Música

El Vida Festival celebra la comunidad musical

Fatboy Slim, Guitarricadelafuente, Amaia y El Petit de Cal Eril han actuado en el festival de Vilanova i la Geltrú

Amaia en el Vida Festival
05/07/2026
4 min

Vilanova y la GeltrúEl 2 de julio, la explanada central de la Masia d'en Cabanyes fue invadida por la Mulassa Boja y la Mulassa Presumida, por los bastones, las cintas, las gitanas y los panderos, entre otros puntales del folklore de Vilanova i la Geltrú y el Garraf. Formaban parte de la Processó Metafísica concebida por El Petit de Cal Eril como apertura de la edición del Vida Festival del 2026. Después de una primera parte de performance popular y poética (con Max Codinach recitando desde los aires), el grupo de Joan Pons salió al escenario para enlazar hitos de pop místico y continuar construyendo comunidad, con un goteo de invitados que incluyó Tarta Relena y Esperit!, y también artistas que formaban parte del cartel del festival, como Ferran Palau, Remei de Ca la Fresca y Dan Peralbo i el Comboi.

La Procesión Metafísica de El Petit de Cal Eril en el Vida Festival.

Partiendo del concepto “Todos somos la misma persona”, el espectáculo introdujo el leitmotiv que acabó uniendo las diversas actuaciones del Vida: la reivindicación de la música como un espacio de colaboración y comunidad. Sin embargo, durante la primera jornada hubo cierta desconexión entre el público y las propuestas artísticas, que se hizo patente en el escaso seguimiento de los teóricos reclamos internacionales del día, la cantante canadiense Charlotte Cardin y los británicos Saint Etienne, veteranos que dicen adiós tras más de tres décadas de hedonismo ilustrado. Imposible no sentir un pellizco de dolor al ver cómo himnos como Heart failed (in the back of a taxi) y He’s on the phone caían del escenario como música de fondo. Esperamos que, tal como prometió la vocalista Sarah Cracknell, haya aún otra ocasión de despedir su legado como se merece. La frialdad podía ser consecuencia de la media de edad notablemente joven de una audiencia que reservaba las energías para los nombres de proximidad que debían llevar la noche a un punto climático: Barry B, Ralphie Choo y Alcalá Norte.

Las jornadas posteriores confirmaron la tendencia y, con permiso de la multitudinaria sesión de bailes populares electrónicos de un Fatboy Slim entregado a la coreografía de gritos hooliganescos, los conciertos con mayor afluencia fueron los dos artistas del Estado, Guitarricadelafuente y Amaia. El primero volvió a exhibir la ola expansiva de Spanish leather (2025), disco de confirmación y sensualidad de dicción clara y conexión inmediata: la proyección de la letra de Mataleón en las pantallas resultaba redundante ante la evidencia de que la mayoría de los presentes se la sabían de memoria. Por su parte, Amaia llegó al Vida con el notable Si abro los ojos no es real (2025) y una gira ya rodada por recintos de aforo considerable. La experiencia no malgasta la espontaneidad que la cantante ha convertido en un hit más de su repertorio, y que tanto le permite dar sugerencias para mejorar el diseño de luces del escenario como parar un tema en el momento en que se da cuenta de un desmayo entre el público. Pero sus composiciones más recientes sí que amplifican la sensación de que la de Pamplona concentra en su figura todas las encarnaciones posibles del pop en castellano, ya sea de manera indirecta –M.A.P.S., la mejor canción de Mecano no escrita por el trío madrileño– como explícita, en su versión transformadora de Santos que yo te pinte de Los Planetas.

En el apartado de triunfos locales hay que añadir Maria Arnal, que con AMA (2026) ha creado una disertación entre la relación de la voz, el cuerpo y el alma que en el escenario pasa orgánicamente de la intimidad cósmica a la euforia galvánica, y La Ludwig Band, casi artistas residentes del festival, como demuestra el hecho de que en sus conciertos la sorpresa ha cedido el lugar a la expectación por ciertos gestos que el grupo, una E Street Band que cambia la carretera por los desayunos de tenedor, despliega con la seguridad de quien sabe qué reacción espera al otro lado. En un momento de la actuación, Quim Carandell recordó su historia con el Vida, y de manera muy particular el debut en el escenario La Cabana en el año 2022.

Concierto de La Ludwig Band en el Vida Festival.

El guiño señalaba un espacio que, junto con el fotogénico El Vaixell –donde este año Yerai Cortés ha conseguido que el público siguiera su recital de guitarra flamenca con un silencio digno de auditorio– se ha convertido en corazón y pulmón del recinto. Un escenario pequeño, arropado por los árboles y propicio para las revelaciones y la comunión a que hacíamos referencia al inicio de la crónica y que encapsularon tres conciertos que devinieron puntos álgidos del fin de semana: la intensa descarga de rock psicodélico de Osees, la vespertina clase magistral sobre la política de los ritmos latinos que impartieron los colombianos Frente Cumbiero y el flamenco intoxicado de cuerpos extraños (entre ellos, bases jungle revolucionadas) que domina Ángeles Toledano. Un trío de postales para la historia del Vida, que este año ha congregado "unas 32.000 personas" y ya ha anunciado Chinese American Bear como primer grupo del cartel de la próxima edición, que se celebrará del 1 al 3 de julio de 2027.

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