpresa. "Me lo esperaba, pero no tanto, sinceramente. Esa es la cuestión. Sabía que había tocado una tecla, pero tengo la sensación de que la he tocado con las dos manos y con los pies", dice el autor.
"El pesimismo no nos llevará a ninguna parte"
Mientras firmaba, los lectores le han explicado muchas historias personales. "He firmado para gente de Colombia que habla en catalán, para gente de Ecuador que habla en catalán, para gente de Sigüenza que habla en catalán, para una madrileña que habla en catalán, para gente que había empezado a hablar en catalán y que lo defienden como si fuera su lengua —explica—. Y esto, claro, no se corresponde mucho con lo que nos venden muchas veces. Hay mucha gente interesada. Solo hay que ponerse. Y, sobre todo, que los que tienen responsabilidades, que actúen con consecuencia, con responsabilidad". Dice que está "muy contento". "Tengo la sensación de que la lengua está en un punto de inflexión, que el pesimismo no nos llevará a ningún sitio y que una dosis de optimismo y de solidez y de mano izquierda y de pedir responsabilidades a quienes tienen poder nos llevará muy lejos, porque la lengua somos nosotros, la lengua es el país", añade.
Para Òscar Andreu, este Sant Jordi es "brutal", pero llegar hasta aquí no ha sido del todo fácil. "Me lo preparo con un poco de insomnio, pensando cómo lo haré, cómo iré de un sitio a otro, qué escribiré, cómo iré vestido, si estaré presentable, si el texto estará a la altura de la gente, si realmente removerá conciencias, le doy muchas vueltas a todo, porque es una manera de no centrarse en una cosa en concreto y de no perder el norte", concluye.