Crítica de teatro

Una heroína contra el desprecio de la Iglesia católica, apostólica y romana

Ariadna Gil y Miriam Moukhles brillan en la 'Maria Magdalena' de Carme Portaceli en el TNC

Una escena del espectáculo 'Maria Magdalena' en el TNC.
25/01/2026
2 min
  • Texto: Michael De Cock. Traducción: Albert Boronat.
  • Dirección: Carme Portaceli. Dramaturgia: Carme Portaceli e Inés Boza.
  • Intérpretes: Ariadna Gil, Míriam Moukhles, Clara Do, Gabriela Flores, Ana Naqe, Romeo Runa, Laia Vallès, Anna Ycobalzeta y Alessandro Arcangeli.

María Magdalena no fue una prostituta pecadora, sino una más entre los apóstoles, y compañera de Jesucristo. Ella estuvo al pie de la cruz y le dio la buena nueva Cristo resucitado. Además, es el centro de una propuesta teatral que reivindica el verdadero papel de las mujeres en la historia en un espectáculo donde la fascinante vertiente audiovisual sutura en buena parte las carencias del texto y la dramaturgia.

María Magdalena es, pues, la protagonista de una enmienda a la totalidad a la historia de la Iglesia católica apostólica y romana según la cual, y de forma milagrosa, unos obispos en tránsito místico reconocieron los cuatro evangelios canónicos (de los que no se conservan los originales) y van apócrifos, como el de Felipe, donde Maria Magdalena y el género femenino tenían mayor protagonismo. La Iglesia la desprecia y Carme Portaceli y Michael De Cock la convierten en punta de lanza de la cruzada feminista en una obra que anda por encima del documentalismo histórico, pero que concentra la atención en los problemas de una mujer que acaba de separarse ya la que el marido quiere tomar la custodia de la hija con el argumento de que es incapaz de protegerla.

Como decíamos, la propuesta está magníficamente envuelta y lo fía casi todo en el audiovisual con las impresionantes proyecciones (Joan Rodón) en una pantalla gigante que llena de punta a punta la boca de la Sala Gran; el fantástico diseño de luces (David Picazo), que crea preciosos paisajes; la atmosférica partitura musical en directo (Laia Vallès) y la voz de la soprano Ana Naqe; las poderosas coreografías de Ferran Carvajal, y todavía la presencia de un dibujante en directo (Alessandro Arcangeli). A nuestro entender, existen errores de casting y una cierta dispersión en los conectores. Ariadna Gil luce porque coloca la voz como nadie, pero quien gana la partida es Miriam Moukhles en la escena más viva y genuina de la función cuando plantea la disyuntiva de las chicas entre ser cómo dicen que deben ser y ser como somos. Él también las bienaventuranzas en femenino que pronuncia un Jesús taxista más eficaz como bailarín que como actor.

stats