Crítica de teatro

Una hilarante comedia sobre la educación

Un fabuloso Ramon Madaula protagoniza 'Un bofetada a tiempo', de Marta Buchaca, en La Villarroel

Ramon Madaula en 'Una bofetada a tiempo', en La Villarroel.
13/04/2026
2 min
  • Autoría y dirección: Marta BuchacaIntérpretes: Ramon Madaula, Montse Guallar, Sara Diego, Marc Rius y Eudald FontSala Villarroel. Hasta el 17 de mayo

La educación no es solo uno de los grandes temas de las políticas públicas, sujeto a cambios demasiado constantes que no facilitan el funcionamiento de las escuelas y acaban influyendo negativamente en los resultados escolares de los niños. Es también un problema angustioso al que se enfrentan todos los padres y madres cuando tienen que decidir dónde y cómo encaminar la educación de los hijos o hijas con la esperanza de que quien acierta, acierta.

Como es sabido, y nos lo recuerda Marta Buchaca en la presentación de Una bufetada a tiempo, hubo un tiempo cuando la buena educación se medía básicamente por los buenos resultados académicos que se querían alcanzar mediante la disciplina y el esfuerzo, obviando las circunstancias y necesidades emocionales de los niños. La modernidad dio la vuelta a la tortilla en busca de una educación que hiciera compatible la adquisición de conocimiento con el desarrollo emocional. La confrontación de las dos miradas puede dar lugar a reflexiones bien sustentadas que resalten los aciertos y los inconvenientes de ambas maneras en busca de un equilibrio. Y también puede dar lugar a discusiones cotidianas, a tertulias televisivas y a una hilarante comedia como la de Buchaca, que garantiza un magnífico entretenimiento repleto de risas satisfechas, pero que, obviamente, no ayudará a ningún padre o madre a tomar una decisión.

La autora plantea el conflicto entre un abuelo de los viejos tiempos (fabuloso Ramon Madaula) que ha dado una bofetada al nieto de ocho años y la moderna escuela del Roc que ha decidido denunciar penalmente al abuelo buscando el apoyo del padre y la madre. Buchaca estira los antagónicos perfiles hasta la caricatura haciendo bandera de la necesaria exageración con una buena modulación de la información y una muy eficaz dirección que solo tiembla un poco en el tramo final. Como decíamos, el abuelo de Madaula domina la escena y las risas, muy bien asistido por el resto de intérpretes. Éxito seguro que augura una larga vida.

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